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PRESENCIa AUSENTE
 
 
A MI MADRE
 
 
Tu supiste al llegar  tu hora y sentir que la rama en que posabas se quebraba bajo  tus pies, que tenías alas para volar !Eres Libre, Eres Libre! *Diciembre 8, 1911 - + Marzo 23, 2004
 
En estas páginas consagramos tu memoria y la eternizamos en versos. En nombre de todos tus descendientes, proclamamos en letras mensajeras a quienes te conocieron y amaron, lo noble y grande de tu paso por el mundo.
 
Tus hijos 
Carlos, Marina y José
 
3.23.04
 
¡Oh Dios! No puede ser.
Pero fue.
 
Si tanto hicimos, ¡ qué tan poco fue!
amar su lejanía, el cauce de su río,
su inquieta andanza, su prodigiosa edad,
sus nobles canas, su silencio cauteloso,
su soledad nonagenaria, sus agitadas noches,
sus esperanza tercas, sus lentas alboradas,
su pálidas tibiezas, su inquietud eterna,
su compasión materna, su dolor sin quejas,
su pensante angustia, sus místicos pesares,
sus calvarios, su agonía corta, pero eterna.
¡Hasta su muerte blanca, dulce aurora que nunca amaneció!
 
Mi Dicha
 
Poema que mi madre hubiese escrito
 
Siempre en vela por los hijos
de mi vida, la senda sola fue;
¡Oh Dios! que nunca sepan
ni jamás llorar me vean.
 
Que mucho yo sufrí por lo poco dado,
por lo pobre de la mesa, por el parco
sustento de su infancia, por el amargo
sabor de la distancia, por todo lo negado.
 
Mas de todo aquello algo se logró.
Suerte a suerte todo lo alcancé,
y de aquella hora y de aquella lucha
vi nacer en nueva hora, nueva vida.
 
Llena estoy de tantas gracias;
muchas flores bellas en mi jardín
afloran, en mi seno acuño sus retoños,
a todos vi crecer, seres buenos,
amorosos, aurora siempre han sido,
tibio sol de amanecer, por el mundo
en alto llevan digno y limpio haber.
¡Mi dicha, su paz y su ventura!


Madre de Inmigrante
 
... llegaron de todos los rincones de la tierra....esas madres solas, esas viudas  de la guerra, prodigiosas, tenaces, y fue la cuna de sus sueños y los nuestros ...!Una Isla!
 
 
Del ancho mar
su gran jornada,
el fiero viento,
vio llegar a Tierra Prometida.
Esperando estaban
la Isla y la Bahía,
los  sueños de sus propios sueños,
su candor y sus  designios,
una patria nueva,
un destino incierto.
De fuerza lleno el corazón,
mi dama su morada levantó
en calle ignota
de ciudad extraña
y de todo y todo,
su visión de tronco
en extranjera tierra
un hogar nos dio.
 
Mi madre al mando todavía está,
que ella desafió a Nueva York,
bravía,  igual que fuera
entre la mar pionera.

Amó la Poesía...Estos versos escuchó
 

 
Secreto
 
Ya pasó el tiempo
de regar la siembra,
la ternura aquella de la cría,
ausente está
en su propia lejanía.
 
Por haber cruzado tanto
el cauce, la corriente
se llevó mi esencia.
Yo, que fuise
luz de todo y  todos,
perdida estoy en densa niebla;
es la soledad
de haber llegado a vieja,
casi a nada,
después  de haberlo sido todo,
hoy,  no Soy,.
 
Nueve Lunas
 
Un largo instante de temor y espera es,
noble gesta de lágrimas y risas.
Solo importa
el ángel que creciendo está
en los parajes tibios
de la carne en flor.
 
Mujer, al fin ¡ Mujer!
en su cumbre de gracia.
Gestante sufre el goce
de su vientre hinchado,
la piel estalla,
el paso lento
durante nueve lunas,
muchas veces nueve
la suma de desvelos,
el lento andar
la suerte de llegar...
 
 
 
Sola Ella
luz,
estrella,
blanda cuna,
opulento seno,
fortaleza eterna.
 
 
Lejanías
 
New York. Año 2000
i
 
Esto de aquí  tan pasajero,
tan lejano de la cuna buena.
 
Allá, sembrada estuvo la raíz
de la materna herencia.
Aquí, a duras penas retoñó.
 
Se quiere aquel aire
que llenara el asombro de nacer,
el camino polvoriento al pueblo,
el marco de pinos y riachuelos,
el mal remunerado oficio
sin porvenir alguno,
la ciudad  poblada de carreras y deslices,
la esquina aquella de la primera espera,
el refugio de un armario huyéndole a la abuela,
la novia vecina conocida desde niña,
la tienda donde fiaban sin recibo,
y con ñapa y con cariño.
 
Se añora la pobreza aquella
rica de besos acuciosos,
la hora de la parca cena,
el postre servido con medida,
la velada de cuentos muy miedosos
entre las sombras temblorosas de una vela,
el abandono aquel sin miedo
a la esperanza de no tener ninguna.
 
Oh dolor! desarraigada está la vida
de la nativa tierra. ¿Dónde hallarla
en esta soledad de patria ajena?
La Madre yace muerta.
el hogar está deshecho,
azota la tristeza,
y ya nada, !Nada! nos puede consolar.
 
ii
 
Quien se va de viaje eterno
es quien en verdad
su suerte sabe.
Morir es la realidad
de haber vivido.
Quien se muere siente
la dicha de poder vivir
por siempre,
nada terrenal  lo ata,
desprendido está de si.
 
Me estoy mirando así,
en blanca ruta, ya sin vida
hacia la vida voy.
 
