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Profesor  Cenén Porras Villate -Bienvenido a  la Paz para nuestro tiempo y el tiempo de nuestros hijos y los hijos de sus hijos  a través del cultivo
de las Bellas Artes en los jardines de su mente y sus corazones
 
 

Cenén Porras Villate

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CENÉN PORRAS VILLATE

Nació en Oicatá, Boyacá. Normalista Superior, Escuela Normal Nacional de Varones de Tunja. Licenciado en Idiomas, U.P.T.C..
Especialista en Educación Sexual, Universidad Antonio Nariño.
Ejerció la docencia durante cuarenta y cuatro años y en la actualidad se desempeña como Secretario General de COEDUCADORES BOYACÁ.
OBRAS PUBLICADAS:
- Tu Canto es mi palabra: 1991.
- Sembrando amaneceres: 1996
- Más allá del silencio: 2003
- Con sumercé - Costumbres y creencias- 2015
- Seguir Soñando:2018
- Coautor del libro: Una Lección de Solidaridad, editado en 2005


TRABAJO PERIODÍSTICO Y LITERARIO:
- Fundador del periódico "Ideal Estudiantil" en el Colegio de Sugamuxi.
- Fundador del periódico "LETRAS Y ESPIGAS", en el municipio de Soracá y director del mismo durante 18 años.
- Redactor del "DIARIO EL ORIENTE" y columnista del diario "LA TIERRA"
- Director de " Actualidad Cooperativa".
- Coordinador y presentador del programa radial "ESCUELA Y CAMBIO", de Sindimaestros.
- Ganador del concurso de poesía: "COEDUCADORES BODAS DE PLATA", en 1985.
- Primer puesto en el "Concurso de Declamación Poesía Inédita, COEDUCADORES", 1986.
- Ganador del "Concurso de Poesía COEDUCADORES 30 AÑOS", en 1991.
En la actualidad, es integrante de la Academia Boyacense de la Lengua y de la Asociación Boyacense de Escritores, "AESBO".

 


Voy
 
Voy a seguir luchand o con recta integridad,
a ejercer mis derechos de vivir y soñar,
a elegir lo que quiero, con gozo y libertad,
a arrancarle al destino nueva oportunidad
 
¿Qué más quiero? ¡Respeto! ¿Será mucho anhelar?
No soy la marioneta que enredan y se van.
 
Descarguen sus misiles, desengatillen su ego.
Valoren mis derechos 
que los suyos promuevo, honro y defiendo.
 
El hombre es la cabeza, no se puede negar.
La mujer no es el pie, es otra gran verdad.

 


Cuando digo Mujer

 

Cuando digo mujer, pienso en la rosa
que luce tus perfumes y tus formas,
que alberga, fervorosa, las aladas
que acuden a libar bajo su fronda.
 
Cuando dijo mujer, pienso en el alba
que copia tu sonrisa angelical;
o en la nube que es pródiga en manzanas,
en espigas, ternura y libertad.
 
Pienso en la flor que brota de tu vientre,
en la tibia caricia de tus manos,
en la fe que da fuerza a mi simiente
y en los misterios de tus océanos.
 
Por eso, como fruto de tu entraña,
o como compañero en tus faenas,
siempre seré vigía de tus pasos;
y, de tus caros sueños, alfarero.

JESUCRISTO, DIOS y Hombre
 
Siendo cabeza dio, como ofrenda perfecta,
su vida y sangre viva, en la más pura muestra
de amor y de humildad
 
¡Ah.! Y a quienes bien proceden - millones son y más -:
¡Varones, muchas gracias! Eso es honor y hombría,
respeto por sí mismos, valor y dignidad.
 
Como hija, lo proclamo, como esposa y mamá, 
como hermana y amiga, con sincera amistad:
¡DIOS les dé larga vida, les prospere y dé paz!...
 
En unión compartamos, como manda el SEÑOR,
pues fuimos diseñados para amar y en su amor.


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Cenén Porras Villate

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Aporte al Foro abierto. 1810-1819-2019 Independencia de Colombia


DOSCIENTOS AÑOS...¿ DE QUÉ?

