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Dr.Luis María Murillo Sarmiento.

Dr. Luis Ma. Murillo Sarmiento
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 Manifestación de un sentimiento que ya no parece de este mundo.
Hasta el amor entre padres e hijos lo siento en extinción.Las letras de Joseph Berolo  son necesarias para que la humanidad 
se dé cuenta del valor de la bondad. 
 

  


AMOR PATERNO


En tu sueño,
plácido y profundo me detengo
contemplando el soplo prodigioso que te anima,
y veo la réplica perfecta de un hombre en miniatura,
una brizna que mueve los corazones pétreos,
una enorme pequeñez que agita sentimientos tiernos.

Eres la prolongación de mi existencia,
y sin embargo en nada te pareces:
menudo y frágil
contrastas con mi imagen recia;
incontaminado y puro,
distas de mi savia contagiada.
 

Eres un suspiro sublime
que debiera durar eternamente.
Mas no basta el sentimiento
para que este instante feliz nunca termine:
los años pasarán sin que se paralice el tiempo. 

 

 

 

 

 

 

 

 


 
Hoy cuido tu sueño,
embebido, absorto,
imaginando de adulto
tu rostro y tus facciones,
proyectando a tu sino la mejor estrella,
hilvanando tu vida a mi vida
sin barreras de tiempo ni de espacio.
 
Mañana serás tú
quien me sientas quebradizo y frágil,
pero obsesionado aún con tu ventura.
Y cuando las flores cuides en mi camposanto,
su fragancia exhalará mi aliento,
para que sepas hijo,
que desde el cielo,
por ti sigo velando.
 
LUIS MARÍA MURILLO SARMIENTO.

PATERNIDAD SIGLO XXI , Siga leyendo

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Al término de un ciclo resulta inevitable el inventario. Hasta el final del año nos entristecieron las partidas, que nos las atenúan los que como tú siguen a nuestro lado, y los que llegan, como Juan David, esa criatura que me mantiene emocionado. Un abrazo enorme para ti y para Sonia, y que el 2015 esté lleno de ventura.

 

 

UN AÑO, UN SOPLO EN UNA ANDANZA ETERNA

Los años se van en un suspiro
y uno más terminará mañana.
De nuevo concluye una jornada
en un periplo eterno,
con compañeros de andanza
en permanente viaje.

Del infinito vienen y al infinito viajan
los seres que transitan por la tierra.
Su viaje en atavío carnal es transitorio.
Un año es un punto de encuentro solamente,

Unos parten, otros llegan,
otros... simplemente esperan.

Se va un año que deja en el recuerdo
el dolor de los hermanos
que en otros mundos proseguirán su vuelo,
la felicidad de la dulce compañía
de los que siguen caminando a nuestro lado,
y las dichas de esas criaturas tiernas
que inician su periplo por la tierra.

Se va un año:
¡Nostálgica certeza de un pasado!
Otro llega:
¡Incertidumbre esperanzada de un mañana!

LUIS MARÍA MURILLO S. Dic.30/2014

 

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Tan infinita es la creación que hasta la Tierra que me parece inmensa no alcanza a percibirse en la enormidad del universo. La Tierra es nada en la grandiosidad, y yo soy la nada de la nada. Y, sin embargo, en mi ser inapreciable el universo cabe. Cosas del Creador que domina lo infinito, que da infinidad a todo lo creado: al macrocosmos y al microcosmos. Que hace caber lo gigante en lo minúsculo.

MD Ginecologo. Poeta, Humanista  Filósofo, Historiador, Hombre de Paz,  Insigne gestor de Semillas de Juventud Siglo XXI  Miembro Fundador  de Naciones Unidas de las Letras

Breves de su extraodinaria obra literaria URL:  

 

Luis María Murillo Sarmiento.Siga leyendo

Ceremonia de posesión como Miembro Correspondiente de la Academia Nacional de Medicina 
 
ARTÍCULO 9°.- La categoría de Miembro correspondiente constituye  alta dignidad en la membresía de la Academia Nacional de Medicina. Podrán ser elegidos Miembros  los colombianos y extranjeros ilustres, médicos o profesionales de las Ciencias Biomédicas, cuyo trabajo, merecimientos y elevada jerarquía los haga acreedores a tan alta distinción.
Fecha Jueves 23 de Enero, 2020  
Carrera 7A, 69 11 Bogotá D.C.  
06,00 p.m. 

MI ÍNFIMO SER, MI MUNDO INFINITO Dr, Luis Mária Murillo Sarmiento

La magía de la Palabra

 

Navidad es tiempo propicio para el concierto de las letras, para que aflore la magia de la palabra. Y la magia capaz de convertirla en lienzo, capaz de volverla melodía, capaz de transformarla en cine, y en toda otra manifestación capaz de estimular en forma exquisita los sentidos. Porque esa facultad de la expresión que tiene el hombre, que por corriente e innata no suele ser reconocida, es un don admirable en seres superiores, que la convierten en creación magnífica.

En ellos la palabra se compenetra con el arte, se vuelve pincel, se vuelve pluma; se vuelve canto, se vuelve melodía. Se funde con la razón y se torna en saber, se amalgama con el buen gusto y deviene en solemnidad y elocuencia. 