Que nadie se entere
cuando me haya ido,
que me llevarán alas
ya no mías,
que al más allá,
el paso es alegre,
que morir es estar
sin causar motivos
sin ocupar espacio alguno...
 
Sin dolor, presiento el olvido
que la gente me ha de dar.
 
iii
 
Hacia lo eterno voy al fin.
¡Qué tan lejos fue la senda,
qué tan sola.
qué tan larga
que tan extranjera!
 
Fueron tantas las jornadas
largas de sudor y angustia,
tantas las cerradas calles,
tan pocos los amigos,
tan costoso fue lo bueno,
lo logrado,  perdido en un suspiro,
 
en aquella ausencia,
en aquel abismo,
en aquel dolor,
en aquella trampa
de humanas alegrías.
¡ Pero si todo fue morir y morir y morir!
¡ Pero si todo fue vivir y vivir y vivir!
 
iv
 
Llegó de repente,
en un segundo,
este fantasma, esta soledad,
este cansancio, esta tristeza,
esta lejanía...
llegó a la puerta,
penetró a la estancia,
y se sentó en la sala.
 
Lo trajo el día en el que supe
del olvido de mi gente;
lo trajo la partida de un buen vecino,
la llegada de un extraño que no quiso saludar,
la sequía  del fértil  manantial,
el  querer esquivo de quien fuese
amores y alegrías
por aquí pasaron sin haber pasado.
cansado de llamar,
mi voz llevé  al lecho de un manglar.
 
De ronda están los duendes
donde fuera la fiesta de la gente.
 

Prólogo a La Realidad

Hoy, 31 de Diciembre del 2004, arrancamos la última hoja calendaria del año; el pasado 23 de Marzo, desprendimos la última hoja del calendario de una vida inolvidable. Fue al amanecer de ese día, cuando animada por el último aliento de su cuerpo, nuestra madre recorrió su estancia, trazó las sombras con su mirada ciega, buscó tras ellas la presencia siempre alerta de su dulce hermana, compañera de alcoba y de agonías, y le dijo: "Así me gusta, siempre juntas"; luego se reclinó sobre su lecho, ¡Oh Dios! ya mortuorio, y se durmió para siempre.

¡Bendita muerte. Muerte Bendita! El sol de aquella madrugada comenzaba a brotar sobre los cerros de la ciudad; el viento recogió el eco de su partida en el llanto de los suyos y regó de recuerdos la sabana; allí descansa. Con el sol naciente de su última mañana, la sabana bogotana se convirtió en esa hora en el prodigioso escenario de su Resurrección.

La pena de su partida es indescriptible. El sentimiento es de soledad absoluta e irreparable pérdida; al cerrar sus ojos y trazar con mano temblorosa la trayectoria de sus labios desmayados, supimos que la dicha y el encanto de vivir también habían partido. Solo nos quedaban su labor de madre, su calvario, sus alegrías, su nobleza retratada en obras, y el recuerdo de sus viajes por el mundo donde anduvo tantas veces prodigando consuelos y ternuras a su prole viajera.

¡Año Nuevo, Vida Nueva! La Madre no está. Esa es la verdad. Pretendemos lo contrario. Lo hacemos cubriendo de flores y oraciones esa fosa suya donde nada crece, donde el resto humano yace sin fuerza alguna redentora que le devuelva su vigor; donde todo es mito y especulación; donde cada acto nuestro es autocompasión, masoquismo, desvelo inútil, tortura vana, peligrosa complacencia; donde quiérase lo que se quiera, hágase lo que se haga, nada ni nadie, ni Dios mismo, podrá devolvernos lo perdido.

Hoy, sorprendidos a nosotros mismos, buscamos superar aquella pena, celebrando no su muerte, sino la eternidad de su huella maternal: ¡Su gran Presencia Ausente! Hoy, la tierra cubre su cuerpo nada más. Su alma. Su pasión por la vida. Su sentimiento, habitan regiones impolutas.

Sin embargo, celebramos la fiesta del espíritu. Nuestra madre no se ha ido. Cumplió 94 años el 8 de Diciembre. Ese día se cubrió el verde césped de su tumba con las más bellas flores de la tierra colombiana; se leyeron mensajes cercanos y llegados desde lejos, y el camposanto fue testigo de otro cumpleaños: el de la celebración de su vida y el de la eternidad de su huella maternal.

Considero provechoso este ejercicio en realidad. Al hacerlo, creo alcanzar para mí y para los míos, un estado general de aceptación basado en la fe cristiana que nos habla de resurrección y nueva vida espiritual. Por ello, ¡ Presencia Ausencia! es un acto de fe en nuestra propia vida eterna ganada en el Calvario, el cristiano y el propio.

Hoy- como lo dijera ante la tumba de mi madre, a esta misma hora y lugar el 23 de marzo del 2004- seguimos siendo peregrinos cargados de todas las angustias, en tránsito por el largo, profundo y negro valle de la muerte, hacia el único reino de Luz del universo: aquel de Paz y Amor eternos en el que habitas, Tú, ¡bienaventurada pionera de nuestro propio viaje!

Desolación
Un largo mes, sin Ella. Abril 23, 2004
 
En la honda espesura
de la noche de duelo
que en mi perdura
sin hallar consuelo,
 
 
busco alguna luz
para mis sombras,
sostén para mi cruz,
vuelo de alondras
 
 
para mi alma sola.
Ella yace en olas
verdes taciturnas
de invernal ladera,
 
 
la que fuera risas,
viajera de los mares
aquella suave brisa
de mi vida yace muerta.
 
