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Fiel a la enseñanza de sus ancestros, Hernando recuerda y aplica uno de sus más sabios preceptos: "Sembrar un árbol, tener un hijo y escribir un libro". Filósofo con fe de campesino, el sueño de salvar el hábitat humano de sus depredadores, lo hace ser hermano del búho y pariente de la lechuza, "que para Dios todos somos iguales y gozamos de los mismos derechos". 

VIVENCIAS PARA EL RECUERDO...

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Recordar el pasado... viviendo el presente
 
 

 

La vida nos enseña que por más fracasos que se tengan siempre hay una nueva oportunidad para alcanzar la cumbre de todos los anhelos. Este es el momento para afrontar de nuevo la reconstrucción de un trabajo intelectual que inicié hace algunos meses, nacido en lo más íntimo de mi  alma.  Lamentablemente, una falla  técnica en mi computador,  causó  la pérdida muy lamentable por cierto,  de   todo el archivo,  sin  dejar  el más mínimo vestigio de lo que pudo  haber sido el documento histórico más importante  de  recordación de mi  infancia y juventud en mi ciudad natal, Garzón, Huila.
 
 Invoco al Todopoderoso para que con su infinita bondad y sapiencia, me ilumine para recordar lo hecho y con fe del carbonero logre concluir este  proyecto, que es, en si , una sentida historia sobre mi patria chica.   Es que el ser humano,  en su mayoria. se lleva  a la tumba todas  las  historias que las nuevas generaciones debieran conocer. Muchos de ellos no alcanzaron a conocer las nuevas tecnologias de la comunicación, que hoy utilizamos y nos permiten perpetuar su intelecto y el nuestro. Por lo tanto, es un deber social dejar constancia de  la vida y obr cultural de nuestros antepasados,  producto de su inteligencia y creatividad y capacidad de solución de los problemas de su tiempo.
 
En el universo todo tiene un principio que con el trascurrir del tiempo genera cambios y se constituye en riqueza histórica  que debe plasmarse en los medios de comunicación actuales como base histórica de las transformaciones sociales, políticas, religiosas, folclóricas y  de hábitos  de todos los  pueblos del mundo.   

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Existe la creencia de que, si alguien trata el tema de la historia, no es parcial ni verídico en el tratamiento de la realidad de otros tiempos. No faltan quienes opinan que se tergiversan y hasta se ridiculizan las costumbres. Es posible que eso ocurra cuando el escritor no las vivió o nos las escuchó directamente de sus ancestros. Sin embargo, quienes vivimos y adquirimos directamente esas experiencias, incluso fuimos parte de su desarrollo, podemos registrar con gran veracidad los fundamentos sociales y cristianos que nos hicieron mejores seres, no inferiores al ejemplo de honradez y responsabilidad de nuestros antepasados.

Desde que Dios creó al mundo, aun dándonos todo lo que necesitábamos, el hombre siempre tuvo que inventar y reinventar algo, reingeniería, lo llamamos.
Aun así, el pasado sigue siendo la base de todo lo presente y es en base a ese pasado, y a través de la historia de diferentes generaciones, que se construye el pedestal sobre el que se alza el presente. Aprender de esas experiencias y proyectarlas es esencial siempre y cuando se haga, respetando los principios fundamentales de supervivencia para nuestro planeta tierra, como única fórmula para mantener una calidad de vida aceptable en nuestra casa mayor.
 
Al tratar de reconstruir mis memorias del pasado, me anima saber que puedo, mediante una buena dosis de romántico ensueño, cantarle en prosa a mi pueblo natal con voz nacida de lo más íntimo de mi esencia, lo que representa el grato recuerdo de mi hogar, mi pueblo, mi gente, y esos paisajes que, como si fueran en video, se proyectan en mi mente recreando valles y montañas, fuentes hídricas, la flora y la fauna, parajes colmados de amor, sin tanto egoísmo y con mayor respeto por la honra y bienes de los demás.
 
Qué alegría ocupar mi mente recordando el pasado con aquellas vivencias de niño inocente, que no desaparecerán cuando sea llamado al Reino de Dios, sino que perdurarán en la eternidad donde, estoy seguro, hay habrá menos estrés del que padecemos en este mundo terrenal. Sé también que habrá mayores oportunidades para continuar con nuestras tertulias que tanto me han enriquecido en compañía de amigos verdaderos.
 
Dar a conocer el pasado, o al menos algo de él, es obligación de quienes tienen el poder para dirigir nuestra nación, tanto en el ámbito departamental, regional y municipal, urbano y rural, siempre y cuando sean honrados consigo mismos y con los demás, para combatir la indiferencia, ese mal que nos aleja de la realidad convirtiendo a los pueblos en víctimas de la corrupción generalizada.

Hernando Castro Conta

 

 

 

Preámbulo.

Antes de entrar en materia, hagamos unas sencillas consideraciones sobre la historia de la humanidad.  Es que se nos escapa a diario, casi sin darnos cuenta, que hemos venido al mundo para trazarnos retos si es que deseamos surgir en los diferentes campos donde debemos desempeñarnos.  Hacerlo, se convierte en un desafío profesional para poder salir del anonimato en que vive mucha gente, la mayoría porque sencillamente son pasivos y desperdician el tiempo, a sabiendas que el tiempo que se va no vuelve y si vuelve no es el mismo, nos enseñaban nuestros abuelos.

Quienes iniciamos nuestra educación capacitación a principios del Siglo XX, con pizarra, jis, ábaco, almohadilla de trapo, y el Libro Primero de la "Alegría de Leer" de Evangelista Quintana, como únicos elementos, que portábamos en nuestra taleguilla elaborada en fique, trabajadas por artesanas, para asistir a la escuela pública en el municipio de Garzón, nos enorgullece haber podido alcanzar la mayoría de nuestras metas personales y profesionales. De acuerdo, ya en el ocaso de mi vida, considero mi   deber dejar un legado cultural que perpetúe aquella bella época guiada por maestros que, en su mayoría carecían de conocimientos pedagógica, no inculcaron que "la letra con sangre entra" frase   que jamás olvidé, ilustrada en Alegría de Leer.  con el dibujo de un maestro castigando a su alumno con un escobero.

Un momento de reflexión me llevó a encontrarme con mis ancestros en lo referente a las luchas que debía cumplir todo ser humano, cuando decían: "Que la misión del hombre en la tierra, era tener un hijo, sembrar un árbol y escribir un libro"; al tener los dos primeros cumplidos con lujo de detalle, considero que es mi obligación social con   las nuevas generaciones, dejarles un legado como historia del pasado, para que la aprendan y sepan que puede ser parte del progreso de los pueblos.

Luego de capotear en varios ruedos del mundo educativo, la primaria, el bachillerato y una carrera universitaria, en lo político, social, cultural, gremial, económico y de la comunicación social, me interrogué un buen día, si era capaz de desenvolverme en el mundo de las letras, después de dirigir por más de una década la ‘Tertulia Taller< Acorpolista' y el encuentro mensual con poetas y escritores de diferentes Organizaciones Culturales de Bogotá.

Debo confesar que no nada hay más placentero para mí, que  escuchar a sus miembros  y aprender de ellos    saboreando el difícil arte de manejar el idioma, y de paso  disfrutar de un buen vino , o de una  un buen café colombiano, Igualmente, es un verdadero placer,  sentarme en mi estudio y tener un feliz encuentro con mi computador, -antes frente a mi vieja máquina de escribir-, conectarme con el mundo del conocimiento y luego, entrar a  crear sitios mágicos, espectaculares narrando historias, adornadas de leyendas  acompañado de las musas para que me aconsejen cuál es  la mejor forma de ambientar un tema para que sea agradable y placentero para mis lectores.

Garzón patria chica donde aprendí a valorar mis sueños de familia y respeto por la naturaleza, el medio ambiente y lo que nos rodea como obra de la Creación.


Es mi deseo contar esas historias agradables cuando mi patria chica, empezaba su vida municipal y se carecía de alcantarillado, la luz eléctrica llegaba únicamente durante la noche, las calles estaban sin pavimentar, los vehículos automotores eran escaso los servicios de salud deficientes, y culturalmente todo estaba por hacerse. A pesar de tantas necesidades nunca nos sentimos incapaces para realizar los quehaceres diarios y solucionar las insuficiencias que iban surgiendo, siempre valiéndonos de los medios disponibles y el ingenio de cada uno de nosotros para resolver todos los problemas.

 Al escribir estas reminiscencias encontré la necesidad de incluir algunas críticas constructivas, con el deseo de aportar mi granito de arena, para que el ingenio de las nuevas generaciones, aflore y se enfoque e imite lo bueno de las organizaciones sociales , para así emprender cruzadas que den conocer las costumbres y la cultura de nuestro pueblo ansioso por mostrar y brindar su riqueza educativa, social y turística digna de los visitantes de la Capital Diocesana y Centro Vial del Departamento del Huila.

 Garzón necesita líderes, libres de compromisos políticos y religiosos y de personas dispuestas a proyectar hacia el futuro esta ciudad pujante, donde la transparencia de la actividad municipal, garantice que culturalmente está en condiciones de avanzar hacia el mundo moderno, con la dedicación, trabajo y apoyo de los residentes que quieren vivir de acuerdo a las épocas actuales.

Las veedurías ciudadanas son indispensables para la ejecución de obras de trascendencia; en muchas ocasiones no marchamos hacia la modernidad debido a la pasividad que nos caracteriza.  Es hora de tomar una buena dosis de energía positiva, aportando ideas, pagando impuestos y exigiendo que nuestros aportes al municipio, sean utilizados obras para el bien común. La experiencia nos enseña que todo lo que se haga tendiente al desarrollo y solución de problemas de primera necesida, merece un seguimiento para que las autoridades de turno  generen los cambios y el progreso que nos merecemos. 

 



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Cómo era Garzón en mi niñez

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Cuando, empecé a comprender  el concepto de territorialidad, me correspondió ver un caserío bastante primitivo, pero ensoñador como ninguno. Esto no quiere decir que, por su escaso desarrollo, no tuviera  su hechizo, que aún enamora y  hace que su gente quiera ser  responsable de su progreso, político y económico, que los lleve a rubricar las páginas de admirable historia--Se trataba de un simpático pueblo de gente afable, sencilla y sincera, con un área urbana pequeña y un ambiente reposado, donde sólo se respiraba tranquilidad, que se podía apreciar en los rostros de sus habitantes, quienes, con su actitud, daban a entender que su terruño era un refugio de paz, un paraíso donde todos se comportaban como verdaderos hermanos y sabían darle gracias al Creador por esos bienes.

Conocedores de su historia territorial, inicialmente la Jagua, un asentamiento con pretensión de convertirse en municipio, luego de las gestiones de personas influyentes con capacidad económica, que consiguieron mediante la donación de tierras, que  Don Vicente Manrique, fundara el municipio de Garzón, el 17 de enero de 1783. Desde aquella inolvidable fecha, sus habitantes han sabido conformar una comunidad plena de confianza en si mismos,  actitud que los ha hecho mejores seres humanos útiles a la sociedad en la que han sembrado sus sentimientos de amistad, entendimiento y reciprocidad.

 La vida en mi niñez era totalmente sosegada en atención a que cuando un pueblo  está en formación,  las necesidades primarias son satisfechas con demasiada facilidad;  lo que se produce es suficiente para la demanda, alcanzaba para todos,  y por tratarse de una comunidad pequeña, su fortaleza estaba en la unión, el respeto mutuo y la solidaridad- 

 


La vida apacible del pueblo también se fundamentaba en su ritmo lento y sin apuros; toda actividad era sencilla, sin complicaciones; se respiraba un ambiente de cercanía y propiedad en el desarrollo de lo cotidiano; nada generaba peligro de movilidad dado que era pocos los vehículos automotores, que solo dejaban una nube de polvo, La pavimentación de las calles llegaría muchos años después. La polvareda era entonces una incomodidad pasajera que hacía parte de lo rutinario.

Cuando amanecía, se abrían las puertas de las residencias de par en par, sin temor a que alguien amigo de lo ajeno aparecerá de repente.  El sol llegaba a todos los rincones de los hogares y la temperatura hogareña era saludable para todos sus habitantes. Qué felicidad es poder contar estas vivencias sentidas en mi propio hogar y por esas callejuelas de mis andares de niño que me marcaron para siempre y que seguramente no se repetirán.

Como las comunidades por aquellos tiempos eran reducidas, todos sus miembros se conocían y apoyaban para cuidar sus pertenencias. La honradez era sagrada, un desliz por insignificante que fuera de algún miembro d, se convertía en un desprestigio para sus padres y demás familiares; por consiguiente, la rectitud constituía un sello de garantía para mantener el prestigio personal y crédito abierto bien merecidos.

La palabra era una escritura, un cheque al portador, un negocio se pactaba y se respetaba como algo sagrado. Era la esencia de una generación responsable cuya norma era cumplir a cabalidad sus compromisos, sin necesidad de firmar documentos, ni autenticaciones ni era indispensable un fiador o codeudor.
 
Cuando una sociedad respira ese aire de confianza en los demás, es señal inequívoca que r impera la amistad, la familiaridad y la certeza para mantener una economía digna de imitar. Un terreno abonado así, es adaptable al desarrollo estable de una sociedad pujante, fortalecida por la intimidad y el respeto mutuo, libre de corrupción. Recordar cómo era Garzón, es conocer a fondo el significado de una vida amable y modesta en paz y armonía absoluta, sin el estrés que hoy se padece por la competencia de cada cual por conseguir más de lo que tiene el vecino, rivalizando por ser superiores, con egoísmo y la envidia que aplasta toda buena voluntad que se tenga de sana convivencia, acabando de un tajo el sentido de la amistad y la sana convivencia.

Cuando reflexionamos sobre el pasado se concluye, que se disfrutaba mejor la vida con lo poco que teníamos. Causa nostalgia pensar que ya no existe el encanto de esos tiempos, tan necesario para ser feliz, para que la vida sigua adelante. Tristemente, poco a poco, nos fuimos convirtiendo en esclavos de un sociedad de consumo, generando la idea que lo material es la base de la existencia, 


 

 Rutinas comunitarias

En Garzón, el nuevo día de trabajo comenzaba muy temprano porque la gente se acostaba muy temprano; Ya a las cinco o seis de la tarde habían cenado, luego tomarían la merienda que consistía en chocolate y pan, y como no había ninguna distracción especial como la radio o la televisión, se colocaban asientos en los corredor de las casas y se iniciaba una tertulia conformada por los vecinos de las residencias de los lados, mientras los niños jugaban en la calle hasta que el cansancio los conducía a la camita.

Los adultos, mientras tanto, departían alegremente en animada francachela, que envidiaban la luna y las estrellas, lamentando la distancia para ellas hacer lo propio; cuando la noche refrescaba el ambiente, el sueño de los contertulios se hacía presente, siendo esta la disculpa para desearse feliz noche con la firme intención de continuar la sesión la noche siguiente y redondear los temas que los distraían. A partir de ese momento no quedaba más que hacer sino refugiarse bajo las cobijas, Las consecuencias se veían algún tiempo después cuando la población aumentaba.

Cuando el alba anunciaba la llegada del nuevo día y una nueva jornada. los gallos con sus estruendosos aleteos y estridente canto, y las aves con sus alegres trinos, anunciaban que era hora de abandonar el lecho y celebrar un nuevo amanecer.

 

Pese a ser tierra caliente, las mañanas eran muy frías y la cocina era el espacio entrar en acción, prendiendo la leña en el fogón lo que era todo un ritual; una vez se calentaba la leña y se producía la llama necesaria para la cocción se preparaba una olletada de aromático café, luego el desayuno, bastante complicado , dependiendo de los gustos gastronómicos de cada hogar, unos chocolate con pan recién amasado, para otros la arepa de maíz era primordial, los más exigentes carne de res o cerdo a la brasa, chunchullo o hígado, adicionándole plátano asado o arepa de maíz. La mayoría no rebajaban una c changua criolla con huevos y tostada de trigo; y de jugo, de naranja, todo un manjar cuando se le agregaba un huevo crudo como complemento alimenticio.