La palabra es el vehículo del pensamiento y de los sentimientos. Expone las razones de la mente humana, los móviles del corazón y trasciende a las alturas del espíritu. Fría, pero racional, tiene la fuerza de la convicción; apasionada y vehemente tiene la pujanza de la seducción; amorosa y tierna tiene el ímpetu del afecto; impecable y bienhechora transmite el aliento del espíritu. 

En el tiempo regocijado de la Navidad aflora la palabra para sembrar fraternidad en los buenos corazones, para cantar a la ternura que el Niño de Belén inspira, para hacer un alto en la confrontación y dar un respiro al espíritu arrinconado por los afanes materiales. Se encumbra al Cielo para convertirse en oración que demanda bendiciones.

Esa es la palabra en su esplendor, en su expresión más bella, porque también puede ser el instrumento de todo lo brumoso. Tristemente el hombre necio y vulgar rebaja su estatura, llevándola de la suntuosidad a la bajeza. Pero no es realmente la palabra la que se degrada. Como cantera dispuesta a la erección de la obra que anima al constructor, le ofrece material común o inmejorable, y es la estética de la obra el resultado de un creador mediocre o refinado.La palabra seguirá siendo el reflejo del hombre que la usa. 

Mientras existan hombres exquisitos y, en un mundo sombrío, de tonos suaves, se escuche el eco de palabras sublimes, la ilusión de una humanidad que percibo que está en franca decadencia, será traída a una nueva vida.

Dr.Luis María Murillo Sarmiento 

The magic of the word

 
Christmas is an auspicious time for the Concert of the letters, so that the magic of the word emerges. And the magic, capable of turning it into canvas, capable of making a melody , capable of transforming it into cinema, and in every other manifestation capable of stimulating the senses exquisitely, because that faculty of the expression that man has, which is current and innate, not usually recognized, is an admirable gift in superior beings destined to convert it into a magnificent creation.

 In them, the word blends with art, it becomes a brush, it becomes a pen; it becomes a song, a melody. It merges with reason and becomes knowledge, it amalgams with good taste and becomes solemn and eloquent.

 The word is the vehicle of thought and feelings. It exposes the reasons of the human mind, the motives of the heart and transcends the heights of the spirit. Cold, but rational, it has the strength of conviction; passionate and vehement, it has the strength of seduction; loving and tender, has the impetus of affection; impeccable, does good and conveys the breath of the spirit.

 In the joyful time of Christmas, the word flourishes to plant brotherhood in good hearts, to sing to the tenderness that the Child of Bethlehem inspires, to put a halt in the confrontation and give a breath to the spirit cornered by material cares. It rises to Heaven to become a prayer demanding blessings. That is the word in its splendor, in its most beautiful expression, because it can also be the instrument of everything misty. Sadly, the foolish and vulgar man lowers his height, taking her from sumptuousness to baseness.

But it is not really the word what men degrades. As a quarry ready for the rising of the work that encourages the builder.  it offers him common or unbeatable material, and is,  the aesthetics of the work, the result of a mediocre or refined creator. The word will continue to be the reflection of the man who uses it.
 
As long as exquisite men exist, and, in a gloomy world, of bland tones, the echo of sublime words is heard, the illusion of a humanity that I perceive to be in frank decay, will be brought to new life. 
 
Dr Lujis Ma. Murillo Sarmiento 

 
A magia da palavra
0 Natal é um momento auspicioso para o concerto das letras, para que a magia da palavra surja. E a mágica capaz de transformá-lo em tela, capaz de transformá-lo em melodia, capaz de transformá-lo em cinema e em qualquer outra manifestação capaz de estimular requintadamente os sentidos. Porque essa faculdade da expressão que o homem tem, que atualmente não é reconhecida por atual e inata, é um dom admirável nos seres superiores, o que a torna uma criação magnífica.

Neles, a palavra se funde com a arte, torna-se um pincel, torna-se uma caneta; Torna-se canto, torna-se melodia. Ele se funde com a razão e se torna conhecido, amálgama de bom gosto e se torna solene e eloquente.

A palavra é o veículo de pensamentos e sentimentos. Expõe as razões da mente humana, os motivos do coração e transcende as alturas do espírito. Frio, mas racional, tem a força da convicção; apaixonado e veementemente tem a força da sedução; amar e ternura tem o ímpeto de afeto; impecável e benfeitor transmite a respiração do espírito.

No tempo alegre do Natal, surge a palavra semear a irmandade de bom coração, cantar a ternura que o Filho de Belém inspira, parar o confronto e respirar o espírito encurralado por cuidados materiais. Ele sobe ao céu para se tornar uma oração que exige bênçãos.

Essa é a palavra em seu esplendor, em sua mais bela expressão, porque também pode ser o instrumento de tudo o que está enevoado. Infelizmente, o homem tolo e vulgar diminui sua altura, levando-a de sumptuosidade a humildade. Mas não é realmente a palavra que degrada. Como pedreira pronta para a montagem do trabalho que incentiva o construtor, oferece material comum ou imbatível, e a estética do trabalho é o resultado de um criador medíocre ou refinado. A palavra continuará sendo o reflexo do homem que o utiliza.

Enquanto houver homens requintados e, em um mundo sombrio de tons suaves, você ouviráo eco de palavras sublimes, a ilusão de uma humanidade que eu percebo estar em forte declínio, serátrouxe para uma nova vida.