 
Madre, habitante
de lejanos mundos,
tu rumbo caminante
busco dando tumbos.
 
ii
 
En hondo desconsuelo
alivio raro a mi dolor
encuentro. Sueño
que mi madre el ruido
 
 
tenebroso de la tierra
ya jamás escuchara,
ni el rugir de fieras
de la yungla humana,
 
 
ni dolor de perseguidos,
ni ruegos de plagiados,
ni agónicos latidos
de parias extraviados,
 
 
ni gritos de jihad
ni rifles despiadados
ni gemidos de orfandad,
ni estruendos desbocados.
 
 
Libre, Libre en calma
Toda tu existencia,
Dije rota el alma
y desafié tu ausencia,
 
 
te declare en vuelo
eterno hacia la Nada
del infinito hielo,
y fuiste luego alada.
 
 
En hondo desconsuelo
alivio raro encuentro
en mi dolor pensando
que mi madre el ruido
 
 
tenebroso de la tierra
Ya jamás escuchara,
 
 
(A veces pienso, muerta
mi madre nunca esta
que siempre escucha
a quien desde aquí la busca.
 
 
(A veces pienso, muerta
mi madre nunca esta
que siempre escucha
a quien hoy la busca
 
 
7/21/02
Miami 5:45 am
 
     

 


Abandono

 

 

Llegado he al marco de una puertaque ayer no más abierta estaba.Cerrada está, trazada en la negrurade un paisaje carente de huerta,huérfano de aleros, vacío de ternuras.

 

 

Allí donde todo hubo y nada hay...Donde la casa tras la puerta aquellafuera dulce amaño, luz y vida,noche y día, fiesta y armonía,La portada, sola está en desamparo.

 

 

Tu viaje, tu paso a nueva vida,tu gentil postura ausente,tu mano generosa ya vacíatu vuelo sin regreso a nuevo espacio,Aquella puerta sembrada en una dunase ha quedado....

 

 

Tras la puerta se detuvo un río,se quebraron mil cristales,se callaron de rumores tibios muchos cuartos,se acabó el grano en la despensa,se cerró la calle y la avenida,el número de aquella casa y de la calleestá borrado, la dama bella,toda gracia y todo sueñoya no habita tras aquella puertaa la que a todos, una vez, nos recibiera.

 

 


Lejos. Tan lejos de la cuna

 

 

Esto de aquí tan pasajero,tan lejano de la cuna buena.

 

 

Allá, sembrada estuvo la raízde la paterna herencia.Aquí, a duras penas retoñó.

 

 

Se quiere aquel aireque llenara el asombro de nacer,el camino polvoriento al pueblo,el marco de pinos y riachuelos,el mal remunerado oficiosin porvenir alguno,la ciudad poblada de carreras y deslices,la esquina aquella de la primera espera,el refugio de un armario huyéndole a la abuela,la novia vecina conocida desde niña,la tienda donde fiaban sin recibo,y con ñapa y con cariño.

 

 

Se añora la pobrezarica de besos acuciosos,la hora de la parca cena,el postre servido con medida,la velada de cuentos muy miedosos,el hilo tembloroso de las velas,el abandono aquel a la tristeza,el aceptar la esperanza de no tener ninguna.

 

 

¡Oh dolor! desarraigada está la vidade la nativa tierra. ¿Dónde hallar la cunaen esta soledad de patria ajena?Mi Madre yace muerta,el hogar está deshecho,azota la tristeza,y ya nada, !Nada! nos puede consolar.

 

 

Imágenes en la distancia

 Navidad de 1960

 
Cuando levanto los ojos hacia el horizonte de la vida, veo retratada en el amplio panorama del recuerdo, la imagen de mis seres queridos-esa imagen añorada que habla de estirpe, de raíces, de la esencia pura y natural del amor  y la esperanza.
 
Cuando levanto los ojos hacia el horizonte de la vida, y contemplo esos rostros fuertes, libro abierto a la verdad de la existencia,  pienso: ¡Cuán  lejos estoy de sus vidas buenas, de su estancia y de sus mimos!- Desdibujada por mis lágrimas, veo la figura noble y pensativa de mi madre,  sumida en melancólicos pensamientos, abismada su ánima, que pregunta : ¿Dónde estás hijo mío?
 
Cuando alzo los ojos hacia el horizonte de la vida, siento crecer la necesidad de volver al hogar de los viejos; a estrechar sus manos trabajadoras, creativas, dadivosas y gentiles que han laborado en todos los eriales del Señor, sembrado semillas de fe y de confianza en nuestras almas,  pese a la cosecha no siempre rica, más bien parca y efímera.
 
Cuando levanto los ojos hacia el horizonte de la vida, siento el palpitar de su diario existir labrando las eras de su oficio, sembrando las raíces de su estirpe; y el corazón palpita con el suyo, y se alegra el alma con las buenas nuevas de sus vidas, y se llena igual, de amargura,  con sus penas. A contemplarlos, escucho un tiple sabanero que alegra con canción de vieja andanza la hora del recuerdo; que revive en notas el pasado romancero; endulza el presente; se recrea en  los amores nuevos y es canción viva que navega  en la cresta de las olas del mar que nos separa, uniéndonos.
 
Cuando levanto los ojos hacia el horizonte de la vida, contemplo los recuerdos de las navidades y los años viejos atados a los nuevos; - tantos, tantos fueron que ya la cuenta  no figura; recordarlos es nostalgia; los cubre la  maleza  de obligante olvido; solo el alma los recorre, solo ella sabe de sus mieles, solo ella sabe sus venenos- es el ejercicio solitario de todo humano,  allá, en el fondo del Ser, donde recordar es masoquismo, posiblemente placentero.
 