El ambiente para entonces era bastante pesado, porque la leña prendida producía mucho humo y se enrarecía el espacio del poblado de un color gris, causado por la humareda, Ya de día, los lugareños habían asistido a la misa del alba, celebrada a las cinco de la mañana. Después de encomendarse a Dios, cada quien se dirigía a su lugar de trabajo a ganarse el pan con el sudor de su frente, tal como Cristo nos enseñó.

Las Oficinas Públicas se abrían a las 9 de la mañana para atender a los ciudadanos que acudían a pagar sus obligaciones, como pago de impuesto, poner alguna querella, o hacer algún requerimiento a las autoridades. El comercio era incipiente pero siempre dispuesto a satisfacer las necesidades de sus clientes; las mayores transacciones comerciales se producían el día sábado, destinado para el mercado mayor; el domingo también había movimiento comercial en razón a que los campesinos asistían a las diversas misas que se celebraban desde el amanecer para luego hacer sus compras de de primera necesidad en los graneros y almacenes de miscelánea, antes de regresar a sus parcelas.

El municipio contaba con los servicios bancarios del Banco de Bogotá, (hoy existe en el mismo lugar que ocupaba en esos tiempos, que manejaba las cuentas de los comerciantes, y la Caja Colombiana de Ahorros que funcionó en la carrera novena con calle séptima esquina, en el mismo inmueble donde posteriormente funcionó el Banco Cafetero, hasta que se trasladó al moderno edificio donde hoy funciona.
 
a Caja Colombiana de Ahorros era la encargada de fomentar el ahorro de los ciudadanos y como un servicio especial para los campesinos, tenía un almacén agrario donde se vendían herramientas, cantinas para la leche y demás insumos para las agriculturas; eran pioneros del ahorro, y mantenía contacto permanente con los establecimientos de educación para enseñarle a los niños el sistema del ahorro, mediante la apertura de cuenta a nombre de cada alumno. Vendían estampillas de diferentes valores, siempre representados en centavos, para que las q pegaran en una planilla. Una vez llena, el estudiante efectuaba su propia consignación.


 

La religiosidad de la comunidad garzoneña ha sido una costumbre de todos los tiempos, actitud que convierte el ambiente en algo así, -siendo un poco atrevido- “Como la Capital del Cielo”, por el respeto en su credo religioso, porque en la mente de cada persona se lleva gravada en su consciencia, una rutina inquebrantable para cumplir los preceptos que fueron enseñados en su hogar y han trascendido de generación en generación, con ciertos cambios propios de la modernidad.

 Durante todos los tiempos de la vida municipal se ha llevado una impronta bien marcada por la Iglesia Católica y se ha mantenido vigente en razón a ser Capital Diocesana, con la presencia permanente de un Obispo dirigiendo la cristiandad, mal podría haberse desmejorado, a pesar de muchos errores que frecuentemente han afectado por procedimientos aislados desafortunados de un reducido número de jerarcas, más por mal trato y procedimientos indebidos y su avanzada edad dando paso a nuevos movimientos religiosos, que capitalizan el más pequeño detalle revirtiendo esas fallas en amor y cariño para demostrar por qué es mejor su movimiento religioso.

El comportamiento general de los ciudadanos se mantiene latente en los corazones, debido a su religiosidad que convierte sus actos en buenas intenciones debido a sus oraciones, las continuas visitas a los templos para pedir con fervor por todas sus necesidades, que cuando la fe prima sobre la desesperanza se convierte en milagro, razón más que suficiente para lograr la solución a sus peticiones.

El panorama ha sido constante desde la iniciación de la vida municipal si observamos la presencia de un Obispo, Sacerdotes, Religiosas de la Presentación, Monjas Clarisas y Seglares que entran continuamente a reforzar las actividades propias de la Iglesia Católica para solidificarse en un verdadero fortín en defensa de la práctica de su credo religioso.

La repetición de actos se convierte en costumbre, esa es la razón para que un alto porcentaje lleve como rutina diaria, practicas permanentes en su vida,  tales como al momento de levantarse de su lecho, ofrecen una oración a Dios para dar gracias por la vida y todo lo que posee, que todo lo que realice sea bendecido por Él, asistir a misa y comunión diaria, actividad  realizable en el templo más cercano a su residencia, reforzando esta actividad haciendo una visita al Santísimo siempre que pase frente a un templo, la oración meridiana del Ángelus y al finalizar la jornada asistir al templo para rezar el Rosario a la Virgen y recibir la bendición con el Santísimo.

 

Los más fervientes fieles agregaban a su dosis de prácticas religiosas, una más que consistía en afiliarse al “Grupo de adoración perpetua”,  que consistía en una serie de personas que voluntariamente cumplía turnos rigurosos de una o media hora, para dedicarse a orar en el templo haciendo acompañamiento al Santísimo, conformado por señoras y unos pocos señores, la programación integraba rosarios, novenas, coronillas, 100 réquiem y demás plegarias practicadas en el mundo católico.

Como el grupo era representativo, tenía su control constituido en un mueble circular con figura de reloj, estaban marcadas las horas y las medias horas, partiendo del centro del círculo en línea recta, tenía una serie de orificios, donde se les había colocado unas clavijas y en la parte superior estaba el nombre de cada persona que debía orar en ese horario, una vez se cumplía su manda, hundían su tecla en señal del deber cumplido.

Era muy común escuchar estos beatos comentaban a los amigos y cuando exclamaban “Qué pena con nuestro Amo Santísimo”, que no tenga tiempo hoy para acompañarlo”, pero le pediré el favor a mi comadre Consuelo, para que me haga el turno de oración.          

La calidez ciudadana en aquellos tiempos de principio del siglo pasado, facilitó el enriquecimiento de la Diócesis de Garzón, convirtiéndose en terrateniente de buena fe, puesto que tanto la producción ganadera, agrícola y porcina generaba buenos dividendos, los chircales y vehículos también de la iglesia, contribuían con el material de construcción, facilitando la construcción de Templos, Casas parroquiales, Seminarios -mayor y menor-, Conventos y obras sociales para los más necesitados, hogar para niños desamparados, todas esta actividades cohesionaban a la gente de bien y fue un motivo más para promocionar la Iglesia Católica.

Otra fuente para incrementar el enriquecimiento de la Diócesis de Garzón era la buena voluntad de los feligreses de abundantes tierras y negocios, que por su fe hacían el testamento en vida, destinando sus bienes a su familia y una parte la dejaban para la Iglesia, sus herederos miraban esta acción como algo normal y cotidiano; mientras tanto el benefactor tenía consciencia que cuando emprendiera su viaje hacia la eternidad, sería despedido por su parroquia con toda la pompa del caso, incluyendo el acompañamiento de su cortejo fúnebre  por un sacerdote, desde la Iglesia hasta el campo santo y el canto de responsos en cada esquina del recorrido y una bendición especial en el momento de ser ingresados sus despojos  mortales a su última morada.

Al vivirse una época de tanta religiosidad, se respiraba un ambiente tan sano, que para los padres de familia constituía un refuerzo espiritual, además un prestigio social, cuando de su hogar habían tomado como profesión uno o varios de sus hijos la carrera sacerdotal o sus hijas consagradas como monjas y cuánto mejor si ingresaban al Convento de las Clarisas.

Las ceremonias religiosas

 

Eran rituales majestuosos, realizados con una pompa envidiable que conmovía a propios y extraños, esa cristiandad, infundía un profundo respeto hacia sus directores espirituales, traducido en orgullo de su religión, razón suficiente para conmover a los escépticos.

 Los hábitos religiosos de excepcional belleza importados desde Italia y el entusiasmo del Obispo, Sacerdotes, Seminaristas, Religiosas de varias comunidades y los fieles, se volvían insensibles al cansancio, cuando debido a la duración de las ceremonias de dos o tres horas, porque los “Coros de los Seminaristas” convertían el ambiente en una fantasía celestial, uniendo a los asistentes en un solo corazón para con oración, agradecer al creador esa bendición de permitirnos sentir su presencia.

Las caminatas del Obispo por las calles del poblado, se convertían en una demostración de religiosidad sin precedentes; los ciudadanos cuando advertían la presencia del purpurado, en señal de reconocimiento como su “Director Espiritual”, trataban de acercarse a él, para saludarlo, se arrodillaban para recibir su bendición y si los saludaba de mano, debían besar su anillo, en señal de reverencia, quienes lograban esa gracia, disfrutaban de una felicidad indescriptible, convertida en  paz  espiritual.esando de nuevo a su religión arrepentidos de sus malas acciones.

Ese tesoro espiritual invaluable, fue descuidado por quienes en su momento pensaron mantener una política ultra goda, olvidando que el mundo es cambiante en todo instante y se debe aceptar la continua evolución que afronta la humanidad a través de los tiempos; las consecuencias no se dejaron esperar, mientras más se pretendía sostener una política religiosa rígida y sin cambios, llegaron las nuevas ideas religiosas, aprovechando el momento de inconformidad, hoy existen por calles y carrera templos donde se profesan diferentes movimientos religiosos no católicos.

 

 


Después de disfrutar esos ritos sagrados, los padres de familia transmitían a sus hijos los deseos más fervientes, como sueños inspirados del Padre Eterno, que sus hijos se convirtieran en Directores Espirituales consagrándose como Sacerdotes o Monjas dedicadas al servicio de la Iglesia Católica y a su comunidad.

Las Semanas Santas eran todo un acontecimiento religioso, cuando los oradores sagrados invitados, llegaban a lo más profundo de los corazones de la feligresía, consiguiendo el arrepentimiento de muchos pecadores, que como ovejas descarriadas se habían extraviado de su redil, regresando de nuevo a su religión arrepentidos de sus malas acciones.

Ese tesoro espiritual invaluable, fue descuidado por quienes en su momento pensaron mantener una política ultra goda, olvidando que el mundo es cambiante en todo instante y se debe aceptar la continua evolución que afronta la humanidad a través de los tiempos; las consecuencias no se dejaron esperar, mientras más se pretendía sostener una política religiosa rígida y sin cambios, llegaron las nuevas ideas religiosas, aprovechando el momento de inconformidad, hoy existen por calles y carrera templos donde se profesan diferentes movimientos religiosos no católicos.

 

 

Los desaciertos deben reconocerse

 

Este capítulo debe aceptarse como una crítica constructiva, necesaria para buscar no caer en errores que cuestan la deserción de tantas almas buenas, si reflexionamos con una consciencia inteligente, para corregir tantas actitudes que por fortuna son de pocas personas, no consecuentes y tercas con el deseo de ser diferente a los demás, desconociendo las normas vigentes de toda organización que tiende a perpetuarse en sus ideales, sin pretender actualizarse y así poder vivir los cambios continuos que la misma humanidad impone.

 He leído en alguna parte una enseñanza muy sabia que dice: “Cuando te crees sin tacha eres soberbio; si no admites errores en los demás te haces insoportable”.

Siguiendo los tiempos de cambio, todo ser humano debe adaptarse a ellos, porque estos generan sentimientos encontrados y más aún cuando se trata de unos Ministros de Dios en la tierra, que nada pueden hacer para que las cosas continúen como están a sabiendas que debemos seguir el ritmo que impone la modernidad, es una verdad de a puño que los cambios sociales deben seguir su rumbo, para lo cual es un deber actualizarnos frente a las tendencias universales, aceptando, que lo que hoy es moda, mañana será diferente y mal visto.

Garzón ha tenido tropiezos cuando unos pocos Ministros de Dios en la tierra, quisieron seguir líneas ultra godas desconociendo los cambios de las épocas, asombrados frente a un modernismo que nunca soñaron, por eso se resistieron a los cambios, limitando a sus feligreses para que se actualizarán, provocando con sus actos deserciones por quienes consideraron esas medidas dictatoriales y absurdas.

Guardando el profundo respeto que se merecen y que muchos de los testigos presenciales de aquellos momentos desafortunados ya fallecieron, pero aún sobrevivimos unos cuantos, que vivimos esos desafueros y por lo tanto después de presentarles nuestro respeto y admiración, me atrevo a registrar algunos de ellos, como una lección que nunca más debe repetirse, afortunadamente eran actitudes de unos pocos jerarcas.

Los penitentes cuando acudían a los confesionarios para decir sus pecados, eran sometidos a vergüenza pública, saliéndose el confesor de casillas y a gritos lo reprendía, olvidando que era un acto de confesión privada y que con la nobleza del caso debía perdonar, sin explotar en ira santa.

La resistencia a los cambios de la moda convertía a las damas en sus principales víctimas, para ofenderlas de palabra y en casos hasta físicamente; siendo el clima de la Capital Diocesana sumamente ardiente, en los templos prohibían los escotes en las blusas, la manga corta, las minifaldas, sus cabezas debían llevar pañoletas, rebosos o pañolones, presentando un aspecto extremo en recogimiento.

Montaban guardia en las puertas de acceso al templo o en el momento de recibir la comunión, les negaban el sacramento de la comunión y fuera de ello las recibían, con frases no apropiadas para el lugar consagrado a Dios, tal como: “Vulgar… cómo se atreve venir así para recibir la comunión”, eso cuando recibían ofensas de palabra, en cambio se reservaban el derecho ante el Cuerpo de Cristo de negarle la comunión, ofenderlas de palabra y para mayor escarmiento maltratarlas físicamente con un pellizco torcido en el brazo.

Obras civiles sobre las fuentes hídricas

 

Los puentes vinieron a solucionar el grave problema de dependencia del caudal de los ríos, contribuyendo en esta forma al ahorro de tiempo en los viajes; la llegada a Garzón sobre la quebrada del mismo nombre por las entradas de la vía a Neiva y la salida hacia el municipio del Agrado, los estribos fueron construidos en ladrillo y cemento se colocaban unas vigas metálicas, las que se cubrían con tablones asegurados con tornillos, en el mismo material se elaboraban las barandas, éstos eran puentes fijos.

 Cuando se trataba de ríos de mayor caudal los puentes eran colgantes, y la estructura de lado a lado del río estaba soportada sobre cables de acero, el tendido del piso del puente en madera y tornillos, las barandas en  el  mismo material y aplicación de ángulos metálicos asegurados con tornillería, la capacidad era limitada sólo para vehículos pequeños y medianos, el paso de los automotores lo realizaban sin pasajeros y a medida que avanzaba el vehículo, el puente daba la sensación de la marcha de un gusano, formando una ondulación cuando circulaba y subía de nuevo después de haber soportado el peso.

Cuando se fue incrementando el transporte con la llegada de vehículos más grandes, los puentes colgantes eran un obstáculo y era una demostración de valor el que un conductor se atreviera a pasar con la carga, lo que se convertía en un espectáculo para los observadores, admirar la proeza desde el otro lado cuando el puente se resentía tan pronto iniciaba el recorrido sobre el puente, de vez en cuando salían disparados tornillos encargados de los amarres de la estructura, seguramente los obreros debían permanentemente revisar el ajuste de los puentes.   

  

Ampliación de vías urbanas
 
La primera avenida construida en el poblado y como un aporte al embellecimiento urbano fue la “Avenida Pacífico”, iniciaba en la carrera 11 y llegaba hasta cerca de la quebrada Garzón, justamente por la entrada de la vía proveniente del Cauca y el occidente colombiano.
 
Esta avenida desde aquel tiempo cuenta con doble calzada y el separador de la vía adornado con palmas africanas, luciendo un ambiente tropical agradable, lastimosamente su mantenimiento ha sido mínimo, actividad que mantendría agradable el paisaje de la ciudad.
 