 
Dr .Luis María Murillo Sarmiento 

 


La magie du mot

Noël est un moment propice au concert des lettres, pour que la magie du mot émerge. Et la magie capable de le transformer en toile, capable de le transformer en mélodie, capable de le transformer en cinéma, et en toute autre manifestation capable de stimuler délicieusement les sens. Parce que cette faculté d'expression de l'homme, qui par le courant et l'innée n'est généralement pas reconnue, est un cadeau admirable chez les êtres supérieurs, ce qui en fait une magnifique création.

En eux, le mot se mêle à l'art, il devient un pinceau, il devient un stylo; Ça devient chant, ça devient mélodie. Il fusionne avec la raison et se fait connaître, amalgame avec bon goût et devient solennel et éloquent.

Le mot est le véhicule de la pensée et des sentiments. Il expose les raisons de l'esprit humain, les motifs du cœur et transcende les hauteurs de l'esprit. Froide, mais rationnelle, elle a la force de la conviction; passionné et avec véhémence a la force de la séduction; aimer et tendre a l'élan de l'affection; impeccable et bienfaiteur véhicule le souffle de l'esprit.

Au temps joyeux de Noël, la parole émerge pour semer la fraternité de bon cœur, chanter dans la tendresse qu'inspire l'Enfant de Bethléem, arrêter la confrontation et donner un souffle à l'esprit acculé par les soucis matériels. Il monte au ciel pour devenir une prière qui demande des bénédictions.

C'est le mot dans sa splendeur, dans sa plus belle expression, car il peut aussi être l'instrument de tout brumeux. Malheureusement, l'homme insensé et vulgaire baisse sa taille, la faisant passer de la somptuosité à l'humilité. Mais ce n'est pas vraiment le mot qui dégrade. En tant que carrière prête à l'érection de l'œuvre qui encourage le constructeur, elle propose un matériau commun ou imbattable, et c'est l'esthétique de l'œuvre le résultat d'un créateur médiocre ou raffiné.Le mot continuera à être le reflet de l'homme qui l'utilise.

Tant qu'il y aura des hommes exquis et, dans un monde sombre de tons doux, l'écho des mots sublimes se fera entendre, l'illusion d'une humanité que je perçois comme étant en décadence franche sera amenée à une nouvelle vie.

Dr Luis María Murillo Sarmiento

*******

Anhelo la paz, pero albergo muchas dudas por el cinismo y la hipocresía de los violentos que pretenden hacer la Paz... Creo que quedan suficientemente reflejadas en el siguiente texto., Luis María Murillo Sarmiento, Uniletras Colombia, Miembro Fundador y del Consejo Editorial.

 

LA PAZ SIN FALSEDAD NI MAQUILLAJE

Colombia, inmolación y sacrificio,
atávica propensión a la refriega.
¿Por qué tanta ferocidad amada patria mía?
¿Por qué abonar la tierra con sangre de tus hijos?
¡Inútil mortandad absurda y fratricida!

¡Busca la paz, que la semilla inerme la reclama!
¡Que los retoños no quieren más padres masacrados!
¡Que el campo es bello de verde y no de rojo!

¡Que se dé un alto para siempre
en el fragor de las luchas desquiciadas!
¡Que se dé la paz sin subterfugios ni mentiras!
La paz genuina, inmaculada e incorrupta,
la reconciliación total y plena,
la paz sin falsedad ni maquillaje,
la paz auténtica del corazón arrepentido.

Nunca la paz como instrumento
furtivo que continúe la guerra,
nunca como impúdica semilla
de fruto pérfido y artero.
Ni cínica, ni hipócrita,
honesta solamente.
Sincera y diáfana,
fruto castísimo de la unión piadosa,
de la sagrada conjunción
de la contrición y la indulgencia.

Copyright Agosto 29 Del 2013

 

 LA POESÍA, UNA MANIFESTACIÓN INEXTINGUIBLE

 