A Desde New York,  1960, feliz por quienes tengo cerca; triste por quienes están lejos; desde  aquí viajo en un viento de amor, cálido, aunque llega del invierno, va recogiendo por el camino los albores tropicales del Caribe y el aroma de los Andes para llegar a Bogotá, hasta el seno de mi madre para buscar allí, su amoroso abrigo, la más feliz de todas las navidades, el más de todos los años nuevos, y la Paz que aquí no encuentro-esa Paz de hogar que alarga en hondas penas,  por su ausencia,  la orfandad en que me encuentro.
 
 
 
 
La soledad de Soledad no la turba nada. Soledad,  caminante de una playa seca, en invierno, de Biscayne.
 
Ni las ágiles travesuras de las gaviotas blancas con los negros alacranes arenosos; ni el sudoroso coquetear de las almas veraneras con el sol cuasi cubano de Miami, desnudas bajo grandes sombrillas tricolores. No hay crucero alguno en la bahía  ni está  de vigilia la Guardia de la Costa. Nada zarpa. Nada acora. Soledad camina  los rincones de una estancia cercana de las algas; va buscando qué hacer que de  tanto que se ofrece, termina agazapada en una esquina, bajo una espera,  escudriñando la llanura Nubia de una cama plana, seca, sin promontorios que  exciten a las manos a pasear por entre los pliegues de las sedas y los refugios tibios  de la escondida suerte.
 
Soledad tiene, hoy,  un cierto parecido con un soldado en espera ante una cueva en  una altura de piedras y cohetes donde se libra una guerra santa; espera a que aparezca una  antorcha que la lleve al vientre de una fiera, o la llegada de una paloma blanca que  le arrastre a un cielo puro donde abunde la compañía de un largo viento azul en viaje  a la tierra prometida.
 
De vez en cuando,  la noche turba el eco de un mensaje grabado en chip; dice la viajera dueña de la casa mucho de cuidar la estancia, no descuidar la puerta del  balcón, ni dejar quemar la cena que siempre está colgada de una alarma,  o los cerebros de PCs,  compañeros de su inquieto cibernauta noctámbulo que no se encuentra  desde el otro día, ni siquiera con la sola de la pobre Soledad.
 
Algo no olvida Soledad. Son unos cuadros como trapos coloreados que cuelgan de  una antena en la sala de la casa,  temblorosos, agitados por
caras y rincones conocidos. No olvida Soledad que la dueña dijo al partir cuando  partió, que tratase bien los susodichos cuadros y que atrapase sin faltarles tela, el  diario agitar de su plástica existencia.  Soledad se afana,  recordando la exigencia,  a meterlos a empujones entre una caja negra ya prevista,  de cinta bien trenzada,  trasnochada en un girar eterno en torno a un pálido tablero que marca, no sabe  Soledad,  si segundos o kilómetros.
 
Así camina Soledad— sin tristeza, no hay razón, y por tan poco y apurado tiempo   sus actuales horas largas  de novela y sus otras tantas madrugadas  de esperanza,  bien cargadas, no lo dude buen lector, de tinto y  humareda. 
 
Verano del 2004- Miami

The Migrant's Mom
 
Her journey across the sea,
through misty eyes
she saw its fierce winds
subside upon the Promised Land,
beckoning her with dreams
she could only dream,
desires of life anew
in arms of nature's candor
and country of new designs.
Her bosom filled with pure
strength of migrant mom alone,
my lady settled in nameless road
of city strange, and all in all,
her needs to be the root abroad
of us, so small, her fruits of labor
blossom in her tree robust still.
A hundred years today,
Mom remains on deck,
for she defied New York for us
one day, so brave, so much herself.
 
Ilusiones de abeja en el laberinto de su haber
 
Es casi aspaviento este lapso
De abeja ilusionada en su panal
De dulce pasaje de su ocaso
De ayer a su trajín usual.
 
¡Cómo trabaja su febril cabeza
en su colmena de tejidos largos,
todo su sentido pone en la faena
que a miel le sabe hasta lo amargo.
 
Que la ilusión de ser abeja
La lleva inquieta de un suspiro
a otro y entre todo nunca deja
 
de soñar su sueño de llegar a Reina,
Que corra por el reino la vendimia
Del pan y de la uva en hora buena.
 
Miami
Febrero 9, 2002
 

Mother....

 
 
Of all time...of every year passed, of every month and day,   
from the dawn of our creation,
fifteen billion years Bing Bang
five thousand seven hundred Abraham,
fourteen hundred walking the land of Allah,
two thousand and two of  Christian journeys,
 to this instant of arrival to say:
 
¡Mom! Without you, what other reason to come home... ? Without you, Mon --- all deeds, in vain --- 'cause without you, all walks are of thorns and pain,...the daily struggle...the perennial walk the paths of war.
 
Mom Upon the altar of our prayers, for us, your fruit, in vigil guards the gates of life,
 Whether your life reside the blue horizons of another land,
here on earth, in blossom and aroma upon your human garden,
or, beyond, where you so well the heavens gained in glorious births,
You, Mom, inhabit the frontiers of never ending dreams;
for it is your light of shadows mend...traversing all things created.
 
 
Madre
 
De todos los siglos vividos...de todos los años transcurridos,
 de todo mes, semana y día, desde la creación misma, quince
billones, cinco mil setecientos, mil cuatrocientos recorridos,
dos mil dos, hasta el segundo mismo éste de llegar a decirte:
 
¡Madre! ...Sin ti, ¿para qué el regreso al hogar, la fe -- nacer--
amar el verdadero amor, la lucha diaria .  el largo caminar
senderos de guerra y de tristeza? Sin ti, ¡Madre!-- todo hacer,
nada es, que sin tu haber, todo es un triste miserable trajinar.
 