La siguiente avenida en ser construida fue la del Carmen por la carrera 11 que inicia en la avenida pacífico hasta la quebrada  La Cascajosa y más adelante, se le dio continuidad pasando por frente al Cementerio Municipal y el Barrio Los Samanes con finalización en el sitio antiguamente llamado agua azul.
 

Servicios públicos

 

Energía eléctrica. - La población contaba con una insipiente hidroeléctrica instalada en las heladas aguas de la quebrada de Majo, con la que se iluminaba los hogares, los espacios públicos y el comercio, pero el servicio se limitaba a un estricto horario de seis de la tarde a las seis de la mañana, durante el día quedaba la población con la energía solar a su disposición, para secar ciertos productos agrícolas y la ropa que se lavaba en las acequias, quebradas o cualquier fuente hídrica ubicada cerca del hogar.

 

Por aquellas calendas es fácil deducir que la energía eléctrica tampoco era tan necesaria durante el día, porque no existían los electrodomésticos, cero estufas eléctricas, neveras, planchas, licuadoras, radio y menos la televisión que  estaba por inventarse, las cajas registradoras de los almacenes, los expendios de gasolina, así como los motores de los carros,  eran mecánicos y se accionaban con una manivela para iniciar la marcha del motor; había un día excepcional en el que llegaba la luz a los hogares, pero era únicamente por una hora, lo que indicaba que ése día se vencía el plazo para pagar el servicio.

A medida que el pueblo creció, surgió la demanda de energía con motivo de la llegada de maquinaria, como molinos para trigo, maíz, arroz y café, la importación de electrodomésticos, dio origen a que se pensara en la instalación de una nueva hidroeléctrica, fue así como se instaló la nueva planta con mayor capacidad llamada de la Pita, aprovechando la misma quebrada de Majo en cercanías a Zuluaga, en esta forma se pudo ofrecer el servicio de luz eléctrica durante las 24 horas, hasta que llegó el momento de suspender la hidroeléctrica de majo porque el progreso llevó a complementar este servicio con nuevos sistemas de interconexión eléctrica.

Acueducto. - El servicio de agua potable a las residencias,  era muy regular, porque inicialmente se tomaba el líquido de la quebrada Garzón, mediante una boca toma y se conducía a un depósito o tanque, donde solamente se decantaba el agua, pero carecía de una planta de tratamiento  y se liberaba por la tubería; cuando se recibía en los hogares, era consumida como llegaba con el inconveniente que todo lo que pasara por el tubo llegaba a los usuarios, esta situación debía sortearse mediante el proceso de hervirla o colocarla en ollas de barro y al permanecer en quietud el líquido, las impurezas se asentaban en el fondo y se extraía el agua con relativa pureza, valiéndose de un jarro se pasaba a los recipientes para su consumo, en la cocción de alimentos y el aseo personal.

Alcantarillado. - A medida  que el pueblo iba implementado su propio desarrollo surgió la necesidad de manejar las aguas servidas y las aguas lluvias, lo que obligó a emprender la instalación del alcantarillado para conducirlas, evitando la contaminación y entrando en la era de la modernidad, acabando de una vez por todas los pozos sépticos y la instalación de los sanitarios de pedernal.

Esta obra contribuyó al saneamiento del poblado evitando con ello los contagios con enfermedades transmitidas por moscas y mosquitos, las letrinas que se construían en los patios de las casas, en mis primeros años no existía el servicio de alcantarillado y fui testigo de cuando se inició la obra y fue algo nunca visto, la calle octava que tiene un descenso pronunciado, era un espectáculo mirar la cantidad de obreros abriendo las zanjas, para colocar la tubería; mientras tanto las aguas residuales  se empleaban para regar el jardín interior y mantener húmedos los patios.

Quienes vivían en los confines de las calles y carreras, ellos tenían la posibilidad de canalizar las aguas servidas porque las podían conducir hasta los potreros que existían donde terminaban las construcciones e improvisaban un sanitario para asearlo liberando agua de las albercas, las heces llegaban hasta los potreros, causando serio peligro de contaminación y creando un ambiente malsano para la reproducción de moscas y mosquitos, los culpables de las fiebres palúdicas y de vez en cuando el cólico miserere o colerín.

Telégrafo. - Este servicio de comunicaciones se hacía mediante mensajes a otras ciudades, era un romántico sistema que debía hacerse por el sistema de Morse, los mensajes se llamaban telegramas, que consistía en un sistema convencional de rayas, espacios y puntos e intensidad de los sonidos, conocido únicamente por el telegrafista, el sistema requería de dos líneas extendidas de una población a otra y cuando eran recibidos los mensajes, el telegrafista los escribía en unas cintas que luego eran pegadas a un formato para ser entregadas al destinatario, su transmisión era lenta, porque entre los pueblos se cedían los espacios hasta que llegara al lugar de destino y cuando una de las cuerdas conductoras de la señal sufriera algún daño, quedaba suspendido el servicio hasta que el guarda línea localizara la falla y la reparara.

Fue útil en medio de tan rudimentarios sistemas de comunicación de la época, permaneció por muchos años y vital para la realización de negocios a distancia, eran mensajes portadores de toda clase de noticias, desde el fallecimiento de un ser querido, saludos de cumpleaños, citas amorosas y grandes mensajes de amor, que dieron motivo a enlaces matrimoniales, cuando dos almas se enamoraban y mientras la distancia los separaba, sus románticas misivas alimentaban el alma mientras se cumplían sus sueños.

Marconigrama. - El avance tecnológico en las comunicaciones fue simultáneo para reemplazar el servicio de telégrafo y los telegramas pasaron a la historia, el nuevo sistema era un aparato similar a una máquina de escribir, tenía un rollo alimentador de papel y cuando llegaba la comunicación automáticamente escribía el mensaje; el operador separaba los mensajes y el mensajero los distribuía a los sitios de destino. Cuando se debía transmitir, el operario obtenía la comunicación con la ciudad deseada y sencillamente escribía el mensaje y llegaba al lugar de destino.        

Teléfono. - La evolución en las comunicaciones se fue transformando por sistemas modernos y se puso al servicio la comunicación telefónica, lo que vino a unir las ciudades, se redujeron las distancias, hubo un servicio de teléfonos intermunicipal, nacional e internacional; primero se daba el número y cuando la operadora conseguía la comunicación hacían pasar al usuario a la cabina y por último ya sabiendo el número a donde se iba a comunicar, ya se pudo pasar directo a la cabina y el usuario hacer la marcación.

El servicio de teléfono a residencias, consistió en un conmutador, los ciudadanos iban comprando sus líneas e inmediatamente se les instalaba, no gozaba de la tecnología actual en forma automática, carecían de disco de marcación; consistía en levantar el auricular, una telefonista le respondía y se le solicitaba que lo comunicara con el número tal y si no lo sabía,  se le pedía que lo comunicara con fulano de tal, eran tan pocos los abonados, que en la central entendían por dígitos, nombres o familias; a medida que fue transcurriendo el tiempo y con el crecimiento de suscriptores, el sistema cambió ya llegaron los aparatos modernos con disco para la marcación y quedaron automatizados.

Transporte. -  Ha sido fundamental para el desarrollo de los pueblos en todas las épocas, convirtiéndose en el útil para la movilización de las personas y los productos indispensables para la vida comercial, Garzón no fue la excepción, las vías demoraron en ofrecer toda la seguridad requerida. Luego los primeros indicios de vías fueron los caminos de herradura por donde se transportaban los productos agrícolas a la cabecera municipal a lomo de mula, cuando inició el servicio con vehículos automotores, exigió bastante inversión para ir mejorando vías, ya que en el momento se  carecía  de la maquinaria especializada para emprender una obra de ampliación de caminos, en su mayoría se hizo a pico y pala para utilizar las primeras vías carreteables.

El transporte intermunicipal era casi a base de trochas donde sólo cabía un automotor y cuando se encontraban con otro vehículo, los conductores debían maniobrar largos tramos en reverso para poder darse vía; como anécdota recuerdo mi primer viaje a Neiva, cuando fui invitado por mi padre.

La carretera no estaba delimitada como vía pública, la trocha pasaba por las fincas y entre cada predio para que no se pasara el ganado donde el vecino, construían unos fosos y el vehículo pasaba sobre unos polines, los semovientes no pasaban por temor a caer en los fosos y si por casualidad había un lote de ganado descansando sobre la trocha,  el ayudante debía bajarse de la chiva y espantar uno por uno los vacunos, hasta que se levantaran para poder continuar el viaje.

No existían los puentes y la demora del recorrido estaba sujeta a los pasos por los arroyos, quebradas o ríos, si por alguna circunstancia estaban crecidos, se tenía que esperar hasta que se pudiera pasar sin correr peligro, mi primer viaje de Garzón a Neiva duró seis horas.

Nomenclatura

 

Este medio de orientación urbana,  era rudimentario en las residencias había una pequeña y delgada lámina, fijada en la parte superior de la puerta de cada residencia  con los dígitos pintados a mano; solamente se produjo el cambio cuando las autoridades municipales consiguieron el patrocinio comercial y en la identificación de las calles y carreras decía: Carrera décima  cortesía de Gaseosa Cóndor.

 

Los tiempos cambian paralelamente con la modernidad y es asombroso comparar el pasado con el presente; cuando visito mi pueblo del alma, donde respiré mi primer aliento, paseo las calles y regresa a mi memoria esas imágenes de antaño que tanto golpean el alma, porque esos lugares sólo para uno, son ricos con sabor a reminiscencias.

 


Arrierías
 
Estampas de mi niñez.  Aún recuerdo los medios de  transporte de los productos agrícolas desde las veredas ,  en recuas de mulas, caballos y jumentos, que al llegar a la plaza de mercado , una vez se descargaban, eran  llevados a un lugar seguro, mientras se hacían las transacciones comerciales. El hecho era el equivalente  a lo que  ocuree  ahora, con la diferenecia de que  el campesino  llega  en su campero y lo lleva a un parqueadero.  Asi mismo,  en aquella época,  los equinos eran conducidos a unos lotes cercanos a la plaza, donde se desensillaban y se les daba  agua. En esos lugares hay ahora parqueaderos para las bestias modernas
 

 Este ejercicio en recordación del pasado  me hace  sentir nuevamente el calor de aquellas gentes que vivían en paz con Dios y con los hombres, fortaleza social de almas buenas que les prolongaba la vida,  amando a los demás,  brindándoles  afecto en  las dificultades con  sana intención  para que reinara  la armonía. 

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Pequeña reseña sobre moda

En cuanto a indumentaria se refiere, se conservaban ciertas modas propias de la región y en especial de acuerdo a las edades había sus tendencias, pero conservando cierta autenticidad, las damas por lo regular sus vestido eran con faldas largas y enaguas con abundantes encajes, las blusas de manga larga o corta, con y sin escotes, el calzado, con zapatillas, zapatos, un reducido número con alpargatas y de vez en cuando descalzas, el cabello unas con cola de caballo, trenzas, suelto, o de acuerdo a estilos del momento.

Mientras que los señores usaban sombrero de pelo, suazas o de fibra vegetales, vestido confeccionado en dril, saco y pantalón,  con la diferencia que unos empleaban esta última prenda con las mangas debajo de la rodilla y otros con el largo normal, la camisa totalmente abotonada hasta el cuello, calzaban alpargatas, unos pocos  con botas  de cuero, excepcionalmente zapatos y muchos a pie limpio.

Esta remembranza refresca mi memoria sobre algo, que hasta que salí de mi hogar para venirme a la Capital, cuando ya el común de las gentes no usaba el sombrero y el vestido normal era camisa de spot, pantalón en dril o dacron y zapatos.

 

Pude deducir que la moda de mi padre fue una fiel conservación de la línea antigua la que mantuvo fielmente durante su existencia, fue su indumentaria, así fuera trabajando en la finca o en el poblado, la pinta permanente hasta sus últimos días, que consistió en sombrero de pelo, camisa abotonada hasta el cuello, saco y pantalón del mismo color, confeccionado en dril, primero calzaba alpargatas de cuero curtido, con correas del mismo material, hebillas metálicas y con suela de llanta, luego pasó al zapato de cuero.

Otra particularidad que tampoco he podido entender dentro de la moda del pasado y que aún muchos conservan es el empleo de la ruana tejida en lana virgen y otras en paño pesado, cuando se trata de tierra caliente, esta prenda que debería ser normal en clima frío como en Boyacá, donde también es tradicional ver los grandes rebaños de ovejas.

En Garzón especialmente en el campesino era una moda y su empleo era multifuncional, colocan la ruana sobre los bultos para llevarlos al hombro y suavizar el peso, como abrigo reemplaza una cálida cobija, cuando llovía la vestían para protegerse del agua a manera de impermeable y cuando asistían a una reunión social, la llevaban doblada sobre el hombro como un abrigo, demostrando elegancia porque también tenían sus normas y estilo para portarla.

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Bienes Culturales Arquitectónicos del Municipio

Iglesia Catedral de San Miguel Arcángel

 

Por tratarse de una localidad que siempre ha llevado como bandera la Religión Católica, los templos son y seguirán siendo los principales bienes culturales arquitectónicos de la ciudad, por lo tanto sobresalen sus construcciones al haberse erigido con orgullo obras majestuosas por sus dimensiones superiores, las que son observadas sobre las demás que conforman el conjunto urbanístico.

Sería imperdonable que no existieran verdaderas obras maestras por ser las que identifican la religiosidad de sus habitantes, no fue difícil construir los diferentes templos para rendir culto y alabar la memoria del Creador, quien con su sapiencia dispuso desde la fundación del pueblo que fuera un caso excepcional, para que se mantuviera la categoría de Capital Diocesana, su respectivo obispo no siendo la Capital del Departamento.

Según lo atestigua la obra y lo confirma la historia, fue el primer templo  construido en el pueblo, con dimensiones futuristas para que fuese gobernado bajo la dirección de un obispo, que se encargara de la dirección espiritual de toda una región y con la colaboración de los curas párrocos en cada uno de los municipios.

Es de suponer que una obra como la Catedral demandó una inversión económica muy grande en su tiempo, donde se aunaron los esfuerzos de la feligresía para poder iniciar y culminar una obra de tal magnitud, que hoy es  orgullo  del pueblo garzoneño habiéndose convertido en el centro de la espiritualidad del Huila.

Necesariamente debió afrontar la responsabilidad no solo las diferentes parroquias, sino también contar con su Palacio Episcopal, lo que tampoco fue suficiente cuando debía pensar estratégicamente para mantener su apostolado, preparando juventudes para incrementar las vocaciones sacerdotales, motivo y razón de peso para crear el “Seminario Conciliar”, del que en lo sucesivo deberían egresaran los nuevos sacerdotes, para municipios y caseríos, que fueran surgiendo con el tiempo, al cumplir los requisitos para ostentar el título de municipio.

Nuestra catedral es majestuosa por su capacidad para atender espiritualmente a los feligreses que demandan su servicio, su estilo es muy bello por su sencillez lo que arquitectónicamente es agradable a la vista, diría que sus planos son bastante atrevidos, al estar construida con paredes altísimas para conformar la nave principal, con una altitud similar a un edificio moderno de unos tres o cuatro pisos, nunca hemos visto cómo fue construido la parte que conforma el cielo raso, para descubrir qué material se utilizó y poder soportar el peso de las tejas de barro cocido.

La torre proyecta su cúpula hacia el espacio celeste en forma impresionante como tratando de alcanzar contacto directo con el Creador, especialmente para tener el soporte y la resistencia suficiente para sobrevivir  tres sismos de alta intensidad ante los cuales se ha mantenido indestructible.