¿Doscientos años de qué tengo yo que celebrar?
Si me tienen humillao, sin libertá y asoliao
como ayer a mi papá; antesitos a mi agüelo; 
y antes a mi bisagüelo, tataragüelo y demás....
 
 
¿De cuál libertá es que me hablan?
¿Cuál respeto y dignidá? 
Que...¿del pueblo es un derecho
morar y morir en paz?
 
 
Que... ¿A qué temen los civiles?
Que... ¿ahí está la autoridá
pa hacer valer los derechos: 
honra, vida, techo y pan?...
 
 
Y ¿Por qué tanta violencia en el campo y la ciudá?
Güerfanitos, mutilados, feminicidios, violados,
madres que lloran a sus hijos, nietos, hermanos y esposos
que sacaron de su estancia para nunca regresar...
 
 
¿Por qué la tierra se nutre no de jrutales y güertos, 
sino de llanto, de muertos, de dolor y sujrimiento
de las manos que cultivan y labran la prosperidad.
 
 
¿Por qué nos venden mentiras
de que hay justicia social?
Que todos bajo este cielo moramos con igualdad
de derechos y deberes; que niños hombres y mujeres
tienen la oportunidad de crecer con vida digna,
de pensar y progresar, sin diferencia de clases, 
de credos y capital...
 
 
Y ¿por qué tantos impuestos que no dejan ni respirar? 
Pero a los trabajadores, porque todos los dotores,
gobierno, legisladores y su cohorte celestial
gozan prebendas y franquicias, al por mayor y al detal
e imponen lo que bien quieren para sus arcas llenar...
 
 
Muy buenos sueldos y primas, vacaciones, honorarios, 
comisiones, asesores, todo tipo de gregarios,
carros blindados y escoltas, honores, salud total,
altas pensiones, manos libres y títulos de dignidad.
 
 
Se autodenominan: padres de la nacionalidad, 
cuando son tan solo buitres, hacedores de maldad
que se prenden a las ubres del tesoro nacional, 
se las disputan, se aferran y no las quieren soltar;
claro que la culpa es nuestra por vestirles el altar,
y rendirnos a sus plantas con el voto popular. 
Usted que ha vivido sabe - haga memoria y verá -
que muchas generaciones han tenido que aguantar
miseria, abusos, traiciones, poder corrupto y ladrones
de cuello blanco y gabán.
 
 
¿Doscientos años de qué tenemos que celebrar?
Si nos tienen peor que antes, mire la historia y verá:
 ¿Dónde están nuestros aljibes donde salían a jugar
niños, pájaros y flores entre cantos de amistad,
mientras barquitos viajeros llevaban sus marineros?

¿Qué han hecho de los trapiches, del fértil cañaduzal,
de los labriegos que ahogaban
el hambre de la ciudad, que cargaban en sus hombros
la fruta, el mosto y el pan ¡Hoy todo llega de afuera,
hecho por mano extranjera, malo, maltrecho y sin sal...!
 
 Y las fuentes de trabajo, de paz y prosperidad,
las han cambiado por máquinas que hacen plata pa engordar
los capitales foráneos... ¡Libre comercio infernal!
 

Los muchachos y las jóvenes con respeto y amistad,
compartían, se enamoraban y pasaban al altar.
Con la bendición del cielo, podían sus sueños lograr
y enviar la prole a la escuela y hasta a la universidad.


Ahora nian dejan el seno, alzan el vuelo y se van...
cogen pal monte, pal vicio, o se pierden en la ciudad
sobre un lecho de cemento y bajo un cielo de orfandad.