Que habites la tierra o mores los parajes de otro mundo azul,
aquí, de cuerpo presente, en flor y aroma en tu jardín humano,
o allá, donde bien supiste en partos conquistar arcanos--
 
Tú, ¡Madre! habitas las fronteras de lo eterno, que tu luz
repara sombras, transita los caminos todos de todo lo creado
y en el altar de nuestros ruegos abogas por tu fruto amado.
 No podemos menos que llegar con paso de viajeros incansables de tus  ,
de amor y de recuerdos, y de grandes olvidos. Tu hijo 

EN ESTA NAVIDAD

Hoy prendieron las luces de navidad
en los cielos de mi tierra; las estrellas
cuelgan cerca, majestuosa eternidad
para viajar azules sueños sin querella.

De la más alta esfera pende altiva
la esperanza puesta en la que fuera
madre tierna. En la memoria viva,
brilla eterna y libre la feliz viajera.

Andariego fugaz de vana hacienda,
mi voz elevo a ritmo de campanas,
dormito solo bajo las verdes ramas

de un alto pino cargado de leyendas;
todo vibra allí de viejas navidades,
nuevo rito es de vida y realidades.


To you, my friend,
I walk along with you the Xmas journey

The lights are on. Xmas lights
upon the heavens hanging low,
close to touch, to travel journeys blue,
to dream the dream of reaching
up and feel the joy.

Higher up, hope suspended
travel paths of faith;
tender mother gone
in our hearts alive,
eternal light,
happy traveler,
free at last,
forever bright.

Prodigal son of passing feud,
in pure accord with angels,
my dream defies the heights;
asleep alone under branches green
of luscious pines of thousand tales,
all around vibrates of Christmas past,
rites are new of life and truth.


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Maternal de Aniversario

Tú, universo de bondad infinita,
de Dios enviada para ser el todo,
Tú, entre todas, la más bendita,
vives en la gloria de tus logros.

Recorriendo vamos los senderos,
Tú, presente siempre en cada cima,
refugio en los abismos, herederos
somos de tu amor y tu carisma.

¿Qué del mundo, sin ti, Madre?
Nuestra vida forjaste con desvelos,
tú, que nunca, nunca hiciste alarde

en esta tierra ingrata, allá en el cielo,
rogando aún estás por tus amores,
gozo eterno el tuyo en tus albores.


Bosque y Luna

Bosque soy talado.
yermo en la extensión
de un viento helado;
de soledad estoy sembrado,
penoso invierno vivo
bajo la sorda capa
de pálida hojarasca.

Fui bosque viajero
de altas cordilleras,
mis sendas verdes
bordaron con trenzas
de pinos y abedules
las colinas de pueblos
y ciudades....

De todo aquello,
la llama de una pena
se encargó...
y fue largo y seco mi lamento.

La luna compañera de mis noches,
ya sin espejos ni amoríos,
ya sin Sol
ya muy fría se murió
y el frío de la tumba
al recoger su rostro congelado,
de su frío se extrañó.

Semilla

Sabes? Me contaron un secreto-
y me dijeron que nadie más sabía,
que jurase no hablar de lo que oía
y me fuese a pensar en un desierto-

me contaron de una brisa perfumada
que corría llevando rosas blancas
por un paisaje de colinas blandas
poblado de querubines con sus arpas.

Me contaron de un país de hadas
muy calladas, donde hilaban sueños
las princesas en husos amorosos,

prendas para vestir palomas, copos
de seda para envolver mañanas...
esto si me dijeron ayer que lo dijera.

Sufrimientos epistolares

Nunca fue por falta de una carta con destino
al lar lejano. Nunca por haber dejado a mano
enviar epístolas rosadas portadoras de cariño,
ni escuchar ansioso el eco de un amor lejano.

Mi viajera vida siempre fue un enviar de besos
estampados en sobres y misivas- el incierto
de cosechar silencios fue su pena- empero
quise llegar con la brisa del mar a los desiertos.

No fue por nunca haber cruzado el ancho océano,
ni sufrir la pena ajena, éste que fuese siempre dado
a la diaria faena de acercar con versos lo lejano,

de tanto cultivar ausencias sin nada cosechar,
agotado yace, solitario, lejos de su gente toda,
no de amar, sino de saberse de todos olvidado.

Cavilaciones a la hora del frío

Ha llegado la hora del frío
cargada de la melancolía de la nieve.
Es el frío de la soledad de los años
que ya no tienen el calor de los veranos
ni el son de playas, de canción desnuda,
de piel canicular en marejada,
sudorosa entre los avatares de la espuma.

Es el frío de la ausencia de aquellos
que llegaban a la puerta en son amigos
y al partir dejaban el recuerdo de su entrega
colgado en un perchero, su adiós suspendido
de un geranio en la terraza
en una esquela breve
delatora de promesas.

Ya su eco no resuena en la posada,
nada en ella existe que los traiga
de regreso, la causa está olvidada
y solo habita el frío de su ausencia.
en la hacienda vacía de mi alma.

Un rayito para trepar al cielo

Marzo 23 2004

¿Por qué será?
Si. Porqué
aún el sol
calienta,
se levanta,
se arropa
con las nubes,
y brilla aún?

¿Por qué
si desde hoy
la noche impera
y todo es
polar,
lejano,
yermo
y abatido?