Después de los terremotos ha sido posible corregir los deterioros sufridos y que solo en el segundo, los destrozos cambiaron la parte superior de la cúpula y la fachada lateral de la torre, sin embargo su conjunto continua siendo bello e inolvidable; recuerdo que en alguna época se realizó una decoración especial en su interior y fueron contratados unos expertos pastusos, que con su vocación artística, ingenio y dedicación, en un lapso de tiempo de un año o más, lograron decorar las paredes del templo en forma magistral.

La Catedral podemos decir que es el emblema de la ciudad, tanto así que el mismo escudo de la municipalidad la tuvo en cuenta para que hiciera parte en la representación gráfica, dando mayor identidad a la religiosidad y confirmado el noble título de Capital Diocesana del Huila y centro vial del Departamento..

 

La Historia de la Catedral sería interminable por haber evangelizado tantos ciudadanos, consagrando cantidades de sacerdotes orgullo de la Iglesia Católica, al ofrecer anualmente las nuevas promociones sacerdotales, para que continúe reinando nuestra fe católica en Colombia.

El templo es fiel testigo de tantas celebraciones con las que se han escrito páginas de historia, alboradas musicales, víspera de festejos religiosos, semanas santas que con sus predicadores invitados, conmovieron almas que se encontraban dispersa para regresar y asistir a los oficios religiosos que con pompa y devoción, ha marcado épocas que se recordarán a través de los tiempos.

Frente a la catedral se erigió una escultura en el frontis, de Monseñor Esteban Rojas, natural del municipio de Tarqui Huila, primer Obispo de la Catedral, como homenaje de gratitud por sus grandes servicios y decidido compromiso para alcanzar de las autoridades eclesiásticas la aprobación del nombramiento como Diócesis  con un obispo, para que dirigiera la feligresía en el departamento del Huila y parte del Tolima e impulsar la formación de sacerdotes en el Seminario Conciliar.

Encontré en el libro ‘Reminiscencia Garzoneñas’ de Monseñor Libardo Ramírez Gómez y patrocinado por el Instituto Huilense de Cultura, lo que para mí fue un tesoro de información que debo registrar, ya que por la distancia, falta de tiempo para realizar el desplazamiento a mi ciudad natal y hacer la investigación histórica, me permito plasmar fechas y acontecimientos relacionados con la Catedral de Garzón. 


 

“El 8 de marzo de 1783, el Obispo de Popayán concede licencia, para construir una Iglesia en la población de Garzón que llevará el nombre de San Miguel Arcángel.

En el año siguiente el 24 de mayo de 1784, se inicia la construcción de la Primera Capilla, cuando había transcurrido un año cuatro meses de la fundación, donde se erigiría el templo que sería orgullo de un pueblo eminentemente católico; el primer día de noviembre de 1784, ya se contaba con una Iglesia de techo pajizo para celebrar la Primera misa oficiada por el cura de la Jagua Presbítero Suarez de Figueroa.

Para iniciar la obra era necesario contar con el material suficiente para la realización de la monumental Iglesia, fue así como se localizó una mina de calera en el sitio El Morrito y una alfarería se estableció en Claros para la elaboración del ladrillo y las tejas.

El arquitecto norteamericano Guillermo Barney, elaboró los planos, a la parte exterior le dio un estilo entre romano y dórico de connotada belleza, sumamente hermoso y distinguido. Se encomendó la dirección de la obra a Noemí Vargas.

Los comentarios no se dejaron esperar cuando los ciudadanos le comendaron al padre Soto que tan monumental Iglesia no correspondía siendo tan pequeño el poblado, quien les respondió: este templo va a ser una Catedral.

Es por demás interesante aportar datos estadísticos que comprometieron la realización de tan descomunal obra arquitectónica así: el costo total con altares hasta 1895 ascendió a $ 128.234.8l, el número de ladrillos de varios tamaños, alcanzó a 2.883.350, la cubierta con tejas de barro llegó a 68.323.

Para los pegamentos del ladrillo, se utilizaron 6.900 cargas de cal y 13.800 cargas de arena de río, estos dos elementos se mezclaban con sangre de toro, lo que reemplazó el cemento que en aquella ocasión no existía.

El transporte de los materiales se hacía en mingas integradas por los feligreses, que debido a su fe, no ahorraban esfuerzo con el anhelo de algún día ver terminado su templo, por consiguiente las vigas fueron traídas a puro hombro desde El Mesón, en igual forma llegaron los ladrillos desde Claros hasta el sitio de la construcción.

Las especificaciones técnicas son admirables al considerar la época de la construcción, cuando no se contaba con los equipos que hoy existen, lo que constituye un éxito con una obra de tal magnitud: los muros principales tienen un espesor de 1.10 mts., la torre tiene una altura de 62 mts., terminaba en un cono octagonal, sobre una media naranja iba un pequeño kiosco octagonal y remataba en una cruz.

La estructura de la torre es una fortaleza y se especifica en los siguientes términos: sostiene una columna central que en la base mide por cada lado 2.40 mts., del segundo en adelante tiene por cada lado 1.60 mts. Hasta la cúpula.

Los muros laterales de la torre en la primera planta tienen un espesor de 1.65 mts., en la segunda 1.35 mts., la tercera 1.15 mts. Y en el cuerpo final 90 cms, de espesor, conformándose así una obra colosal.

Otra reliquia histórica de la catedral es el reloj de cuatro fases de la torre, fue instalado en octubre de 1892, hecho en EE.UU. por la Compañía Suiza Seth Thomas Clock, patrocinó la negociación don Manuel Antonio Silva; la campana del reloj se fundió por la Shell Bell Foundry Company de Baltimore EE. UU., y donada por Luciano Silva, Pastor Silva, Manuel Antonio Silva y Emiliano Castillo.

La campana mayor fue un obsequio de don Félix Silva y fundida en Garzón por el italiano Focacio y las campanas menores son francesas.

Curiosidades del templo de San Miguel Arcángel, ha soportado varios terremotos:

1.    El 26 de noviembre de 1827, como estaba recién construido lo soportó y salió bien librado, sin que sufriera ningún destrozo.

2.    En 1897, destruyó la cúpula antigua, fue reconstruida por el ingeniero Vicente Cabrera Calderón.

3.    El 9 de febrero de 1967, afectó de nuevo la cúpula, el cable del pararrayos evitó que colapsara, el Presbítero  Horacio Cuellar, párroco de la Catedral, contrató a Vicente Cabrera, para que restaurara los daños causados.

Un dato extraño sobre los terremotos es que han sucedido cada 70 años y en los años terminados con el número 7

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Palacio Episcopal

Contiguo a la Iglesia Catedral se construyó la Residencia del Obispo y las dependencias del Gobierno Episcopal, para que hubiese la cercanía necesaria de la Catedral, los correspondientes ritos religiosos, consiguiendo con ello la facilidad en la dirección de las actividades en lo administrativo, social y económico, y las diferentes parroquias de los municipios.

 Inicialmente constituía la Diócesis en el Departamento del Huila y parte del Tolima, hoy su jurisdicción es menor, dirigida especialmente al sur del Departamento, obligaciones compartidas  con el apoyo de los párrocos, importante labor dirigida  a evitar la deserción de los católicos hacia otras religiones, que por falta de un adecuado servicio buscan otros caminos.

Todo indica que su construcción fue simultánea con la Catedral lo que se puede apreciar al haberse conservado el mismo estilo arquitectónico, su dimensión no fue exagerada por cuanto, son muchísimas las dependencias que deben funcionar  para el cumplimiento de su misión, mediante una organización con funciones convincentes indispensables con una estructura competente y capacitada  donde funcionan dependencia prestando un eficaz servicio en cada uno de los frentes de trabajo, en dirección, manejo y gobierno, obteniéndose la reciprocidad requerida de la congregación, quienes son las encargadas de mantener la imagen ante el mundo católico demostrando su satisfacción y convencimiento de su credo.


Una de las funciones más importantes del Palacio Episcopal es la identificación de jóvenes convencidos de su vocación para  dirigirlos desde sus estudios primarios con docentes especializados y a partir de la secundaria que ingresen al Seminario Conciliar, conduciéndolos después de terminar su secundaria, a los estudios de Teología, formación definitiva para formar verdaderos sacerdotes, dotados de dones especiales para que logren pastorear su rebaño, siendo ejemplo de bondad, infundiendo así una espiritualidad en sus parroquianos, para que sean unos convencidos que cambiando la manera de pensar, es posible cambiar la forma de vivir, acercándose definitivamente al deseo de ser unos fieles católicos.

La función de un Gobierno Episcopal es ganar la confianza de quienes profesan la Religión Católica y como todo movimiento social y especialmente en lo religioso es la comprensión con sus concurrentes, que nunca se ganan con tratos inadecuados, ya vencidos todos los obstáculos de la conquista y la independencia, la forma de convencer a las personas es con conocimiento de causa, demostrando la necesidad de vivir en paz con los demás, enseñándose un camino de bondad y servicio hacia los demás, sin esta actividad sería imposible mantener las parroquias y las que en forma permanente se deben fundar para tener un cubrimiento total de acuerdo a las necesidades vigentes.       

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Iglesia del Rosario de Nuestra Señora de Chiquinquirá

Es el segundo templo construido en el poblado, erigido a Nuestra Señora del Rosario y como nota curiosa no existe una explicación lógica por la que se construyó a escasas tres cuadras  de la Catedral, es también para mí, el templo de mi alma por haberme ungido con el sacramento del bautismo, por el que tengo mi firme convicción de católico que me enorgullece y llevaré hasta la tumba

Me duele sí, que mientras las demás Iglesias han sido privilegiadas con sus párrocos, la del Rosario ha sido cerrada por épocas, su estilo es menos ostentoso pero eso no es óbice para que su mantenimiento haya sido parco, cuando su construcción es una reliquia religiosa porque su estilo es muy particular, se ha conservado y mantenido históricamente su línea arquitectónica, ella es testigo viviente de haber sido vecina de otra joya de la arquitectónica garzoneña  como fue el Colegio Mariscal Sucre, una construcción gigantesca de paredes con tapia pisada.

 

La  iglesia del Rosario se convirtió en cenicienta, porque nunca fue terminada, algo muy raro porque si hubo los medios para quw se concluyera. Habiendo quedado sin terminar sus torres, se inauguró y se puso al servicio de los  feligreses. Se cree  que la Catedral recibió mayores recursos porque a su alrededor vivían los patriarcas acaudalados,  y al Rosario le correspondió la gente de los barrios de menor categoría social;

En su atrio aún  existen las huellas que dejaron  tantas generaciones que llegaron al  templo a  alabar a Dios, Pero como  la esperanza es  lo último que se pierde, tarde o temprano será nombrado un párroco que con su liderazgo pueda culminar mi deseo y el de mis coterráneos  para que  que la restauración del templo sea un hecho y que se conserve como una joya arquitectónica orgullo de nuestra religiosidad. 



Iglesia de Nazaret - Parroquia de San José

Es y seguirá siendo ejemplo de laboriosidad, cuando su construcción se realizó sin tropiezos, templo erigido a San José, se dio al servicio de los fieles con una obra totalmente terminada, debido a que la distancia de la Catedral es considerable y este detalle favoreció a un alto número de ciudadanos que su devoción los congregó en la nueva Parroquia de Nazaret, su ubicación siempre ha mantenido la vecindad del Seminario Conciliar de la Arquidiócesis de Garzón.

La parroquia ha mantenido un desarrollo permanente por contar con un alto porcentaje de habitantes del perímetro urbano y veredas cercanas que utilizan los servicios religiosos, siempre ha contado con sus párrocos que han dado continuidad con sus servicios pastorales, actividad que cohesiona las comunidades, fomentando el progreso de los barrios que la circundan.

 La Iglesia es bien conocida por estar ubicada en un lugar por donde transitan los habitantes de veredas del oriente del municipio y el crecimiento del poblado se extendió hacia esos microclimas, agradables  por su temperatura fresca en comparación con el centro de la ciudad, ése ambiente ha favorecido en buena forma a que el progreso urbanístico haya tomado el rumbo hacia la parroquia de Nazaret.

Se podría atribuir como una de las causas que dieron motivo para la oportuna construcción de la Iglesia de Nazaret, obedeció a un aprendizaje adquirido con el sistema empleado para recoger los fondos necesarios para el emprendimiento de la obra del Seminario, de gigantescas proporciones y varias plantas, sueño convertido en realidad mediante bazares y actividades sociales que de un sueño pasaron a la realidad, gracias a la contribución comunitaria de la cual debemos ser orgullosos.

Ese grado de solidaridad humana ha podido ser la fuente de inspiración para que los fieles aunando esfuerzos, lograran así alcanzar la meta para construir la Iglesia de Nazaret, si mal no recuerdo poco a poco se realizó la obra sin grandes despliegues publicitarios para recoger los fondos necesarios, además el barrio a todo momento se ha beneficiado por obras de importante relevancia como el Colegio Nacional Simón Bolívar y el florecimiento de barrios residenciales de un estrato especial que vinieron a fomentar el desarrollo y las vías para la movilidad de tantas comunidades rurales por las que actualmente se desplazan y  conducen hasta el vecino Departamento del Caquetá.

 

Capillas Católicas

Eran unos sitios muy visitados por los parroquianos, aprovechando su vecindad con estos oratorios, facilitando así que todo mundo pudiera practicar su religión Católica propia de los garzoneños, siempre acudían con devoción a cumplir sus deberes religiosos, donde podían asistir a todas las celebraciones litúrgicas, como la misa matinal, visitar el Santísimo, confesarse, por las tardes ir a rezar el rosario, los sacerdotes siempre estaban presentes asistiéndolos en su credo, tenían sus horarios para cada celebración y atender sus necesidades para la vida espiritual.

 

La más conocida era la "Capilla del Hospital San Vicente", con puerta a la calle para facilitar su acceso en forma permanente, su decoración y espacio era excelente, tenía su encanto por cuanto al ser el hospital regentado por la Hermanas de la Presentación, la capilla ofrecía un ambiente de reconciliación con la vida, inspirado como un refugio de paz y el suave aroma de frescas flores cultivadas con amor en las parcelas de una región bendecida por Dios.

Lamentablemente fue demolida junto con el antiguo hospital para construir el actual hospital, su altar era hermoso elaborado en madera con un estilo propio, digno de artesanos talentosos para imprimir un gusto artístico, era una de las joyas que han debido conservarse como bien cultural de la ciudad. 
  
Otro lugar propio para la oración era la "Capilla del Convento de las Monjas Clarisas", preferido por muchos ciudadanos para practicar su credo religioso quedaba ubicado en el antiguo convento, los fieles podían asistir a todas las celebraciones eucarísticas, funcionó en uno de los inmuebles que conforman esa gran manzana donde funciona la Catedral, el palacio episcopal y demás dependencias que conforman la Diócesis de Garzón. La puerta de acceso a la capilla quedaba por la calle séptima, diagonal al Teatro Alcázar, al tratarse de Monjas de Claustro, imperaba el silencio propio de un sitio para la meditación. 
 
Igualmente siempre ha existido la Capilla del Cementerio Municipal, construida desde la fundación del Campo Santo, siendo este lugar donde se acaban las vanidades, allí no existe más que tristeza, porque es donde llevamos a todos los que nos anteceden a ese viaje sin regreso, la partida hacia la eternidad.
 
Esta última es una excepción dentro de las citadas capillas garzoneñas, es un lugar lúgubre, sombrío y colmado de pesares, raramente celebran misas, lugar en el que los más valientes lloran la despedida de sus seres queridos, quienes con su partida originan diferentes clases de tristeza, unos por la partida de sus seres amados y otros llevan el peso del arrepentimiento de nunca haberle manifestado que los querían y ya es tarde, cuando si quisieran hacerlo ya no son escuchados.