Nuestro mundo no es propicio para la expresión de las más altas manifestaciones del espíritu. Nuestro mundo es primordialmente el dominio de lo material. Los intereses del hombre que lo puebla rondan lo práctico, lo positivo, lo utilitario y lo corpóreo. 
Expuesta la especie sapiens a la extinción y a los rigores de la naturaleza resulta entendible que emerja bajo esas patrones. Su lucha por la subsistencia es inevitablemente material e instintiva, pero satisfecha la necesidad primordial sigue uno percibiendo una proclividad a dominar y poseer que no resulta imprescindible. 
Fortuna y poder afirman al hombre en el mundo, lo revelan exitoso ante una selección natural que recompensa a los ‘mejores', pero remotamente lo descubren como ser superior capaz de proclamar su espíritu. El hombre corporal es apenas la dimensión más primitiva de la condición humana. Más que el ser devela el poseer. 
Lo elaborado, lo cultivado, lo irreprochable, lo virtuoso, lo exquisito, en fin, las manifestaciones intangibles, denotan, en cambio, al hombre trascendente. Descubren el valor del poseedor y no el de lo poseído. Pero trascender es un proceso selecto, luego resulta vocación de pocos, y esfuerzo, arduo y apático para la mayoría. Siempre habrá más materialistas que quijotes
No obstante, encuentro entre esos dos polos que caracterizan la condición humana un ingrediente natural que los conecta: el sentimiento. Tan primitivo como el instinto, el sentimiento se erige, a mi parecer, como la primera manifestación espiritual del hombre. La inicial, la precursora, la puerta de entrada a ese algo superior, que denomino espíritu, que pone freno a la ambición material, que modera los impulsos egoístas y que busca el bien como fin esencial de la existencia.
El sentimiento al hacer consciente al hombre de sus dichas y dolores, lo hace sensible, humano, en la mejor acepción de la palabra, lo relaciona con sus semejantes, lo hace trascender de su mundo material. Es la antesala a un mundo espiritual sin lindes. 
El mundo de los sentimientos subyace en el poema, luego la poesía traduce el mundo espiritual del hombre. Al expresar el sentimiento la poesía encumbra al hombre, luego es la poesía más que una manifestación literaria circunscrita a unos pocos eruditos. La poesía es una manifestación universal que habita en todo ser que tenga sentimientos. Y no hay, por perverso, corazón exento de ellos. El hombre puede ser esclavo de lo material, pero también de los afectos. Tener sentimientos resulta inevitable.
Aventurándome en mi reflexión evolutiva afirmaré que existe un sentimiento poético que precede a la poesía misma, y que existió un momento en la evolución del hombre en que ese sentimiento incorporó el lenguaje. De esa unión del sentimiento y el lenguaje debió brotar la poesía. Luego procede la poesía de los mismos albores de la humanidad. Arriesgada hipótesis, que aunque especula sobre un recóndito pasado no parece incoherente.
Vistas así las cosas, encontramos la poesía inmersa en varios escenarios. En forma simplificada, en uno universal y popular, en uno letrado, y en uno escolar y académico. 
Anoto del primero que la poesía se difunde en boca de la masa, volviendo popular lo culto. Pero además se enriquece con el sabor del pueblo, con sus giros y vocablos, con sus costumbres, con el testimonio de su tiempo. La lírica popular, como la copla, por ejemplo, también se vuelve prueba, evidencia histórica, social y antropológica. La poesía en este escenario tiene con la multitud su porvenir asegurado. 
Cosa distinta ocurre en nuestro medio con el ambiente escolar, esquivo para ella. Al conocimiento tangencial de los autores se suma la indiferencia con su obra. Los centros literarios de antaño, que congregaban a los estudiantes todas las semanas con las mejores expresiones de su talento retórico, desaparecieron. Los colegios mandaron al exilio la declamación y los poemas. 
Las artes forman la personalidad, son más que un pasatiempo. Pero hay que experimentarlas para que forjen el espíritu: la fría información que de ella dan los textos no sirve para nada. Un mundo en decadencia espiritual no puede seguir pasándolas por alto. 
El futuro de la poesía en este ambiente dependerá de los ‘sabios' que rigen las políticas de educación en los colegios. Por lo pronto es desalentador el panorama, y no por sustracción de vocaciones. Quienes trabajamos talleres con los niños sabemos que hay suficiente inspiración para que la literatura, y en particular la poesía, pervivan.
La poesía que habita en el más selectos de los mundos, el los estudiosos y los que la cultivan, tendrá siempre un destino asegurado mientras no sucumba el escritor a la tentación de la vanidad y el narcisismo. Su universo exclusivo y circunscrito vuela al infinito. De sus raíces brota la devoción por los predecesores, de su cantera emerge la producción poética en su manifestación más depurada, de sus autores nacen los versos que consagrará el futuro. Han de ser estos círculos los guardas del idioma, faro en el sendero oscuro, trayecto y trayectoria, celo que mantenga la flama inextinguible. 
A pesar de las nostalgias que con base en el presente el devenir presagia, debemos admitir que la poesía sobrevivirá a quienes hoy la cultivamos, porque es una manifestación inagotable que no sucumbirá mientras subsista el sentimiento, ni fenecerá mientras la lengua exista. 
¡La poesía persistirá mientras exista el hombre!

 

A mi Madre en su partida

NO ES LA MUERTE, MADRE, MÁS QUE UNA TRANSITORIA DESPEDIDA

Una puerta, en mis sueños,
se abre del mundo mortal al paraíso.
Van cruzando por ella mis mayores
van desfilando a un reino
exento de amargura y de dolores.
Van dejando nostalgias en la Tierra,
y un raudal de afectos y de amores.
No reclamo el dolor de su partida,
me conforta su paso por mi vida:
¡La dicha de haber sido fracción
de su espacio y de su tiempo!
Fueron ellos origen de mi historia,
ternura y mimo en el albor de mi existencia,
sombra que resguardó mi infancia,
faro que dirigió mis pasos,
tierra firme en que asentó mi planta.
Suele afligir la ausencia
cuando el ser al infinito viaja,
mas la ausencia no existe en la memoria:
viven en mí mis deudos a salvo del olvido,
crece incluso el amor que les tenía.
Es una alucinada percepción la ausencia,
basta evocar para tenerlos cerca.
Solo fue la efímera materia el ropaje
que albergó su espíritu perenne,
luego en la cima del Cielo seguiré su rastro
nunca en sus cenizas en la Tierra.
No es la muerte más que una transitoria despedida
sin lugar a una lágrima egoísta
que cohíba al que zarpa su partida.
Es la muerte un viaje con valija ligera, solamente,
pletórica de lo inmaterial y lo intangible.
Una separación efímera:
¡Que con una sonrisa tierna al emigrante se despida!
No digo adiós
porque en tránsito estamos de encontrarnos.
¡No es la muerte, madre, más que una transitoria despedida!
Luis María Murillo Sarmiento Junio 28 del 2013