¿Por qué voy
tan apurado
a un lugar
que veo
lejos,
lejos,
muy lejos,
y corro,
y creo ver
la luz
que alumbra
en un clarito
un punto azul
donde no llueve,
no truena,
no hace frio,
y quiero
allí llegar,
y por allí
trepar,
trepar,
y trepar
hasta llegar
al cielo
 
 

 

Definición de mi Soledad
Miami 2004
 
Sentirse solo es un verso
dicho al viento de un gemido largo
sin testigos que turben el silencio
del alma que yace en un letargo.
 
 
Sentirse solo es tiempo en laberinto,
es alargar las manos para deshojar
de un árbol muerto los chamizos secos;
es tener puesta la mirada en una espina,
es andar por un camino yermo,
es llegar al fondo de negros arrecifes desolados.
 
 
Sentirse solo es posar para un retrato
sin pintor; ser un lienzo colgado de un suspiro;
es arroparse en la esquina de un desierto
a ver pasar la arena trazando los senderos.
 
 
Sentirse solo es perderse con el sol poniente,
esconderse en una nube buscando su destello,
es reclinar la frente en el último arrebol
y treparse a un barco a navegar en negro
sobre el mortuorio lecho de un recuerdo.
 
Junio de Siembras
Miami 1993
 
Seis meses de siembra infatigable,
mi heredad retoña, las espigas doran,
labriegan todos en la huerta amable,
vida y gloria repicando van las horas.
 
 
Llegaron nuestras madres a sembrar
de flores nuevas la pequeña estancia,
el suave paso de su lento caminar
marcando va tonadas de la infancia.
 
 
Con ellas toda hora es de albricias,
de sabernos hijos buenos, estrellas
para sus ojos ansiosos de primicias.
 
 
Con ellas, la vida toda siempre aflora,
son a luz que rasga abismos negros,
los desas noches cuando el alma llora.
 

 
 

ADIOS A LOS ESTADOS UNIDOS-

 

 

Miami Junio 25.2004- 3 Meses después de tu Adiós al Mundo.

 

 

Escribo para ti,  madre mía , tan lejana estos días como el viento que aquí  no corre ni asoma por ninguna parte;  te escribo desde el verano, el largo verano del 2004, el de la despedida que viene diciendo Adiós desde siempre; el de olvidar la puerta de la casa, abierta a una playa desierta para que nada impida la llegada del olvido; el verano de entregar las llaves que abrían  el porvenir al bullicio de tumultos extranjeros;  el verano de donar muebles viejos, y ropa usada, y cachivaches de aseo y de paseo, y  asados y arreglo de jardines y quehaceres  por demás ociosos. El verano de zarpar  del ruido hacia la callada elocuencia del silencio. El verano de volver para volver.

 

Escribo desde el último verano de mi última angustia americana,  antes del primer verano

de otra angustia; te escribo desde mi última copa de vino en esta orilla del mar; te escribo antes de la primer angustia en otra esfera, en otra  tierras y en la misma tierra.  Te escribo para decirte que estoy aquí despidiendo un gran trozo de mi vida; el último de mis trópicos ardientes; el de muchos atardeceres que nunca anochecieron viendo amanecer al tiempo un otro día al otro lado de los mitos; el de negarse muchos hoy, pensando en todos los mañanas. El de hacer nido en una colina al sur del  miedo para sembrar la confianza al norte de los sueños. El de cerrar para siempre tu alcoba y transportar al mañana tu pasado, tu silla mecedora, tu TV, tus retratos, tus prendas, tus   quejas tu paso por el Norte siempre en rumbo hacia el Sur.

 

Te escribo desde la cuna de todo lo que hice; te escribo desde la tumba de todo lo que fue; te escribo desde el vientre  que todo lo engendró; te escribo desde el abismo donde todo se perdió; te escribo desde el todo de todo lo que soy; te  escribo desde el tronco que a todos protegió; te escribo desde la rama que a todos albergó; te escribo desde el suelo donde todo lo que se sembró, creció. Te escribo desde donde todo queda y nada queda,  que al irme para siempre, me  quedó en todo y en todo, soy.

 

Así se engaña al corazón. Con todo y nada. Escribiendo desde el último verano de la vida

en otra vida,  camino de la vida  en nueva vida; sintiendo el Fin en el funeral de la semilla; el deshoje de las hojas de la vida  en cascadas de  lágrimas y  ventiscas  de polvo en camposanto ; sintiendo en cada grano de la tierra  el peso de una tonelada de silencios; en el viento breve, una tempestad mortal  para cada aliento de la llama.

 

Hoy, ya sin ti, Madre, pero contigo en órbita de sueños, escribo mi Adiós a la que fuera en  buena hora tu patria  y la mía,  de adopción- en esta hora de verano, escribo de regreso de lo que ya no es, a lo que puede ser. Te escribo para decirte que hoy lo dejo todo para volver a todo. El todo en cercanías de tu tumba sabanera. Ese  todo que es: COLOMBIA.

Un Asunto de Ciudadanía

 

Centro de Convenciones de Miami Beach, EE.UU. Abril 23 de 1999.

 

 

 

María cumple ochenta y seis. Es una viejita dulce, todo el mundo lo dice; aún tiene alas para volar como las tuvo cuando llegó a vivir encerrada durante cuarenta años en un apartamento de dos alcobas de la Calle Ash sobre el Bulevar Kissena de Flushing, allá en el condado de Queens, Nueva York.