 

 

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Primer convento de las Monjas Clarisas

 

El movimiento religioso religiosos de las Monjas Clarisas de San Francisco de Asís inició hasta donde se conoce en la vieja casona de propiedad de la Diócesis de Garzón que aún existe en la calle séptima con carrera séptima esquina, pero toda institución que se respete siempre se proyecta hacia el futuro y el anhelo común de toda sociedad, es marchar paralelamente con la época, siguiendo la modernidad para ofrecer mejores servicios a su comunidad.

Este fenómeno lo vivió, el convento de las Monjas Clarisas en la municipalidad de Garzón, con mayor razón siendo la Capital Diocesana del Huila y la misión de la Iglesia dio sus frutos originando vocación a muchas jóvenes que soñaron un día ponerse al servicio de la cristiandad e ingresar a un claustro para implorar al Creador por tantos seres que no han encontrado su lugar para rendir culto de acuerdo a sus creencias religiosas y ellas en forma permanente oran para la conversión de los pecadores.


Esta casa sede del Primer Convento de las Monjas Clarisas de San Francisco de Asís, es fiel testigo en la que se inició el convento de claustro; conocidas señoritas hijas de amigos, que debieron despedirlas para no volverlas a ver por el resto de sus vidas a sabiendas que murieron en vida para dedicarse a la oración contemplativa, como un destino que siguiendo su propia voluntad, eligieron abandonar el mundo y sus placeres, mediante el voto de pobreza, para dedicar su existencia a la vida espiritual.

El ambiente religiosos de la ciudad aumentó las vocaciones y fue necesario pensar en la expansión del espacio, exigiendo a la comunidad la consecución de un terreno con mayores comodidades y fue así como en el Barrio Nazaret cerca al seminario conciliar de la Diócesis, se inició la construcción del nuevo convento para poder dar cabida a todas las aspirantes a seguir la vocación de Monjas de Claustro.

 

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  Nuevo convento de las Hermanas Clarisas

 

Fue así como concluida la obra se trasladó el convento al nuevo edificio dotado de una hermosa capilla para compartirla entre las religiosa y los fieles vecinos al convento donde se cumplen todos los ritos religiosos comunes de una parroquia, el lugar vino a embellecer el sector con la nueva obra arquitectónica que es también una demostración del desarrollo, que día a día Garzón se consagra para mantener su noble título de “Segunda Ciudad del Departamento, Centro vial y capital Diocesana del Huila”.

Hemos sido testigos que una pareja de monjas diariamente recorre las calles de la ciudad portando un canasto para recibir las donaciones que los ciudadanos de buena voluntad ofrezcan, para el sostenimiento de quienes se encuentran dentro del claustro; esas contribuciones, se convierten en bendiciones para esas personas que hacen sus donaciones a sabiendas que sus buenas intenciones mejoran su vida espiritual.

 Como poco o nada sabía sobre la “Historia de las Religiosas Clarisas”, para valorar la obra de estas religiosas en mi pueblo, encontré lo siguiente:

“El movimiento religiosos inició con Clara de Asís, nacida en Italia en el año de 1193, hija de Favarone Offeducio y de Ortolana. Su conversión  a la de vida plena de santidad, obedeció a un sermón de San Francisco de Asís, cuando tenía 18 años, el Santo predicó en Asís los Sermones de Cuaresma, insistió que para tener libertad, se debía seguir a Jesucristo, liberándose de las riquezas y bienes materiales.

Un histórico 12 de marzo de 1212 -Domingo de Ramos- Clara de Asís después de fuerte lucha contra su propia familia, que se oponía a esa vida de pobreza y austeridad, triunfa dejando la familia, se fuga de su casa y en secreto, busca al Santo para pedirle instrucción para alcanzar la perfección cristiana, comenzando así la gran perfección de su vocación.

 

Francisco de Asís la convenció para desprenderse de todo y la animó a abandonar la vida de riqueza y comodidades que tenía y dedicarse a una vida pobre, de oración y de austeridad.

El Santo como primer paso, con una tijera le cortó su larga y hermosa cabellera y le colocó en la cabeza un sencillo manto y la envió donde unas religiosas que vivían cerca, para que se fuera preparando para ser una santa monja.

San Francisco le destinó como residencia para que viviera en una casa pobre y humilde, junto a la Iglesia de San Damián en Asís.

A ella le sigue su hermana Inés, su prima Pacífica, luego su propia madre y muchas jóvenes más atraídas por la oración y recogimiento, en poco tiempo, se llenó el convento de mujeres dedicadas a la santidad.

San Francisco nombró a Clara como superiora, ella trató de declinar su nombramiento como superiora, manifestando que sólo quería ser una sencilla religiosa de segundo orden, durante 40 años se consagró como superiora y ninguna otra ocupó el lugar mientras ella viviera; el ejercicio de su autoridad era agradable y lleno de caridad.

Ella misma servía a la mesa, lavaba los platos, atendía a las enfermas y siempre quiso ser ejemplo vivo de la misión que transmitía. "Para Clara la humildad era pobreza de espíritu y esa pobreza se convierte en obediencia, en deseo sin límites para servir a los demás".

Hoy existen más de mil conventos de Religiosas Franciscanas Clarisas en todo el mundo y dentro de ellas está el convento en el municipio de Garzón Huila, orgullo para el cristianismo de una ciudad ejemplo en el departamento, haciéndose contar dentro de los conventos existentes en el Mundo Católico.

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El Seminario Rural de “Loma Chata es una obra que merece especial atención por ser  parte de la Historia Religiosa de la Diócesis de Garzón, su presencia es majestuosa, porque quien visita el municipio y dirige su mirada hacia la cordillera puede observar su imponente construcción.

 Sería interesante una pronta restauración para que se conserve con toda su autenticidad y luego poder darle un servicio de acuerdo a sus especificaciones para que sea empleado como un instituto de educación media o superior,  sería interesante que cumpliera un fin específico, mediante algún convenio, con el Ministerio de Educación, se podrían fundar una facultad de veterinaria, agronomía,  o una carrera técnica agropecuaria.

Con esta iniciativa se lograría mantener en pie esta edificación que hace parte de la historia religiosa de la ciudad, siendo  un inmueble utilizable en su totalidad para capacitar a los ciudadanos de escasos recursos que desean prepararse para contribuir al progreso de nuestro querido municipio de Garzón, que crece a pasos agigantados y merece un desarrollo de acuerdo a la época en que vivimos.     

El seminario debe contar con estadísticas de los alumnos egresados de ese plantel y el tiempo que funcionó como tal, cada espacio cuenta su historia digna de conocer, sería imperdonable que no se le diera el valor que merece por tratarse de un bien cultural del municipio, además se podría emplear en hotelería, para que los mismos ciudadanos residentes en Garzón lo empleen como lugar  de descanso, al contar con clima primaveral.

Ya existen algunos indicios para que el sitio se convierta en un lugar turístico al haber emprendido la construcción de un agro parque, que bien promocionado y adecuando vías de acceso, debe ser tenido en cuenta en un futuro próximo, para que sea considerado dentro de los programas turísticos de interés nacional.

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Actual Seminario Conciliar

Es una obra gigantesca la que considero un logro gracias a la solidaridad del pueblo garzoneño, su religiosidad y los buenos deseos de contar con una institución de acuerdo a las necesidades regionales, representativa de la comunidad diocesana, por no existir una construcción de igual dimensión  y para beneficio de las parroquias que conforman el Departamento del Huila.

La construcción se realizó a base de bazares anuales que eran publicitados en todas los templos y muchos ciudadanos que así no fueran residentes en el Municipio de Garzón, viajaban el día de la convocatoria de la Diócesis, para engrosar las arcas necesarias para culminar una obra de transcendencia para la formación de nuevos sacerdotes.

La Construcción del Seminario se facilitó porque tenían sus propios chircales y medios de transportes para trasladar los ladrillos a la obra, que por su dimensión demandó miles de ladrillos, los que hoy conforman un edificio sólido y con capacidad para alojar un alto número de seminaristas.

Se nombraban comités para que respondieran por cada una de las actividades a realizar durante el desarrollo del evento.El bazar se convertía en un gran mercado para invitar a propios y extraños quienes colaboraban desinteresadamente en todo lo que les ofrecieran, como rifas, tómbolas, pescas milagrosas, era tal la solidaridad que hasta la música que se escuchaba era mediante dedicatoria de canciones a una amiga, de una amiga a un amigo, de la esposa a su esposo, del novio a la novia, las señoritas colocaban un clavel en el pecho a los señores y señoras y quien lo recibiera daba una contribución.

La fuente más grande de ingresos consistía en la instalación de unos estantillos en un sitio especial  y cada uno se identificaba con el nombre de un ganadero y ellos a su vez voluntariamente acudían al llamado amarrando un novillo, algunos obsequiaban más de un semoviente.Esa tal vez fue la razón para que los bienes de la Iglesia se hubieran incrementado en el municipio de Garzón, en algún tiempo eran propietarios de grandes haciendas ganaderas y producción agrícola, buena parte de esos terrenos algunos ciudadanos los donaban voluntariamente a la Diócesis.

Siendo este Seminario una obra enorme, que está subutilizada, se podrían emplear los espacios libres, para fundar una Universidad en vista que fue una obra que hizo el pueblo para el servicio de su comunidad, el nombre o identidad de ese Instituto de Educación Superior, con todo el respeto que se merecen los Jerarcas de la Diócesis, con patrocinio de alguna Universidad como la Javeriana o con nombre propio de la Diócesis de Garzón.El tamaño del edificio es susceptible para poder pensar que podría funcionar tanto el Seminario como la Universidad sin que se afecte el normal funcionamiento de cada centro de capacitación, esta actividad sería bien vista y favorecería a bastantesjóvenes que únicamente logran terminar el bachillerato y sus padres no tienen los medios económicos para enviarlos a las grandes ciudades por los costos que representa su estadía en un lugar que no es su residencia.

Estas son simples invitaciones muy respetuosas, pero que contienen un fiel deseo de culturizar nuestro pueblo con obras que cumplan un fin social y los resultados serían de utilidad para aprestigiar al municipio, como una ciudad ejemplar culturalmente, lo que también favorecería al sur del Huila para que las juventudes en un futuro próximo, sean las responsables del digno desarrollo  de la Capital Diocesana. 

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Antiguo Seminario

 

Estaba ubicado al lado derecho donde está hoy la Iglesia de Nazaret, su construcción era diferente a todos los estilos que han existido en la Capital Diocesana, ignoro cuál fue el motivo para que se hubiera demolido, es otro bien cultural que se perdió, no causaba ninguna molestia al actual seminario cuando se emprendió la construcción y menos ahora.      

 Su construcción era diferente a todos los estilos que han existido en la Capital Diocesana, ignoro cuál fue el motivo para que se hubiera demolido, era otro bien cultural que se perdió, no causaba ninguna molestia cuando se emprendió la construcción del seminario actual.

El edificio podría haberse convertido en un museo para perpetuar las modas de todos los hábitos y ornamentos sagrados,  tanto de sacerdotes, obispos, monjas y monaguillos, su riqueza sería excepcional, por cuanto quienes aún vivimos desde hace unos ochenta años hacia atrás, fuimos testigos de la calidad de prendas y ornamentos que en su mayoría eran importados de Italia, bordados en hilos de oro; también existieron objetos que ya cambiaron sus estilos, tal como custodias, vasos sagrados y demás elementos que hacen parte de las diferentes épocas.

En recorridos que se pueden hacer en viajes de turismo, se encuentran en varios pueblos y ciudades algunos museos religiosos dignos de conocer, donde se aprecian sagrarios, reclinatorios, confesionarios, campanas, campanillas, empleados para conformar una colección  y que los visitantes aprecien, admiren y conozcan, las costumbres religiosas de cada región de nuestro territorio patrio.

Este seminario en particular tiene un significado único para mí, porque como era costumbre en cada familia debía haber mínimo un cura y una monja, un buen día mí padre me llevó a sus claustros con la intensión que fuera sacerdote, me entrevistaron y no me aceptaron, respondiendo que estaba muy pequeño y debía esperar que tuviera más edad.

Como no se puede seguir llorando sobre el pasado, hoy acepto mi destino con mucha alegría, porque logré ser un padre pero de familia y el destino que Dios me concedió, me ha llevado a otros estadios en la vida dentro de lo que he podido  también cumplir muchísimas misiones humanitarias y llevar una vida ejemplar dentro de la sociedad.

De todas maneras un réquiem por la desaparición de la construcción del seminario, ojalá sirva como una reflexión para que sean respetados los bienes culturales, que son fieles testigos del pasado y su destrucción es la negación del mismo, que solamente se perpetua exhibiéndose como un testimonios, la historia nos enseña que son monumentos vivientes, prueba de otros tiempos.

Obras civiles convertidas en bienes culturales

Molino El Triunfo. Considero que es una de las más antiguas construcciones, importante por su estilo, al tratarse de una obra de gran dimensión, por ser símbolo de la industria del municipio, su construcción  data como bien lo decía su aviso Famoso desde 1920, lamentablemente se cometió el peor error al retirarle su identificación, porque hacía parte de ese bien cultural, por su talante y fuerza visual única, que se convertía en fiel testigo de una época para demostrar que fue la primera industrias harinera de trigo y su funcionamiento hidráulico establecidas en la localidad.

 La construcción del edificio para el molino de trigo y la aplicación de una tecnología propia de la época es una demostración que hubo personas progresistas que pensaron en grande, para montar industria pesada y abastecer las necesidades de la región con un producto de primera necesidad para la elaboración de alimentos básicos en los hogares como es la industria panificadora, mediante la utilización de los insumos como es la harina de trigo, la acema y el salvado de trigo.

El Molino el Triunfo, es de suponer que demandó bastante mano de obra para su construcción, luego personas muy especializadas para la instalación por tratarse de maquinaria desconocida en la región y la dirección de ingenieros que debieron proyectar el sistema para poder poner en acción todo el equipo requerido para su funcionamiento mediante fuerza hidráulica por carecer del fluido eléctrico.

La obra hidráulica fue dispendiosa tomando agua desde la quebrada Garzón, eligiendo un sitio alto para conseguir la fuerza necesaria, la construcción de un canal donde el peso del líquido ejerciera alta presión y conducirla mediante tubos metálicos hasta introducir el agua con la potencia necesaria para poder poner en acción el molino por donde el grano y luego la harina debían recorrer los diferentes pisos hasta obtener los producto finales.

Existen muchas dudas para resolver mediante investigaciones históricas que solamente se pueden realizar en los archivos del municipio, porque se ignora si en algunos pisos térmicos municipales que debían ser fríos, se cultivó este cereal o de dónde era su procedencia a sabiendas que en la Región Cundiboyacense, sí se cultivaban grandes extensiones.

Hace algún tiempo nos queda como fiel testimonio, el canal construido en ladrillo de donde salía la tubería para ser conducida al edificio, hoy desaparecido por las construcciones  al ser estos terrenos urbanizados, nos quedaría el salvamento si es posible de parte de la maquinaria, para que se convierta en un museo de la industria harinera colombiana, en vista que en la modernidad se cumplirán algunos principios pero ya con sistemas y equipos de alta tecnología, lo que constituiría una novedad para conocer el pasado de la industria garzoneña. 


Antiguo Palacio Municipal

Sabemos que el terremoto de febrero de 1967, fue el culpable para que se hubiese tomado la determinación de demolerlo en su totalidad, esas decisiones se toman porque siendo un fenómeno natural,  que sucede en el momento menos esperado, se cree que lo más prudente es eliminar peligros  sin pensar un instante, estos hechos generan oportunidades para emprender proyectos que conducen hacia la modernidad.

 Aplicando la filosofía de los orientales ellos bien lo dicen: “Las grandes crisis generan grandes oportunidades, para recuperar los daños con creces”; cuando ocurren estas desgracias, es una oportunidad para pensar en grande y proyectar obras donde se puedan  centralizar los servicios de toda la municipalidad para mayor comodidad de los usuarios y las ruinas de la anterior, se protegen mientras se consiguen los recursos necesarios para su restauración.