AZUL DE ENERO
Un mar etéreo domina
la cubierta refulgente del planeta. 
sinfín azul, profundo y reluciente
cual éxtasis marino en las alturas.
Cerúleo límpido de exiguas nubes,
pulcra bóveda en que castos cúmulos
discurren sosegados. 
Refulgencia vivaz, techo infinito, 
intenso azul que irradia el calor de la mañana. 
Diáfano azul, 
tono feliz que me serena. 
Dichoso azul que acuna los delirios, 
azul en que navega el pensamiento, 
azul en que mis sueños alzan vuelo.
Azul para que la imaginación se embarque, 
azul para asentar las esperanzas,
azul para que los sentidos se arrebaten,
azul para que vuelen los deseos.
Azul para soñar,
para volar, 
azul de fantasía.
Es el cielo de enero 
que anuncia las venturas
del ciclo que comienza.
Es el cielo de enero
cuyo fulgor presagia
la Gloria de otro cielo.

Luis M. Murillo


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Siempre en vela por los hijos desde el mismo instante de su concepción, buscada o inesperada, su instinto maternal es el de velar por el hijo o la hija que sabe puede concebir, ojalá en el nido del amor verdadero. De suceder contra su voluntad, aun así quiere tenerlo y cuidar su vida aunque tenga que morir haciéndolo. Entra aquí el ginecólogo, médico que por definición meramente científica, cumple un quehacer exigente juzgado con ligereza definido así por el autor. En La muerte acecha - Medicina, satisfacción y sobresaltos del Dr. Luis María Murillo Sarmiento, encontramos que esasexigencias y ligerezas, son asuntos de vida o muerte tratados en el mismo campo de operaciones del hospital donde operan, en el mejor sentido de la palabra, los ginecólogos los obstetras, enfermeras, auxiliares, estudiantes y hastaparientes y amigos de la materna. Los escenarios de las uci, las salas de emergencia, las de parto, las de recuperación, Ebook

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MI ÍNFIMO SER, MI MUNDO INFINITO

Tan infinita es la creación que hasta la Tierra que me parece inmensa no alcanza a percibirse en la enormidad del universo. La Tierra es nada en la grandiosidad, y yo soy la nada de la nada. Y, sin embargo, en mi ser inapreciable el universo cabe. Cosas del Creador que domina lo infinito, que da infinidad a todo lo creado: al macrocosmos y al microcosmos. Que hace caber lo gigante en lo minúsculo.
No soy yo y el efímero instante, no soy yo y la aparente brevedad de mi vida, no soy yo y el estrecho lugar que me envuelve. Existe dentro de mí un mundo espacioso y profundo de sentimientos, pensamientos y sucesos infinitos: un universo entero.
 
No estoy circunscrito al tamaño inapreciable de mi ser, no existo en virtud de la cantidad de seres que me adviertan. Existo por mí y para mí, tejiendo un entramado que con la lucidez de mi razón y la fuerza de mi voluntad llegará a ser laudable o reprochable.

Mi historia es más que mi diario, es la de mis padres, la de mis abuelos, la de quienes me antecedieron y sembraron en mí sus recuerdos; la de mis hijos, la de mis nietos, la de otros seres que llegarán para trazar, sin querer, mi futuro. Será el devenir en otro mundo sin la carga la pesada de mi cuerpo.  
 
Soy la imaginación que no deja de zurcir pensamientos. Que reflexiona, concibe y discierne. Que fabrica ilusiones, y tal cantidad de nociones produce, que si materiales, necesitaría un lugar inmenso para conservarlas. Pero en la mente infinita de mi ser limitado se guardan.Soy un gigantesco manojo de afectos: de felicidad, de angustia, de dolor, de sueños y preocupaciones. El mundo es enorme, mi ventura pequeña para que lo inquiete. Y aunque lo externo se vista de sombras, mi cielo se tiñe de azul, y refulge. Es mi subjetividad, a la que la mano divina ha encargado mi dicha. 



 
 
 
 
 
 
 
 
 


 Soy más que yo mismo, soy todos mis seres que en un mundo tenso yo amo y me quieren. La familia pequeña y extensa, los amigos que alegran mi esquina, las personas que luchan conmigo persiguiendo los mismos principios, las que respaldan las mismas ideas y se regocijan con mis ideales, las almas, en fin, que confiadas caminan conmigo.
 Soy más que mi ser, mi mundo interior lo desborda. Un buen artista a pesar del detalle en la multitud como un punto me hubiera plasmado. Si acaso la cara, en un pincelazo burdo, hubiera pintado.
 Del pincel prodigioso del Creador agradezco el detalle, el mundo admirable y sin límite, interno y externo, en el que yo existo.  
   Me asombra el cuidado con que fui concebido, la prodigiosa conexión entre el todo y la nada, esa evolución admirable y constante, que sumido en la ciencia no admito fortuita. Más que la fe, es la razón la que admite que alguien muy grande inició lo creado.
 Gracias Señor. La magnificencia de la creación me extasía, la grandeza de mi mundo interior me deslumbra, comprender la causalidad y la finalidad me ilusiona.
Veo la bondad tras la humareda de las conflagraciones que los hombres encienden, entonces, la infinita gratitud que te debo me surge.  
 