Prostitución, delincuencia, nuevas formas de violencia,
muerte, droga, horror, crueldad... Mas... ¡Qué importa!
¡Celebremos doscientos de libertá!
Brindemos con los que mandan, 
con los que guardan y saben nuestros impuestos gastar...
Ahhh... y gracias por sus discursos,
muy jloridos, muy bonitos y de aparente verdad...
Mil gracias, porque vinieron nuestra tierrita a pisar.
Es un honor pa nosotros -aunque con hambre- apreciar
que hay otra patria intocable en un nicho de cristal,
la que abofetea a mi patria, a la que amo de verdad.
¿Doscientos años de qué vinieron a celebrar?
Ah... Sí ¡dos siglos de ausencia del gobierno nacional!
¿Qué le dieron a esta tierra que forjó la libertá?
Muy cierto, nuestros patriotas dieron su sangre al cual más:
honra, vida, esfuerzo, bienes, por las cadenas quebrar
y por soñar que nosotros lo íbamos a disfrutar...
De ellos, que son hijos del pueblo, vale su memoria honrar.
¿Qué ha cambiado desde entonces? ¡Fácil es dilucidar! 
¿Qué, lo bueno? Y ¿qué, lo malo? ¿Su fruto lo hace notar!
Mas...¿si la sal se hace insípida ¿con qué se ha de sazonar?
Hoy la justicia está presa, prófuga o extraditada...
¿A quién podremos creerle? La Patria está fracturada.
Los de extrema izquierda y diestra, la mantienen arruinada...
Viven del sudor del pueblo y pagan con bofetadas.
cercenan nuestros derechos y nos cifran a las malas.
Quienes legislan, con saña montan sus leguleyadas;
manzanillos y lagartos, de todo sacan tajada;
y los del poder se afianzan a punta de mermelada.
Solo mi gran DIOS eterno y la fuerza de mi pueblo,
con su sudor fiel y honrado, construyen nuestra esperanza 
y son el vivo legado que le asegura a los nuestros 
una paz inmaculada.
Pasarán otros cincuenta, cien, doscientos y hasta más...
¡Quiera DIOS que nuestro pueblo, motivo de nuestro sueño,
¡logre, al fin, su libertad"!


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PALABRA DE MUJER

 

Me cansé ya de lástima, de migajas de amor,
de miradas obscenas, de que acallen mi voz;
de soportar desprecio, que me ofrezcan las sobras,
de arrodillarme ante ellos, como si fueran DIOS.
 
Me cansé que me tengan como un objeto más,
como aquella veleta que estropea el vendaval
y se pierde en la bruma, sin conquistar la altura
con que solía soñar....
 
Que con vanidad piensen, se lo crean y pregonen,
que "detrás" de un gran hombre hay una gran mujer,
y que el éxito fluye por obra y gracia de él.

 Más bien, por qué no, "al lado"; si suele suceder
que van los dos, hombro a hombro, y luchan a la par:
ambos en el trabajo, o en la factoría él y ella en el hogar.
Así, honores y errores, son de ambos por igual.
 
Me cansé ya de golpes y menosprecios viles,
de tableteo de insultos, de argumentos pueriles: 
Bien sabes que te amo, aunque no te lo diga; 
es que no me comprendes igual que mis amigas.
 
¿Por qué así...? ¿Por qué no...? ¿Por qué no me informó...?
¿Salió con sus amiguis...? ¿Por qué se demoró...?

¿Por qué no me responde...? ¿No merezco atención...?
¡Cállese, no discuta! ¿Me levanta la voz...?
 
¿Por qué...? ¿Por qué...? ¿Por qué...?
- ¿Quiere otro bofetón? 
 
Tantas palabras necias y fútil repertorio
¡son fruto del cinismo y del mismo demonio! 
¿Frunce, señor, el ceño y esquiva la mirada?
¡Le entró sal en la herida...! Dejemos la bobada
que aunque funja de gran hombre, yo no oficio de esclava.
 
Flaco favor me hacen cuando me estigmatizan
con expresiones crueles que hacen dar rabia o risa:
démosle ese trabajo, ¿No ven que necesita?
Tiene su porte y gracia, mas es arisca y lisa...
 Lo expresan porque piensan que en la necesidad
hallan bueno y barato, y con ñapa, además.
 
Preferiría que digan: es responsable, honesta,
es hacendosa, inquieta, ¡qué gran profesional!
La quiero, aquí, en mi empresa, por ser sabia y leal.
Y que a iguales funciones, igual honra y salario;
que no se discrimine, ni se aplique o tipifique 
el pago de favores o el sucio compadrazgo.
 
Me cansé que me miren con desprecio, codicia, 
o muestras lastimeras...Soy mujer y soy digna,
no me entrego a cualquiera, no me doy por un puesto
o por necesidad, ni por presión alguna
que me haga sentir mal.