El antiguo palacio municipal era otro bien cultural por haber sido construido con paredes de tapia pisada, era de dos pisos y conservaba el estilo propio de los años en que se construyó, sus terminados eran a base de madera y los pisos de la segunda planta en tablas, las escalera y barandas de madera, el techo en tejas de barro cocido.

Sus instalaciones  eran el testimonio de muchas páginas de historia por haber permanecido funcionando desde que se fundó el municipio, conservaban ese aroma de la  experiencia y talento de varias generaciones, que con su sapiencia dirigieron los destinos del municipio, el aporte de cada uno de los funcionarios que con paciencia, sortearon las situaciones con los escasos medios disponibles, día a día fueron preparando la jurisdicción para que el desarrollo no se estancara y siempre proyectándose para afrontar el futuro, disponiendo lo necesario para que el progreso siempre fuera brillante, reflejado en el orgullo de sus habitantes.

Un réquiem para aquellos ciudadanos que desde ese vetusto palacio, sentaron los principios con su trabajo honesto, para construir una municipalidad fuerte, progresista y siempre bien reconocida, por ser hoy considerada la segunda ciudad del Departamento, Centro vial del Huila y Capital Diocesana; sus hijos rendimos tributo de admiración y respeto, a los fundadores que desde ese brillante y esplendoroso cielo garzoneño, nos acompañan espiritualmente para admirar el permanente progreso de lo que ellos soñaron algún día, al fundar el caserío, donando tierras y pensando en el posible éxito de un territorio colmado de esperanzas, para las generaciones siguientes.


Qué maravilla sentirnos hijos de un lugar que con el transcurrir de los años esa tierra florece en medio de todas las dificultades, el desorden público y la delincuencia común que hace parte del paisaje colombiano y a pesar de todos estos aconteceres, se llegará la hora para que los cambios de actitud de los ciudadanos lleguen a comprender que se alcanzará una nueva época en la que piensen y decidan abandonar esa violencia que no conduce a nada, pudiendo hermanarnos y vivir en paz.

Contribuyamos personalmente, siendo ejemplo de ciudadanos para que los demás continúen esa línea de cero agresión, practicando la paz entre todos y esta sería la mejor forma de honrar la memoria de los funcionarios que laboraron proyectando al pueblo en nuestro antiguo Palacio Municipal, enalteciendo sus memorias y agradeciendo de corazón, esos méritos bien ganados de quienes hoy desde la eternidad, disfrutan el placer de haber construido con su empeño y buena voluntad las bases de una ciudad pujante.

Recemos un nuevo réquiem por nuestro antiguo Palacio Municipal, que sus restos hayan sido bien utilizado para engrandecer la memoria de lo que fue y pasó a la historia, nuestros votos para que en uno de los museo que algún día deberán organizar exista una fotografía del Palacio Municipal, ocupando un lugar preferente para revivir su historia que nunca se debe perder.

Esta es una reflexión más, para que las nuevas generaciones, recuerden que no solamente tienen valor las cosas elaboradas con metales preciosos, en igual forma los años y la historia, convierten cualquier objeto inanimado en un fiel testigo de acontecimientos que nunca se repetirán, así como las acciones de cada uno de los seres humanos, que tuvieron la sana intención de realizar una obra que los inmortalizó al hacerla en el momento exacto para perpetuar su recuerdo, como señal de respeto y admiración a su terruño.

En conclusión respetemos las obras de nuestros mayores que tanto lucharon para dejar sus huellas indelebles, mediante obras de grata recordación, son legados que perdurarán en el tiempo y el espacio, para quienes les sucedan, se recreen con el mismo placer como lo estamos haciendo nosotros.

Antiguo Hospital San Vicente de Paúl

Fue en sus tiempos el más celoso guardián de la salud del pueblo garzoneño, desde que lo conocí su importancia mereció los más altos reconocimientos, por sus excelentes servicios, sostenidos en cabeza de médicos de connotados conocimientos, cirujanos que a pesar de los escasos equipos, salvaron vidas y sanaron a sus pacientes, apoyados por el grupo de paramédicos y unas piadosas Monjas de la Presentación, quienes eran las responsables de la parte administrativa, su dedicación era el reflejo de la labor cristiana para servir a la comunidad con amor y sacrificio.

Siempre que se acudía al hospital en la puerta de acceso,  estaba presente la portera quien interrogaba a quienes deseaban ingresar, para saber a qué servicio  se dirigían, se trataba de una señora minusválida, quien se desplazaba en un asiento de madera forrado en cuero crudo y con ruedas de madera, era una aficionada a la artesanía, elaboraba muñecas de trapo y sus clientes eran los visitantes al hospital, para regalarlas a sus hijas.

El estilo arquitectónico del hospital era muy particular, contaba con dos plantas, grandes ventanales en los dos pisos, un  quirófano en el primer piso, otro  lugar para atender primeros auxilios, a sus lados se encontraban unas pocas habitaciones para pensionados con algunas comodidades como la privacidad individual, el resto de la primera planta y la segunda, eran unos salones comunitarios, especializados como maternidad, otros de acuerdo a los cuidados indispensables para los pacientes, cuyos servicios los llamaban de caridad o sea que se atendía al paciente en forma gratuita.

También en el primer piso, existía un histórico y temido salón donde eran llevados los pacientes terminales y lo llamaban el “Cuarto del Olvido”, cuando el enfermo era trasladado a ese lugar, la familia se preparaba para recibir en el momento menos esperado la noticia de su fallecimiento, la conducción del paciente a este lugar, no obedecía a un desprecio o falta de caridad, sencillamente en aquellas tiempos no existían las “unidades de cuidados intensivos” (UCI) y por necesidad debían ser aislados de los demás pacientes.

La mala fama del “Cuarto del olvido”, era porque el enfermo lo llevaban al último salón en el costado sur del hospital y se decía que la salida del centro asistencial nunca se producía por donde ingresó, cuando fallecía el paciente su cadáver se evacuaba por una puerta que comunicaba con la calle sexta hacia su hogar para ser velado.

Se carecía del servicio de funeraria y salas de velación, las cajas mortuorias, se elaboraban en los inicios del poblado solamente cuando fallecía un ciudadano, se construía a la medida del extinto y el estilo de acuerdo con los familiares del fallecido, posteriormente a escasos 100 metros del hospital se instaló un servicio de cofres con diferentes modelos para comprarlos de acuerdo a las posibilidades económicas de la familia.      .  

En la primera planta también funcionaba una bella capilla donde se atendían los servicios religiosos y un sacerdote celebraba, tanto para pacientes como a las personas vecinas del centro asistencial, se podía asistir a misas, rosarios vespertinos y demás actividades, programadas para los feligreses.

Las religiosas también tenían su lugar llamado de clausura, situado en el segundo piso, allí era su sitio de descanso y demás servicios privados que bien se merecían, para descansar de las duras jornadas que les exigía la continua demanda de servicios, cuando por aquellas calendas eran muchas las enfermedades que padecían los habitantes por carecer de las más mínimas medidas sanitarias, cuando aún no se contaba con una cultura para proteger la salud ciudadana.

Es grato recordar los hábito de las Religiosas de la Presentación cuando su moda reglamentaria era diferente a la actual, la cabeza era cubierta por una corneta de color blanco, almidonada que caracterizaba su presencia por pasillos, habitaciones, salones comunitarios y quirófanos, imponiendo el orden y el respeto que bien se merecen los pacientes hospitalizados, para pensionados o caridad, ese amor por quienes ingresaban para recibir su tratamiento, era suficiente para su pronta mejoría, por sus continuas oraciones y la fe de quienes recibían de esas manos su tratamiento a nombre de Dios.

Son interminables las historias que se escribieron en el antiguo Hospital San Vicente de Paúl, como la de un simpático médico que se declaró enemigo del bocio y cada vez que se encontraba con personas que padecían esta enfermedad, les decía que se veían muy feas con esos horribles cotos, abundantes como consecuencia de una enfermedad en la tiroides y era tan arraigada  que se daban hasta triples y de unos tamaños impresionantes; pues el caritativo galeno de marras, a quienes sufrieran de esta enfermedad los operaba gratuitamente.

Otra fecha histórica fue la ocurrida en unas festividades de San Pedro, cuando un mixto se salió de la vía a un profundo precipicio en el sitio llamado los altares, jurisdicción del municipio de Gigante, que arrojó si mal no recuerdo entre treinta y treinta y cinco muertos, cadáveres que fueron conducidos al Hospital San Vicente de Paúl, fecha conmovedora cuando fallecieron familias completas y todos esos despojos mortales confirmaron la fama del “Cuarto del olvido”, donde fueron apilados unos sobre otros, mientras sus familiares hacían las diligencias correspondientes ante las autoridades y la Iglesia para la celebración de un entierro colectivo.

 

Puesto de Salud Pública

 

Se trataba de un servicio fundamental para la salud de los habitantes de Garzón  por lo tanto siempre han existido, con el objetivo de prevenir ciertas enfermedades mediante la aplicación de vacunas, las que se implementaban en determinadas épocas del año o cada vez que llegara una nueva dotación de sepas y quienes tenían prelación eran los niños, infantes, jóvenes y por último los adultos, en esta forma se protegía a los ciudadanos con ambientes saludables en los establecimientos de educación y a la población en generaEn el mismo sitio se atendían pacientes con curaciones sencillas que no ameritaban el servicio del hospital; igualmente eran los responsables de desparasitar a los estudiantes de las Escuelas Públicas, mediante purgas anuales, suministrándoles en el mismo día, primero con una dosis de Sal de Magnesia y luego una de Aceite de Quenopodio, esta medida sanitaria era obligatoria y ningún alumno podía negarse a recibirla.

Para su fiel cumplimiento los encargados de llevar a sus alumnos eran los profesores de cada establecimiento, en esta forma se hacía el control para que los estudiantes gozaran de una aceptable salud, actitud que se reflejaba en el  mejor rendimiento en los estudios, esto contribuyó para mantener a los niños libres de parasitosis y con las vacunas se prevenía la viruela, sarampión, varicela, tos ferina, fiebres palúdicas y otras más .Llegábamos al puesto de salud para la purga, en rigurosa formación, nos esperaba una señorita Inesita Sánchez que era la Jefe del Servicio, de contextura grande, robusta y mirada de no buena amiga, para indicarnos las condiciones a seguir durante la purga, así:s.Debíamos consumir toda la dosis que se nos suministrara. Que si la devolvíamos se repetía la misma cantidad. Que si nos negábamos a recibirla, nos atravesarían un palo en la boca y solamente nos lo retiraban cuando se hubiese comprobado, que sí se había consumido el medicamento.

Esta práctica era normal para las Escuelas Públicas, sin embargo en los Colegios particulares no sexigía;  hoy cuando han transcurrido tantos años de semejante tortura, deduzco que era justo y necesario, ya que  carecíamos de  medidas sanitarias para mantenernos con salud y disposición física para desempeñarnos en nuestras labores estudiantiles. También dependía del Puesto de Salud una sección compuesta por varios Inspectores de Salud cuya misión consistía en visitar todos los hogares tanto urbanos como rurales, para verificar que cada domicilio cumpliera ciertas normas de sanidad, como era la tenencia y uso de sanitarios o letrinas con el fin de velar por la salud de los residentes.En un lugar visible de cada casa existía fijada a la pared una planilla de inspección y cada vez que lo hicieran los funcionarios, debían dejar registradas las anotaciones correspondientes y la fecha de la visita; se distinguían estos personajes porque llevaban puesto en su cabeza un casco de corcho, a la usanza de los exploradores africanos. 

Los Servicios Médicos

 Por tratarse de un pueblo pequeño existía un reducido número de médicos generales, pero no quería decir que su Juramento Hipocrático no lo hicieran valer ni se le midieran a las situaciones más difíciles que se les presentaran, para ellos era un desafío afrontar el tratamiento a sus pacientes, estas situaciones los llevó a convertirse en unos magníficos profesionales, además en nuestro medio se desconocía que hubiesen especialidades dentro de la medicina, fueron unos titanes que supieron llevar con dignidad la responsabilidad de sus pacientes.

 A principios del siglo XX, los galenos debieron ejercer su profesión con muchos esfuerzo, porque se carecía de laboratorios para orientarse mejor sobre la salud de sus pacientes, tampoco existían las farmacias donde se encontrarán los medicamentos listos para suministrarlos; la responsabilidad del médico era superior y sus conocimientos extraordinarios para reflejar su sapiencia e inteligencia, debía recetar al paciente, indicando los elementos químicos que correspondían para preparar cada medicamento, lo que al final una fórmula constaba de 8 o 10 hojas del recetario, la que debía llevarse a la botica de doña clementina quien con su sabiduría y conocimiento pleno en química y laboratorio farmacéutico, pacientemente preparaba cada uno de los medicamentos.

La enseñanza es que mientras hoy encontramos los medicamentos en una farmacia, las anteriores generaciones debían esperar que en la botica le prepararan los denominados remedios, la boticaria tenía un mini laboratorio donde hacía sus mediciones de cantidad de cada elemento químico y como por arte magia entregaba el anhelado medicamento, para salvar la vida de cada enfermo, no existían productos de marca, tampoco los genéricos, los envases que contenían el medicamento no tenían formas caprichosas, ni empaques de lujo, se trataba de frascos de diferentes tamaños y colores, sin tapa rosca, se tapaban con humildes corchos y los rótulos para identificar el producto, se escribían a mano, donde se registraba en manuscrito el nombre del medicamento y las indicaciones para suministrarlo, si eran gotas, cucharada, cucharadita o número de glóbulos o pastillas; los rótulos se adherían con algún pegante producto del ingenio de las gentes que descubrían varios sistemas para hacerlo.              

El despacho de cada fórmula podía demorar de 3 a 5 horas para poderla suministrar al paciente, quien esperaba pacientemente que Dios le concediera fortaleza para soportar la enfermedad hasta que llegara su medicina, la que con fe le permitía guardar la esperanza que fuera la suficiente para aliviar su dolencia.

A grandes rasgos estos eran los protocolos seguidos con mucho celo profesional por los médicos que en el pasado sorteaban el ejercicio de su profesión para suplir la necesidad de los equipos que hoy existen y pueden con mayor precisión determinar las dolencias de sus pacientes.

Su mayor aliado fue, es y seguirá siendo el fonendoscopio para auscultar los puntos claves del cuerpo humano con la intensión de determinar las causas de una dolencia como corazón, bronquios, estómago, luego ojos, oídos, nariz y garganta; sobre el estómago colocaban una mano y luego con los dedos de la otra daban unos golpecitos para determinar si estaba inflamado, también las articulaciones y observación de reflejos y hasta le pasaban al paciente un tubo de ensayo para que le colocaran su orina, la que detenidamente observaban por el color o pequeños sedimentos que podían haber en ella.

Al terminar tan detenido examen el galeno pasaba a su escritorio para escribir la fórmula para el paciente, tomándose el tiempo necesario, se disponía a escribir en su propia caligrafía que en todos los tiempos ha sido difícil de interpretar, pero que en la botica sí la entendían con pelos y señales, constituía un cuadernillo más o menos de 10 hojas de recetario, con sus respectivas aclaraciones para la química encargada de preparar el medicamento, más la forma de suministro para el paciente.