 

También vivió en otro de tres cuartos en la Avenida Colden del mismo barrio. Más tarde, en otro de cuatro recintos en el Bulevar Parsons, y finalmente en casa con mortgage sobre la Calle Smart; tortuosa de recovecos, con cuatro alcobas a cual más de pequeñas, un sótano oscuro invadido de todos los trebejos de todo el ático empinado con escalera colgante, unas cuantas ventanas pequeñas de cremalleras trabadas, ocho radiadores quejumbrosos, paredes irregulares rellenas de asbesto, parches y empates construidos al azar y, lo más halagador de todo el ambiente, un patio de asombro con árbol dc uvas, espacio propio, privado, enorme privilegio lejos del tumulto citadino de piedra y de hierro.

 

Para María, aquel lugar significó una esquina aunque siempre inestable, el sitio  donde velar al más pequeño de los nietos, cuidar al que estuviese enfermo, desvelarse en un sofá de la sala para darle campo a los eternos huéspedes, siempre alerta, hacendosa, llena de vida y poco a poco de años, viendo crecer a los suyos para el trabajo, para el army, para la universidad, para los novios y las novias, para el American Dream, con el suyo convertido en vejez y enfermedades.

 

De su tierra lejana, el recuerdo nada más, la noticia violenta, la pobreza de los familiares, la guerra de la droga, la violencia de los partidos. Poco de bueno, mucho de malo. Del hijo que se quedó, su visita el día que cumplió los ochenta, la primera y la última por aquello de falta de todo, a traerle cariño, café, golosinas y muchos retratos de sus nietos lejanos posados frente a los cerros de la ya para ella desconocida capital andina a la que soñaba regresar tarde o temprano.

 

María nunca aprendió el Inglés pero siempre dijo sankiu con una sonrisa de comprensión  a todo el que le hablaba enredado. A sus nietos les trató con ternura y en lengua castiza hasta que empezó a notar en sus caras que no le entendían y al hablar lo hacían trabados del todo y de decirle abuelita no pasaban. De no ser por sus propios hijos que se conservaron nativos de idioma, María hubiese dejado de hablar  resignada a dialogar  con la televisión hispana, los personajes amargos de las telenovelas mexicanas y el revuelto artístico de Siempre en Domingo y Don Francisco y otros tantos amigos de celuloide presentes y vespertinos en la pequeña pantalla de su Toshiba  de 14".

 

Claro que María se ganó la vida en tiempo que ella buscó sin que nadie ayudase. Trabajó 36 semanas para el Sr. Horowitz, un ricachón olvidado del mundo en una sombría casona  del opulento Great Neck  hasta su muerte por hambre expulsando la vida en cuatro lavados de vientre por día que María contratada para ello le aplicaba de cuatro laxantes distintos hasta dejarle con su obstinada exigencia en los mismísimos huesos y a ella en la calle.

 

Bendito el anciano de todas maneras. Él se lo dijo, "María, la he puesto en el Seguro Social para que nada le falte cuando sea viejita, como yo. Para que le den su pensioncita y tenga para comer de su propio pecunio;  mire Maria que usted se lo merece todo por dulce y por buena. No tendrá los trimestres que exige la ley para el verdadero seguro social, pero si es que usted le ha dado cuarenta años a esta tierra y sus hijos y nietos y biznietos son gringos y pagan impuestos y usted que los crió, ¡No Maria. Usted se lo merece todo! ".

 

Y así fue. Un día, cuando cumplió los sesenta y cinco, se llegó solita al Seguro Social de Flushing y de allí salió con SSI, Medicare y Medicaid y sellos para alimentos-setenta  de a diez y cinco de a dólar y por vez primera en su vida Maria conoció una cuenta de ahorros,  contó con su propio dinero y  pudo enfermarse a su gusto, jugar a la vida y hacer regalitos, y sin tener porque, ayudar con los gastos en casa y pagar las de larga distancia y pensar en ahorrar para volver a la patria.

 

Un día, y de ello ya van dos años, Nueva York dejó de existir.  A su corazón agotado de tanto latir por los hijos no le convino la urbe ni el correr y correr del Hospital de Flushing al de Astoria y de no ser comprendida por los médicos hindúes, los médicos chinos, los médicos filipinos, ni poder explicar sus achaques de viejita monástica, siendo ella  tan tierna y tan buena y tan llena de sankius.

 

Y así lo demás. La hija ocupada bregando con todo y empleo y marido, los nietos de carrera  en carrera, la casa repleta de amigos, el  yerno cansado de verla metida sin nadie llamarla, el invierno, el verano, año tras año esperando la noche, esperando su hora, olvidada en su esquina rezando el rosario, escuchando a lo lejos llegar y partir los aviones del JFK y contándole cuitas a su amiga Cristina.

 

De allí partió una mañana ayudada por alguien-para no entrar en detalles- cansada, sintiéndose inútil, incomprendida, hermana de la soledad pero con muchas ganas de vivir y de hablar español y acercarse a la patria y con muchos planes de ver a los suyos pasar los inviernos bajo una palmera  en las playas, nada más ni nada menos que las de  Miami Beach,  casi que en Sobe.

 

No es que María sea rica, Eso bien lo sabemos.  Lo que pasa es que María y muchos como ella pueden vivir en Alton Road gracias  a la Miami Beach Housing Authority. Allí el arriendo es subsidiado, están construyendo, siempre están construyendo viviendas baratas y renovando los viejos hoteles, no se requiere de abrigos de invierno costosos, el SSI llega más lejos, se puede existir con agua de coco, en el Jackson Memorial donde ya tienen su historia es atendida por un médico cubano, la trabajadora social es salvadoreña, la enfermera colombiana, el administrador del edificio puertorriqueño, el transporte gratuito y el chofer hondureño, en fin, parece que toda Latinoamérica habita la zona - hasta una emisora transmite desde su propia  tierra-  y a nadie le cobran por sentarse en las playas y andenes de Sobe ni por ver circular enormes carrozas, parecen mortuorias con sus grandes ojos negros, y el desfile nocturno de gentes extrañas o sentarse a mirar el  mar infinito y los cruceros que apuntan al sur, y sobretodo, tan cerca  de su tierra que ya se perfila detrás del cercano horizonte.