Luis María Murillo Sarmiento MD.
 

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Siempre en vela por los hijos desde el mismo instante de su concepción, buscada o inesperada, su instinto maternal es el de velar por el hijo o la hija que sabe puede concebir, ojalá en el nido del amor verdadero. De suceder contra su voluntad, aun así quiere tenerlo y cuidar su vida aunque tenga que morir haciéndolo. Entra aquí el ginecólogo, médico que por definición meramente científica, cumple un quehacer exigente juzgado con ligereza definido así por el autor.

MI ÍNFIMO SER, MI MUNDO INFINITO

 

Tan infinita es la creación que hasta la Tierra que me parece inmensa no alcanza a percibirse en la enormidad del universo. La Tierra es nada en la grandiosidad, y yo soy la nada de la nada. Y, sin embargo, en mi ser inapreciable el universo cabe. Cosas del Creador que domina lo infinito, que da infinidad a todo lo creado: al macrocosmos y al microcosmos. Que hace caber lo gigante en lo minúsculo.

 

No soy yo y el efímero instante, no soy yo y la aparente brevedad de mi vida, no soy yo y el estrecho lugar que me envuelve. Existe dentro de mí un mundo espacioso y profundo de sentimientos, pensamientos y sucesos infinitos: un universo entero.

 

No estoy circunscrito al tamaño inapreciable de mi ser, no existo en virtud de la cantidad de seres que me adviertan. Existo por mí y para mí, tejiendo un entramado que con la lucidez de mi razón y la fuerza de mi voluntad llegará a ser laudable o reprochable.

 

Mi historia es más que mi diario, es la de mis padres, la de mis abuelos, la de quienes me antecedieron y sembraron en mí sus recuerdos; la de mis hijos, la de mis nietos, la de otros seres que llegarán para trazar, sin querer, mi futuro. Será el devenir en otro mundo sin la carga la pesada de mi cuerpo.

 

Soy la imaginación que no deja de zurcir pensamientos. Que reflexiona, concibe y discierne. Que fabrica ilusiones, y tal cantidad de nociones produce, que si materiales, necesitaría un lugar inmenso para conservarlas. Pero en la mente infinita de mi ser limitado se guardan.

 

Soy un gigantesco manojo de afectos: de felicidad, de angustia, de dolor, de sueños y preocupaciones. El mundo es enorme, mi ventura pequeña para que lo inquiete. Y aunque lo externo se vista de sombras, mi cielo se tiñe de azul, y refulge. Es mi subjetividad, a la que la mano divina ha encargado mi dicha.

 

Soy más que yo mismo, soy todos mis seres que en un mundo tenso yo amo y me quieren. La familia pequeña y extensa, los amigos que alegran mi esquina, las personas que luchan conmigo persiguiendo los mismos principios, las que respaldan las mismas ideas y se regocijan con mis ideales, las almas, en fin, que confiadas caminan conmigo.

 

Soy más que mi ser, mi mundo interior lo desborda. Un buen artista a pesar del detalle en la multitud como un punto me hubiera plasmado. Si acaso la cara, en un pincelazo burdo, hubiera pintado.

 

Del pincel prodigioso del Creador agradezco el detalle, el mundo admirable y sin límite, interno y externo, en el que yo existo.  

   

Me asombra el cuidado con que fui concebido, la prodigiosa conexión entre el todo y la nada, esa evolución admirable y constante, que sumido en la ciencia no admito fortuita. Más que la fe, es la razón la que admite que alguien muy grande inició lo creado.

 

Gracias Señor. La magnificencia de la creación me extasía, la grandeza de mi mundo interior me deslumbra, comprender la causalidad y la finalidad me ilusiona. Veo la bondad tras la humareda de las conflagraciones que los hombres encienden, entonces, la infinita gratitud que te debo me surge.  

 

Luis María Murillo Sarmiento MD.

 

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ESTE NO ES MI MUNDO**

Editorial Ave Viajera 2012

 ****

 

SOÑAR EN LA ALBORADA¨

El tropel del tiempo
se ha llevado en su carrera desbocada
las andanzas del año que termina,
ya es ayer lo que fue ‘ahora',
un puñado de nostalgias y recuerdos
.

Tras el telón la vida cierra un ciclo,
el anochecer proclama otra mañana.
El orbe está de fiesta,
el Ángelus resuena en la montaña.

Cierra el ayer con broche de ventura,
son del pasado las dichas y dolores.´
Anuncia el porvenir las nuevas ilusiones.

En el confín las sombras se disipan
doblegadas por la luz de la alborada,
tímido albor, aurora sonrosada,
preludio del fulgor del nuevo día.

De una nueva jornada,
de un nuevo periplo por el tiempo
surcado de sueños y ambiciones.

¡Gloria in excelsis!
El júbilo palpita,
asalta la esperanza
y la piedad persuade.

Hay regocijo en el mundo.
¡Hosanna!
La bondad reina
en el corazón de los mortales.

HOMENAJE A SEMILLAS DE JUVENTUD
LAURO DE ORO 
DR. LUIS MARIA MURILLO SARMIENTO
 
Dueño de un espíritu definido por él mismo, como reflexivo, sus creaciones "disciernen, critican y entran en controversia en defensa de sus propios valores, de un ideal, de una verdad, de un criterio moral, de un pensamiento".