Merece registrar que los médico que trabajaban en el pueblo no pasaban de cinco o seis, quienes dedicaban parte de su labor en el hospital y luego se trasladaban hacia su propio consultorio, el que permanecía atestado de pacientes en espera de ser atendidos, su recargo de trabajo radicaba en que cada enfermo asumía el costo de su tratamiento, porque no existían los servicios de seguridad social. Hoy existen esos servicios y  los ciudadanos pueden disfrutar con comodidad los servicios de salud mediante sus aportes mensuales y con derecho a una pensión Un mínimo porcentaje acudía al centro asistencial bajo la gura de pensionados o sea con servicios pagos. Quienes no podían pagar  eran atenddoss en lo que  se llamaba servicios de caridad. +

Colegio Mariscal Sucre

Constituía otra joya arquitectónica dentro de los bienes culturales de Garzón, impregnado de historia, lugar donde se formaron varias generaciones en secundaria, quienes se encargaron de llevar el fiel recuerdo de sus aulas por todo el territorio nacional y aprestigiaron el claustro ya como profesionales, aquel templo del saber que como consecuencia del transcurrir de los años, nada hicieron por mantenerlo en pie como un fiel recuerdo del pasado.

 

Se trataba de un establecimiento de educación media de amplia dimensión, construido en dos plantas, paredes de barro pisado de un grosor admirablemente ancho, dispuestas para soportar el peso de los dos pisos y techo en tejas de barro cocido, en el primero y segundo piso, en los costados norte y sur contaba con amplios corredores y en la segunda planta con barandas en madera tallada, en el costado norte estaba la cancha de basquetbol, semillero de deportistas, de donde salieron varios jugadores representativos a nivel municipal, departamental y algunos que participaron en campeonatos nacionales.
Nunca podré olvidar la imagen de su rector, que desafortunadamente no recuerdo su nombre, lo llevo en mi memoria por su porte, su caminar erguido, de aspecto serio, se trataba de un señor corpulento, de tés blanca y por su edad el cabello era totalmente blanco, siempre vestía de blanco tanto su saco como su pantalón.
Tuve el honor de estudiar tal vez un año, recién se fundó el Colegio Esteban Rojas, contábamos con dos salones en el segundo piso, seguramente por casualidad llegamos a ese sitio, cuando el Colegio Sucre, estaba para cerrarse por estar en pleno desarrollo el proyecto de la Construcción del Colegio Nacional Simón Bolívar. 
Años más tarde cuando ya terminé mi primaria y debía iniciar la secundaria me correspondió estrenar en el Barrio Nazaret del nuevo Colegio Nacional Simón Bolívar, a esas aulas llegamos en compañía de los últimos alumnos que estaban estudiando en el Colegio Sucre.
No queda más remedio que ofrecer otro réquiem por otro bien cultural de mi querida patria chica, las razones para que poco a poco se pierdan estos bienes es porque nunca se apreciaron por lo que representa del pasado, cuando en todo el mundo tratan de conservarlos para la historia, convirtiéndolos en monumentos que vienen haciendo parte del patrimonio de la humanidad; oremos porque sobrevivan los pocos que nos quedan.
Procuraré buscar por cielo y tierra para conseguir una fotografía y que quede un registro gráfico de una construcción que ha debido conservarse.

 

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Cementerio Municipal


Siendo este lugar consagrado por los católicos como Campo Santo para que reposen las cenizas de las generaciones pasadas, presentes y futuras, merece respeto porque allí han sido inhumados tantos ciudadanos que escribieron páginas  de historia, son ellos quienes en vida aportaron con su trabajo laborioso así haya sido su aporte el más humilde, hasta quienes en su tiempo rigieron el destino de la municipalidad.

Basta con recorrer esas viejas tumbas y en cada epitafio leer el año de nacimiento y el de su muerte para encontrar mínimo varios siglos de historia, los años han convertido a este Campo Santo en el más representativo de los lugares del municipio, cuando también se observan las diferencias sociales, unos pocos con capacidad económica construían sus propios mausoleos donde debían reposar los despojos mortales de toda la familia con epitafios que describen la demostración del cariño de todo un clan familiar.

Contrasta con las tumbas de los humildes sepultados en tierra en un profundo foso, en el que demoraban largo rato arrojando tierra sobre el cofre funerario y luego pisoneando el material hasta que alcance el nivel normal del terreno, luego colocando una cruz de palo, como dice la canción, que con el tiempo desapareció, quedando así en el olvido el nombre de pila del fallecido, quien también rubricó con su paso por el mundo, la obra de un pueblo que surgió de la nada y en la actualidad orgullosamente podemos decir la Capital Diocesana, que como todos los pueblos buscan alcanzar el título de ciudad por su desarrollo.

Qué decir de aquel sitio o globo de terreno, aislado de los demás fallecidos, donde sepultaban a los suicidas, castigándolos después de su viaje a la eternidad, cuando ya no son los vivos los indicados para enjuiciar o menospreciar un ser inanimado olvidando que existe  la Justicia Divina, para que evalúe las causas de su fatal determinación.

Esas son las vanidades que dentro de una sociedad no debieran existir por razones bien conocidas, que consisten en que todo ser humano está condenado a morir por una razón natural de nacer, crecer, reproducir y  morir, además necesario para que puedan tener un espacio vital los que nos suceden y cuando fallece una persona queda en el mismo nivel tanto el pobre como el rico, el sabio o el ignorante, del santo o el pecador, al sufrir igual situación de descomposición de la materia.

Quienes hemos tenido la bendición de conocer diferentes lugares de nuestro territorio patrio, hemos podido observar personalmente pueblos que cuando la violencia política, eran marcados  los odios, que debieron fundar cementerio para conservadores y al frente inaugurar el cementerio para los liberales, o la odiosa costumbre e irrespeto con los cadáveres, que si eran conservadores podían ser sepultados en posición de cubito dorsal, en cambio si eran liberales debían ser inhumados parados.

 

Mi respeto por el Campo Santo de mi pueblo, donde reposan los restos de mi madre, y una hermana, cuánto diera porque se conserven en la misma armonía de siempre, que con amor cristiano el mantenimiento sea de conservación y limpieza, que no exista una tumba abandonada, para que su conjunto sea agradable a la vista y así se elimine ese concepto de ser la tierra del olvido, porque allí reposan las tumbas de nuestros mayores, de quienes nos trajeron al mundo, ellos merecen respeto y admiración porque gracias a ellos, cuando nacimos encontramos ya una civilización que aunque con incomodidades fue digna para sobrevivir y lograr ser lo que hoy ostentamos ante la sociedad.

Podrán emprender la construcción de un Parque Cementerio, esas son vanidades de la sociedad actual, pero el primer Cementerio es y seguirá siendo parte de la historia del municipio y su conservación representa un bien cultural arquitectónico e histórico donde reposan las cenizas de personajes tal como los fundadores y los demás ciudadanos que con grandes esfuerzos y sacrificio lucharon incansablemente para que quienes les sucediéramos encontráramos un pueblo floreciente para darle continuidad en su desarrollo.

Es el momento para una reflexión: en el Campo Santo todos somos iguales, reina un silencio absoluto, es un mundo diferente compuesto por frías tumbas, por más que al ser querido se le dediquen epitafios dulces y remembranzas del pasado, es una sencilla hipocresía, cuando los que menos amaron al fallecido, son los que quisieran decirle las palabras más dulces inspiradas por un poeta, un escritor y esculpidas en mármol por un artista, nunca reemplazan las que le hubiesen podido exteriorizar en algún momento de su vida.

"Todos debiéramos saber, que lo que se siente por los seres queridos se debe manifestar en vida, los fallecidos, muertos son y después de su última exhalación, en los siguientes instantes, desaparecen los sentidos y se convierten en un objeto inanimado, lo mejor es desearles un feliz viaje y que permitan, sin que nos causen temor ni miedo, que su espíritu nos siga acompañando por toda una eternidad, en señal del amor que se les profesó en vida".


Viviendas antiguas que conservan un estilo

No solamente las construcciones ya mencionadas hacen parte del inventario de los bienes culturales del municipio, también existen residencias que identifican épocas y aclaran lo que siempre ha sucedido en cualquier parte del mundo, obedeciendo a los estratos sociales, que marcan sus costumbres cuando construyen los hogares, es una consecuencia del poder monetario de cada quien, normal por diferentes circunstancias, unos porque de cuna han heredado fortuna, otros que han sido visionarios y por sus los buenos negocios han logrado una diferencia frente a los demás  que posiblemente son conformista y sobreviven con lo que sin esfuerzo les llega.

 Mi siempre recordado Garzón, cuenta con casas antiquísimas muy bien conservadas, construidas con tapia pisada, han resistido varios terremotos y permanecen intactas, esto tiene que ver con el mantenimiento frecuente de parte de sus propietarios para evitar su deterioro, dentro de ellas están las casas de dos pisos del costado norte de la plaza principal, las situadas en la esquina de la calle séptima con carrera novena donde funcionó primero la “Caja Colombiana de Ahorros” y posteriormente el Banco Cafetero en sus inicios.

Son también representativas las casas de una sola planta como las que existen en el costado norte  de la plaza principal y es de admirar la construcción del tertuliadero de toda una vida como ha sido el famoso “Café Buenos Aires”, si sus paredes hablaran encontraríamos las más añejas historias de varias generaciones, donde  han compartido momentos inolvidables, al calor de un estimulante café arábigo de aquellos tiempos; sustento esta teoría porque los testigos gráficos me han sorprendido, existen fotografías tan antiguas donde aparece la misma casa sin cambio alguno, desde el mismo tiempo cuando la plaza principal era la única del poblado, con piso en tierra y los caballos amarrados a los árboles y por lo tanto se realizaba en el mismo sitio el mercado campesino.

Aún subsisten casas que fueron construidas en bahareque y techo de paja y para poder continuar dentro de las actuales, sustituyeron la paja por tejas de zinc, es la consecuencia del  bajo poder económico de sus propietarios, que realizaron el cambio con la ilusión que en un futuro pudieran hasta demolerla en su totalidad y emprender la construcción de una casa moderna, es sorprendente que ante un sismo es más posible que estas construcciones soporten mejor el movimiento telúrico que una construida en ladrillo.

Estas últimas es posible actualizarlas aprovechando los subsidios y demás ayudas que ofrece el Gobierno, para la construcción de viviendas de interés social, lo que contribuiría a mejorar el nivel de vida y el desarrollo adecuado del pueblo, al que en ningún momento se debe renunciar para poder alcanzar el pleno desarrollo de la población.

Aunque existen viviendas que se resisten a desaparecer, sería importante que mediante un Plan de Desarrollo Territorial del Municipio, se pensara seriamente para que ahora que vivimos la época de los planes de vivienda multifamiliares, los que estéticamente mejorarían  la visión modernista, evitando el crecimiento desmedido de los pueblos y el encarecimiento de los servicios públicos al construir barrios alejados, se diseñen planes para evitar los contrastes como ya están a la vista, que al lado de un elegante edificio de cuatro exista una casa en ruinas, viviendas de bahareque que inicialmente eran de techos pajizos, luego se lo cambiaron por zinc, presentando un contraste poco agradable, pudiéndose solucionar el caso ofreciendo al propietario la posibilidad de cambio por una vivienda de interés social.                                                   

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Teatro Alcázar

Para algunos dedicar una o más cuartillas y hablar sobre un descuidado y caído inmueble -que siendo un poco atrevido- diría que casi amenazando ruinas, para quienes disfrutamos momentos inolvidables como espectadores, admirando tantas producciones del séptimo arte, en los inicios del cine Mexicano y sus mariachis, las películas de vaqueros del oeste americano, las primeras olimpiadas deportivas mundiales, la presentación de artistas del pentagrama musical, en aquellos tiempos cuando el bolero enternecía el alma, con romanticismo sin par y la palabra violencia no se conocía, pudimos disfrutar obras de teatro, causa nostalgia mirar, cómo esta sala, la abandonaron, despreciaron, pudiéndose remodelar y conservar como bien cultural arquitectónico.

Acercarse al teatro era más que un programa, para enterarse y recrearse con el anuncio de películas de estreno, cuando se hacía la transición del blanco y negro al color y emocionados mirábamos la llegada de cintas con el sistema en tecnicolor, de los 35 milímetros se pasaba al cinemascope, con mayor dimensión, mejor definición de imagen y un audio excelente que conducía al espectador a espacios emocionales nunca soñados, trasladándose al lugar de los acontecimientos, viviendo con pasión los episodios de cada escena.

Siendo un niño campesino de mi Vereda de Sartenejo Alto, contaba con ansiedad los día de la semana hasta que llegaba el domingo, para dejar las labores cotidianas de la parcela y mi estudio, dedicarlo a la recreación y tomar mi bicicleta con destino al poblado, concurrir a misa y comprar mi boleta para asistir a la película de “Matinal Infantil”, la proyección iniciaba a las diez y treinta de la mañana, todos los niños dispuestos a deleitarnos con esas apasionantes cintas, como el llanero solitario, el zorro y muchas más, cada escena producía tanta emoción, algo así como una locura colectiva, gritando cuando el zorro estaba en peligro y el indio en veloz carrera impulsaba su cabalgadura para apoyar a su amigo.

Son recuerdos imborrables de nuestras vidas, cuando hoy somos adultos mayores, con nuestras cabezas encanecidas que nos identifican como abuelos, gracias a Dios vivimos desde los inicios del siglo XX, para ser testigos presenciales de los cambios trascendentales de la humanidad.                    

Las autoridades municipales deben tomar la iniciativa de adquirir esta sala, que con bajos costos puede convertir este espacio en un centro para impulsar la cultura y brindar la oportunidad a jóvenes con talentos histriónicos para que monten obras de teatro, grupos musicales, auspiciándoles  presentaciones, concursos en todos los géneros musicales, resaltando sus capacidades y lanzándolos al estrellato, mediante conciertos a tantos hijos de una ciudad pujante como lo es Garzón.

Los establecimientos de educación carecen de espacios para motivar a la juventud, cuan hermoso sería que: las promociones de bachilleres realizaran sus ceremonias de grados, actividades de aniversarios institucionales, semanas culturales, concursos de cuentos, novelas, reuniones de organizaciones sociales, congresos, seminarios, visitas oficiales de personajes de la vida nacional o internacional y revivir las proyecciones de cine, estableciendo ciclos de cine nacional, lo que llevaría a motivar a los jóvenes que interiormente poseen  talentos, para ser guionistas, productores, actores, genialidades que se frustran por carecer de lugares para poder realizar sus sueños.

Actividades que representan un producto intangible, que con el tiempo se podrán apreciar los resultados, con habitantes cultos, dispuestos a impulsar el desarrollo municipal, proyectándose hacia el futuro. Esperamos que ya haya nacido el líder que cierre los ojos y se lance al ruedo, a sabiendas que a muchos no les rima la idea, porque piensan que estos movimientos hacen que la gente piense mejor, sea reflexiva y analítica, llevándolos a decidir en quiénes deben confiar, renunciando al vicio de dejarse llevar por personas que con pasiones políticas, pretenden frenar el desarrollo para convertir a los ciudadanos en material maleable, prolongando el subdesarrollo social.

Sin pensar un instante porque estamos transitando en pleno siglo XXI, si continuamos viviendo en una esclavitud consentida, zozobraremos en la nave de la pasividad cultural, mientras los demás pueblos ingresan a la modernidad.

Recordemos “Un viaje de mil kilómetros se inicia con un solo paso y es paso a paso que se realiza”, así no llegaremos a ninguna parte, levantemos nuestras frentes altivas y miremos hacia el futuro, antes que sea tarde, no vacilemos un instante, el futuro lo construimos nosotros, la cultura es una sola y no conoce barreras políticas ni religiosas, sin proyectar el futuro, seguiremos el camino escabroso del atraso.

Un buen negocio sería que el municipio restaurara el Teatro Alcázar, antes que sea tarde y desaparezca la silletería, vale menos reparar la existente y tapizarla, con mano de obra de artesanos locales, un arquitecto hijo de garzón que ame su pueblo, podría obsequiar unas cuantas horas de su trabajo, aportando el diseño de la remodelación, la sala prestaría un magnífico servicio por lo menos uno, dos o más lustros, sin olvidar la función inicial que es el cine, las ciudades han crecido y mientras más grandes sean, continúan vigentes los teatros, muchos de ellos actualizando los equipos hasta llegar al sistema 3D.