 

María se siente feliz, al menos hasta ahora cuando todo parece acabarse de no convertirse en ciudadana norteamericana. Se lo ha dicho la Trabajadora Social del Departamento de Recursos Humanos de MB. Y tiene que hacerlo porque el mundo se acaba en Agosto.

 

Por qué?  Vaya ella a saberlo. Y si llegase a saberlo no lo entendería. Que por el elevado presupuesto del Challenger y el de las residencias en órbita; que por el enorme costo de las campañas presidenciales que dizque hasta la Casa Blanca es ahora un hotel de diez mil billetes la pernoctada; que porque el Sr. Clinton y el Sr. Gore requieren de todo el dinero del mundo para defenderse de algo que llaman TitanicGate y MuchoGate; que el déficit es un monstruo indomable y solo se aquieta recortando de aquí y de allá; que tampoco  alcanza el dinero para acabar con los  narcos ; que se necesitan millonadas para extraditar a los de El Cartel, en fin. No hay dinero. Punto.

 

Por ello el Estado decidió exprimir a los desamparados, los sin hogar, los enfermos, los que tienen SIDA-a todo viejito con Alzheimer o sin Altzheimer, a los que viven  bajo el amparo del Miami Beach Housing Authority, en los hotelitos de la Ocho, en Michigan Avenue o la Jefferson, en los proyectos de South Pointe, en todos los ancianatos  de Dade y de Broward y en un sin fin de cuartitos sin AC alineados en Flager y muchos otros tantos sitios tristes pero seguros, hasta hoy-es decir a todo el que vive donde vive que no sea ciudadano norteamericano, a como dé lugar y.... para ayer.

 

La solicitud de  ciudadanía de María -el número de su expediente es el SRC-96-260-51985 Caso N400- fue tramitada por el INS tejano en Septiembre del '96 y recibida en Miami en  Febrero pasado. Asi, tan cerca, para bien o para mal, se encuentra guardado el futuro de María, según el voice mail del INS, en una fortaleza decadente de Brickell Avenue, hasta que se determine su turno entre un millón de peticiones con  atraso de años y  el FBI  juzgue si ella es delincuente ya que la excepción caducó el pasado Diciembre.

 

Ha un par de meses desde que Maria asistió a una entrevista en la Calle 102, en una bodega improvisada con doscientos escritorios atendidos por gentes latinas bilingües encargadas de decirle a Clinton quien se va y quien se queda. ¡ Maria se va !.  No trabajó lo suficiente como para calificar para nada. Asi que en Agosto se acaba el SSI, las estampillas de alimentos, la vivienda, el Medicare y el Medicaid. En otras palabras, es un asunto de ciudadanía,  por otro nombre, de vida o muerte.

 

Claro que ha de lograrlo. Digo, la ciudadanía. Este es el país de las oportunidades. Solo le queda enfrentarse a la barrera del idioma porque si  no sabe inglés y no pasa el examen hablado y escrito antes de la cita esperada día tras día- y un día es un suspiro cuando se tienen 85 años-no hay ciudadanía. De no lograrlo, María no tendrá con que comer de Agosto en adelante; dormirá en la calle, trabajará, no podrá dejar que le rinda su artritis, tendrá que ver el mundo por entre cataratas, olvidar sus achaques y  aguantar hasta que califique- de lo que está segura lograrlo cuando lleguen las elecciones presidenciales del año 2000 y con ellas la cita en el  INS, cuando cumpla 90 en Diciembre.

 

Pero María es de suerte y con solo decir sankiu y por ser tan amable como es se gana a las gentes como se ganó a la Sra. Paredes del HR.  Sus sellos de alimentos fueron renovados en Febrero, pero hasta Agosto, se lo dijo con algo de pena la buena señora,  agregando "  asegúrese de estudiar para su prueba de ciudadanía y cuando se naturalice, de notificar a todas las agencias del caso para que le restituyan todos sus derechos y... "God Bless you,  María".

 

De acuerdo, un alma caritativa le obsequió una grabación del examen de ciudadanía y su copia en papel; desde entonces la vida de Maria se ha convertido en leer y escuchar las preguntas y contestarle a la Sony de bolsillo prestada, las respuestas y lo que es más, ayer fue inscrita en el New  Citasen Project, Citizenship Test for Naturalization y María regresa a la escuela, por un asunto de ciudadanía.

 

Nunca había visto nadie como Maria. ¡Que empeño, que ganas de vivir, cuanta fe en este gobierno que ahora pretende quitarle todo lo que según opinan los sabios nadie puede quitarle porque se lo ganó con su vida de madre y de abuela, porque fue residente legal, porque solo hizo el bien. Ahora estudia y estudia y toma pastillas de Gincoba que en catorce días  aclaran la mente y optimizan la memoria. Ya  canceló los US$26.00 del examen escrito  y entre clase y clase reza porque no la entrevisten sin saber contestar las preguntas.

 

Maria ya no escucha la radio ni ve la  TV porque solo transmiten el conteo fatal que ya va en diez y apurando. Solo se escucha en su cuarto de Alton Road una voz de cassette que pregunta: "Quien es el presidente de los EE.UU.?", y entre las sombras,  la suya que contesta debilitada  por edad y por hambre ya que ni los sellos de alimentos se atreve a gastar: " Bill Clinton.  Bill Clinton, Bill......qué?