 

 


Uniletras es una misión de soñadores con un quijote al frente, Joseph Berolo, soñador forjador de realidades. No es él el iluso aprisionado eternamente por su mundo onírico, estático ante la visión de la quimera, es el genio perseverante e industrioso capaz de convertir en realidad las utopías.Un día, y no hace mucho, lo conocí paciente y amoroso abonando en el colegio Cristóbal Colón sus semillas infantiles, hoy, tres años después de haber fundado las Naciones Unidas de las Letras, su proyecto juvenil se esparce por el mundo. En una veintena de países, bajo su dirección, han echado raíces sus semillas.

 

Honrado sea el sembrador y su cosecha: sus jóvenes discípulos. Dos de ellos, Laura Ximena Antoniazzi Albert*, escritora de 11 años de Córdoba Argentina, y en su nombre y por no haber podido asistir en esta ocasión, Ana Paula García García, de 17 años, Delegada Internacional Semillas de Juventud, Colombia, representa a todos y cada uno de los gestores de semilleros nacionales e internacionales en esta entrega que hace la entidad cultural Algo por Colombia de su Lauro de Oro 2014.

 

Y me detengo en Ana Paula, quien llega a este suntuoso paraninfo desde Cota, tierra muisca que el Majuy domina. No es el primer galardón que ella recibe: los premios no le han sido esquivos. A pesar de su corta edad su talento musical y literario ha dado frutos y cosechas precoces traducidas en premios de carácter local, departamental y nacional. Imponerle a ella este lauro, es una satisfacción y un triunfo de una labor que a muchos nos concierne.

 

 24/10/2014 

 

Ejercicio Mental y creación artística

En el lanzamiento de una de mis obras preguntaba, sin dar respuesta, si la literatura era un fin o sólo un medio, y especulando, dejaba la respuesta al auditorio. Hoy, dispuesto a abordar el tema, creo que debo resolverla. Tal vez no parezca difícil la respuesta. La literatura es, en mi opinión, un fin cuando es la creación en sí misma el objetivo, y un medio cuando sirve de vehículo a otros fines: cuando lleva un mensaje más allá del arte. Y es en este punto en que la distinción de la literatura como fin o como medio se enrarece. La solución conceptualmente fácil, a la cuestión planteada, en la práctica termina complicada.  Pensaría, entonces, que la literatura goza, en forma sui géneris, de la doble condición -un fin y un medio-; y que es más el escritor, que el lector o el crítico, el que resuelve en su caso particular la duda, porque mensaje siempre habrá de descubrirse. Es el creador, a diferencia del crítico que cree saberlo todo, el que sabe si puso arte a su mensaje, o si buscó un mensaje, como quien busca algún pretexto, que sirviera de armazón para su obra. El pintor puede más fácilmente plasmar sin opinar, retratar sensaciones sin que se comprometa la razón; el escritor habitualmente -¿habrá excepciones?- narra involucrándose, produce ideas, manifiesta intenciones, defiende ideologías. Y es que la literatura es en últimas lenguaje, y el lenguaje, comunicación. La comunicación es su función por excelencia. Sólo que cuando quien lo utiliza lo engalana y lo convierte en expresión bella y brillante, nace la literatura.

Hasta aquí la relación entre la ética y la literatura no pasa de una disquisición conceptual, quizás inocua, en la práctica, sin mucha trascendencia. Pero otro enfoque está relacionado con la función ética de la literatura, situación en la que se convierte en medio para trasmitir principios y valores, y para defender enfoques relacionados con el bien y el mal, la moral y las costumbres. No tiene que ser esa obligación de un arte, para ello bastaría el lenguaje corriente simplemente, pero siendo esa función un deber moral del hombre, cuando la asume el escritor resulta forzosamente literaria. Y como no hay campo humano en que la moral no esté presente, las acciones de los hombres entre alternativas morales se debaten; y la literatura que escenifica esas acciones, lleva implícita la moral en su universo. Puede aparecer como hecho fortuito, inopinado, pero también como tendencia del autor orientada a un fin edificante y formativo. Habrá, desde luego, y por desgracia, autores que hagan apología del vicio y lo perverso.

 

Los valores en las obras literarias pueden presentarse escuetamente, pero con más frecuencia confundidos con la trama, y particularmente en el caso de la poesía, como sentimientos, más que como argumentación y raciocinio, propios de la obras narrativas. Más allá, de la defensa o exposición explícita de los principios, hay valores implícitos enaltecidos en los sentimientos que se expresan, o condenas a comportamientos contra los que el escritor nos predispone mediante el manejo de nuestras emociones. El amor es valor fundamental, y me atrevo a afirmar sin temor a equivocarme que es el más extensamente abordado en la historia de la literatura. 
Y resolviendo en mi caso la pregunta, el ejercicio mental y mi creación artística van a la par, para mí, sin lugar a dudas, la literatura ha sido un fin y ha sido un medio.
Luis María Murillo Sarmiento MD
Uniletras Colombia

 

EL IDEALISMO EN LAS NACIONES UNIDAS DE LAS LETRAS
El hombre es más que la materia, más que el cuerpo en que asienta su existencia. Su pensamiento y sus afectos dan fe de algo intangible que sobrepasa la dimensión fisiológica en la que suponemos que nacen las encumbradas manifestaciones de su entendimiento.
Llamemos espíritu ese mundo psíquico lleno de emociones y valores, y comprendamos que es por él que puede vanagloriarse el hombre de ocupar la cúspide de todo lo creado. Gracias a él la humanidad es más que la especie animal, sin posibilidad de trascendencia. Gracias a él el ser humano sabe quién es y puede encaminar sus pasos, gracias a él tiene noción del porvenir y del pasado; idea, crea, fabrica sueños y labra un futuro personal y colectivo. Fabrica mundos para otra generación... para otros tiempos.
Ese es el hombre conceptual que concebimos, y en efecto todo ser humano lo manifiesta en diferentes grados. También hay perversiones. No son tan selectos todos los espíritus. Todos sienten, se afligen o emocionan, fantasean, se fijan propósitos y coronan muchas de sus metas, pero no siempre en ello existe un propósito sublime, ni una intención tan pura y desprendida.
Las cualidades que yo desde la óptica poética valoro, son las del hombre excepcional, las del hombre ideal que no parece de la cosecha de estos tiempos. El que no vive en función del presente sino del porvenir en cuanto se desvive por la consecución de un mejor mundo, y del ayer, como guardián de un patrimonio que representa lo mejor del paso del hombre por la Tierra.
En la carta abierta del presidente de las Naciones Unidas de las Letras (Uniletras) he notado un dejo de amargura, un cuestionamiento al idealismo que tropieza con un mundo adverso -un sinsabor propio de todos los quijotes-. Todos ellos se habrán preguntado en su momento si vale persistir en el intento.
Yo no lo pongo en duda, son los idealistas los seres más laudables, los que pueden hacer de nuestra escala terrenal un paraíso si los demás, pragmáticos, los secundaran; si el mundo no los dejara solos. Porque mente y cuerpo, materia y espíritu, pragmatismo e idealismo, son una conjunción equilibrada indispensable que rinde prodigiosos frutos. 


VIENE DE EL IDEALISMO EN..Joseph Berolo, el fundador de las Naciones Unidas de las Letras, es un idealista con los arrestos físicos de un deportista de alto rendimiento. Parece un soñador, pero es un constructor de realidades. Y se ha empeñado en hacer de Uniletras una organización que rinda provechosos resultados. "No más palabras", dijo cual grito de batalla, en los albores en que nació el ente literario. Y ha buscado que Uniletras se aparte de la ostentación y la figuración a que somos tan proclives los humanos, y que sea más que una vitrina para la pompa de sus miembros. En ello lo secundo. ---El idealismo no sobra en Uniletras, ni en ninguna organización o quehacer humano. Sencillamente la ideación antecede a la acción, salvo en las conductas reflejas, instintivas y animales. Luego el idealismo que no se queda en la abstracción es el motor de los proyectos admirables. 
Y admirable es la misión de las Naciones Unidas de las Letras y la difusión que hace de la obra literaria de sus miembros; pero consagradas ya sus plumas, será Semillas de Juventud su auténtico legado. Apuesto por ese proyecto para que se esparza por el mundo. Porque del germen tierno de los niños que juegan con las letras brotarán los autores del mañana. ---Asumamos dichosos nuestra empresa de idealistas formadores, despertando y atizando vocaciones, y que sea nuestra sombra el bien que a nuestros vástagos cobije, que sea nuestro ímpetu el brío que los anime, y sea nuestro consejo el faro que los guíe. Que desplieguen sus alas cuando grandes y en vuelo autónomo lejos ya de nuestra sombra protectora forjen caminos que siembren valores por el mundo y superen la senda de aquellos que los guiaron.
¡Adelante idealistas de Uniletras!, que apenas hemos empezado la jornada. Luis María Murillo Sarmiento MD

¿Qué es la muerte? ¿Qué el espíritu?¿Cuál el destino de las almas? Especulativo, reflexivo y filosófico,el autor se sumerge con sus versos en los misterios del cuerpo, del alma y del a vida. Pero también aborda con sentido crítico los dobleces de la sociedad y los males del mundo, y hace de su rechazo un poema central que da título al libro. De otra parte exalta con su pluma valores fundamentales como la libertad y la paz, y vuelca el perfil sensible del poeta en el sentimiento amoroso y en la pasión naturalista

PDF Vìnculo a Documento HE AQUI AL MEDICO POETA, Luis Ma, Murillo S. Por Joseph Berolo

RAFAEL POMBO, POETA PARA NIÑOS Y PARA TODAS LAS EDADES PERFILES DEL POETA 
Biblioteca Nacional de Colombia3 de octubre del 2014
 Luis María Murillo Sarmiento MD.

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 El año en su carrera rauda se termina, y este octubre que comienza, no es más que el anuncio de otra Navidad que se avecina. Ya veo al final del mes a los niños disfrazados, desfilando por las casas... pidiendo caramelos. Cuánta ternura encierran sus vidas inocentes. Cuánto futuro su historia inexplorada. Ellos son el bien de la patria... o su desgracia. Todo depende del buen abono que nutra la semilla. Dediquémonos a ellos con la responsabilidad y el amor que el fruto fresco nos demanda. Sembremos virtud y hagámoslos felices, de pronto, así, forjemos una Colombia con buenos ciudadanos. Biblioteca Nacional de Colombia, Ensayo Rafael Pombo PDF de Documento en este vinculo:

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