El Séptimo Arte continua vigente y cada día con mayor desarrollo tecnológico, una ciudad como Garzón, por ahora salvando el Teatro Alcázar mediante una remodelación sería el espacio ideal para que la cultura se desarrolle, el teatro sería el sitio de encuentro de preferencia, para que los ciudadanos sin miramiento de edades, condición social, política ni religiosa, sean partícipes de un lugar adecuado, donde encuentren cabida los diversos campos de la cultura, condición necesaria sin la que no podremos alternar con las demás ciudades del mundo, quienes transiten por esos espacios encuentran bastantes caminos abiertos, incursionando en alguno de esos interminables lugares que aprestigian al ser humano y los aleja de los vicios.

Este caso es uno de tantos que sin pasión de ninguna naturaleza nos debe conducir a una profunda reflexión, siendo sinceros de los sueños se debe pasar a las realidades, estas se convierten en obras, siempre y cuando haya verdaderos líderes, estos son un tesoro cuando son capaces de alcanzar la realización de obras con inteligencia, pensando que nada es imposible para el ser humano cuando se tiene la convicción, que los recursos están latentes y que solamente deben dirigirse hacia las obras que en el futuro beneficien el progreso de los pueblos, sin esa intención, seguiremos por el camino equivocado.

Cómo quisiera contagiar a mi pueblo para que abandone la pasividad enfermiza y se entusiasme, que se atrevan a volar para que el corazón le llene de energía de ese vacío interior, el momento que decidan salir de ese ostracismo, se derrochará, amor, alegría y dinamismo, es la fórmula mágica para salir de las tinieblas y no conformarse con lo poco que tienen, animarse a vencer estos complejos, es llevar a nuestros semejantes a estadios superiores, que se reflejan en la cultura y un hombre culto contribuirá a engrandecer el futuro de sus semejantes.     

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Sacrílegos contra la historia de mi terruño

“Las cosas malas de la gente mala

son el silencio de la gente buena”

Mahatma Gandhi

 

Cada visita que realizo al pueblo de mis  ensueños,  que por razón lógica se experimenta nostalgia, por tratarse del lugar sagrado donde inicié mi vida y con el deseo vehemente de encontrarlo con un desarrollo igual o superior al de las demás ciudades de Colombia, me sorprende que los cambios, no se sienten.

En mis dos últimos viajes, encontré cambios ilógicos y además atropellos por nuestros bienes culturales, que riñen con los principios del ornato y el buen nombre de una población, que debe caracterizarse transcurridos ya varios años del siglo XXI, momento en el que las proyecciones futuristas deben predominar e ir a la par con la modernidad de la época.

Se aprecia cierta mezquindad para pensar, proyectar y desarrollar programas, que conduzcan al cambio, pero creando, no destruyendo y malbaratando el dinero, para borrar la historia de nuestros antepasados, su memoria merece el respeto absoluto, los monumentos  históricos solamente deben recibir mantenimiento, sin alterar el estilo, al parecer buscan solamente registrar un nombre, que posiblemente hasta no lo merezcan, porque no fue de su inventiva, rayando en esta forma en lo grotesco.

Los gobernantes de turno, deben respetar el patrimonio cultual que con el transcurso del tiempo se hicieron para la conmemoración de ciertas fechas históricas de nuestra Independencia, a esos prohombres del pasado, sólo les interesó elegir un monumento a nuestros próceres, más no incluir sus nombres como autores de algo que nunca se merecen, porque para ellos valió más la sangre derramada por nuestros patriotas para hacernos libres de la tiranía de pueblos extraños que deseaban mantenernos bajo su potestad.

¡Oh gran sorpresa!, cuando paseaba por la  “Histórica Plaza de Bolívar”, por poco sufro un colapso al observar que habían alterado el monumento al Libertador en su diseño inicial y desaparecido de su tradicional pedestal, convirtiendo a nuestro recordado Simón en un desplazado más, destruyeron su lugar, conocido por varias generaciones, para quienes nunca les causó molestia su presencia, además tenía una placa elaborada magistralmente en fino mármol, con una inscripción cuyo contenido demostraba la calidad del maestro que la esculpió, tuvieron la osadía de destruir el monumento y desaparecerlo como por arte magia, siendo ése el lugar central y principal del poblado, similar a cualquier otro de los existentes en el país.

 

La idea fue totalmente loca, si deseaban dejar un recuerdo del Bicentenario de la Independencia de Colombia, era la oportunidad para erigir un nuevo monumento en otro lugar de la ciudad, alusivo a la efemérides motivo de la celebración, justificaba la contratación de un escultor que inclusive existe en el mismo municipio, demostrando que se cuenta con personas pensantes y brillantes para embellecer al municipio, presentando así a la jurisdicción municipal como una alternativa para el turismo que por razones lógicas está engrandeciendo al sur del Departamento del Huila, tanto para nacionales como para extranjeros.

La reubicación del pedestal, mereció un entierro de pobre –como dicen los guaqueros de esmeraldas en Boyacá- cuando dicen “por los guaqueros no doblan las campanas, los guaqueros no tienen madre y para ellos cualquier tumba es igual”; irrespetaron al Libertador de cabo a rabo, su nuevo pedestal lo hicieron en un estilo paupérrimo, da la sensación, que hasta los ladrillos ya están cotizados a la par con el oro y por consiguiente quedó reducido a la mínima expresión; cuando logré localizar la efigie y mirar el rostro del Libertador, padecía una palidez similar a cuando en vida en estado preagónico se encontraba en la ciudad de Santa Marta y de su nueva placa conmemorativa ni hablar, su nombre fue ignorado y cambiado por el del burgomaestre de turno

Ahora viene la reflexión, es de suponer que el proyecto sufrió todo el rigor que debe existir en una municipalidad, tanto en el Concejo Municipal como en el Gabinete de la Alcaldía; ¿cómo no se va a observa semejante descalabro?, ¿dónde estaban los dirigentes políticos?, los ciudadanos de bien con los que cuenta todo municipio que se respete, ¿estarían dormidos cuando las cuadrillas iniciaron la ejecución de la obra?
 
Es de imaginar que el día de la inauguración de la obra, asistieron personas prestantes del conglomerado social, Establecimientos de Educación y Autoridades Municipales, orgullosamente mostrando tan majestuosa obra y el público enardecido ante tan elocuentes discursos, aplaudiendo enloquecidamente, lo que aparentemente para ellos era un avance en la modernidad, cuando el esfuerzo fue mínimo y el protagonismo exorbitante para el buen nombre de quienes tuvieron la brillante idea y la vergüenza social, cuando hoy se observan los resultados finales.En mi último viaje, cuando me dirigía a cumplir una cita, tuve que pasar frente al busto del Libertador, como buen patriota observé su rostro y no podía creerlo, volvía a mirarlo, me puse mis antiparras y comprobé que alguna enfermedad grave estaba padeciendo en su nariz, no sé si sea lepra, porque no poseo los conocimientos en medicina, lo único que pude pensar en el momento era que por tan escasa altitud del monumento, ha podido ser contagiado por algún enfermo, un envidioso de su gloria, un enemigo de los monumentos que simbolizan la Historia de Colombia o un enajenado mental; ahora, a quién culpamos de tanta desgracia por la irresponsabilidad de quienes juegan con los sentimientos de una sociedad que no reacciona ante los acontecimientos que generan vergüenza ante un pueblo indolente, que permite atropellar sus bienes culturales.

Con mis sentimientos patrióticos, me lastiman tales hechos en lo más profundo de mi alma, lo mismo que mi expectativa es encontrar en cada visita a mi municipio obras de progreso, respetando todo el urbanismo cifrado en cada construcción que hace parte del perímetro urbano, admitiendo que debe existir un Planeamiento Territorial, para dar cabida a los nuevos diseños arquitectónicos conformados por edificios, viviendas multifamiliares, grandes avenidas, espacios para el deporte, porque Garzón debe aspirar a ser una ciudad moderna y amable.

Me duele tener que escribir una realidad tan cruda, quienes lean este escrito deben comprender que es una crítica constructiva y además es una invitación a la reflexión, porque cuando un ser humano no reacciona, se convierte en conformista, tal vez porque no se detiene a observar las actividades de los demás pueblos que aun siendo humildes y pequeños, los convierten en verdaderas tasitas de plata, demostrando el gusto y los deseos de mostrarlo con una identidad propia que motiva a conocer sus encantos.

Ruego a Dios y a San Miguel Arcángel patrono de mi pueblo, que ya haya nacido el doliente capaz que adelante una campaña cívica, tendiente a conseguir el cirujano plástico para que reconstruya la nariz del Libertador, antes que sea tarde no sea que resulte un orates con ínfulas de general y lo despoje de sus prendas militares para lucir sus charreteras como General y encarnarse en un personaje ilustre de nuestra municipalidad.

En sus manos queda organizarse cívicamente, para exigir que estos desaciertos desaparezcan, se reparen los males causados por carencia de planeación, los mismos dineros empleados para la remodelación se habrían podido invertir en otro lugar, erigiendo un monumento diferente, demostrando capacidad creativa, aplicando tecnología moderna sin que sea suntuoso e inalcanzable.

 

 

 

 

Joyas arquitectónicas ignoradas

 

Existen en el mundo tantas construcciones que para el común de la gente, es una casa más y como todas, pero en realidad son monumentos para quienes con amor y sacrificio lograron levantar una vivienda de su propiedad, así sea en el pueblo más humilde; para otros el sólo hecho de haberla habitado, constituye su más preciado tesoro, tal vez porque lleva consigo gratos recuerdos.

Un caso particular perdura en mi mente y que el tiempo no ha podido desaparecer del área urbana de Garzón, es esta humilde y bien recordada casa esquinera, construida en bahareque, al parecer inicialmente su techo era pajizo, hoy tiene cubierta de zinc, este inmueble es uno de tantos que se resisten a morir, posiblemente sea una de las muestras de la antigua arquitectura del poblado, que golpearía mi alma, si en uno de los viajes a mi patria chica, preguntara por ella y me respondieran que fue demolida.

Esta residencia nunca fue propiedad de mi padre, sin embargo pudimos vivir en ella diferentes épocas, lo más diciente y que alimenta mi recuerdo, es porque según versiones de mis mejores amigos y vecinos, me contaron que conocían a mi padre como un solterón, había tomado en arriendo el inmueble y en un lapso de tiempo muy corto, llegó y les presentó a mi madre después de haber contraído matrimonio católico en el municipio de El Pital Huila y que a partir de ese momento se convertía en su vecino.

Me imagino que en aquellos tiempos cuando se formaba un hogar, las primeras metas era tener hijos y para la muestra tienen este botón, fui fruto de ese amor, el primogénito y quien más disfrutó entre todos mis hermanos, la razón todos la conocemos y hemos vivido, la natividad del primer hijo enloquece a sus padres y los siguientes sencillamente son uno más de la camada.

Otra versión que logré encontrar es que bajo el mismo techo, nací para alegrar ése novel hogar, aspiré mi primer aliento y debieron soportar mi llanto de recién nacido, en cumplimiento del mandato de Dios al crear al hombre con el milagro de la multiplicación y así poblar el mundo, es un motivo más que suficiente para amar esta residencia, como un principio inequívoco de la formación del hogar Castro Conta, como célula básica de la comunidad  garzoneña con la disposición de dar lo mejor, para el progreso local y de la humanidad.

Cuando contaba con mis primeros dos años de mi vida, mi padre compró la finca “El Puente”, nos trasladamos a ese paraíso, donde el tiempo era insuficiente para vivir las emociones que proporciona ese ambiente sano, con mayores oportunidades para admirar y enternecerme frente a la obra de la creación, la fauna, la flora y los seres humanos hacíamos parte del paisaje y los días se convertían en segundos, para ir y venir por los senderos exclamando, ¡gracias Dios mío! por haberme proporcionado este lugar sagrado con tan inigualable belleza.

Al ser mi padre multifacético y alternar una serie de labores como agricultor, comerciante y en ocasiones funcionario en la Compañía Nacional de Chocolates  y Luker, era el encargado de atender la compra del grano, nos vimos avocados a permanentes cambios de residencia, pero en el pueblo siempre ocupábamos la misma casa, luego mis mejores recuerdos de la vecindad son imborrables porque en esa esquina como niños soñábamos, jugábamos rayuela, trompo, canicas, futbol, escondidas, actuábamos como vaqueros del oeste y practicábamos las rondas que a través de los años se han convertido en tradición histórica de las juventudes huilenses.

Nuestro grupo infantil de la cuadra era muy unido y las noches las convertíamos en tertulias juveniles, cantábamos en coro y un compañero de mucho talento, protagonizaba ceremonias religiosas y como buen imitador de voces, era quien se encargaba de las homilías, imitando la voz del obispo y con una medalla impartía la bendición.

Existieron en la misma calle dos vecinas octogenarias, solteronas y muy trabajadoras, elaboraban pan de diferentes sabores, estilos y colores, no necesitaban de abrir un punto de venta para sus productos, bastaba golpear en su puerta y hacerles el pedido requerido, poco dormían, a altas horas de la noche o en las madrugadas, producían ruidos y como consecuencia de sus escasos sueños, fueron bautizadas con un apodo muy original y nada más adecuado que su remoquete de “las brujas”, se dice que cuando una bruja hace sus paseos nocturnos tanto cuando sale de su hogar como cuando regresa, produce ruido en el techo de su casa.

Cómo no he de querer esas dos cuadras donde disfruté con mis pilatunas de niño y las locuras juveniles, que tanto ayudan en la formación de un infante y la socialización propia en las diferentes etapas de la vida, más cuando en nuestra época los juguetes no llegaban de la china, nosotros mismos los hacíamos y éramos más creativos y soñadores.

Una amiga de mi niñez que hoy goza de la vida eterna, en una de las últimas conversaciones que sostuvimos, me contaba que cuando mi madre debía salir del hogar, le pedía el favor de cuidar al niño mientras regresaba, en el menor descuido que ella tuviera, desaparecía como por encanto y tenía la costumbre de volarme hacia la plaza de mercado que quedaba a una cuadra, donde los días de mercado laboraba mi padre comprando cacao, lo mejor del cuento era que en mis escapadas por lo regular las hacía sin pantalones, sabrá Dios si con ello creé fama de exhibicionista por la carencia de la prenda, cuando encontraban el infante, ya sabían a qué casa pertenecía, ante estos hechos no sé, si avergonzarme o sentirme orgulloso de mis ingenuas pilatunas.     

Se mantiene latente en mi mente el recuerdo de todas aquellas familias que compartieron el vecindario, todas pertenecientes a un mismo estrato social, unos ya partieron hacia la eternidad y otras por fortuna todavía nos acompañan, esos contemporáneos son los que si Dios me lo permite, podremos un buen día sostener una tertulia del recuerdo, para que me refresquen la memoria con más historias que deben plasmarse en un libro, muchos recordamos tantas anécdotas que se deben escribir para que no  se pierdan, ellas representan tantos y  gratos recuerdos del pasado, cuando todos fuimos protagonistas de las memorias de los pueblos, iniciadas en pleno siglo XX de las que las generaciones actuales, nunca se detienen para conocerlas.

Esa querida casa donde nací, que para muchos es un rancho anticuado, de una calle cualquiera de tantos pueblos colombianos, para mí es el tabernáculo de mi alma, donde se encierran infinitos recuerdos de mi vida, de mis padres, mis hermanos, mis vecinos, mis paisanos, es el techo que me brindó abrigo en el momento que llegué al mundo, donde ocupé mi primer espacio vital, es así como en pocas palabras le doy perennes gracias por haber sido mi primer morada en la que alegré a mis padres con mis sonrisas inocentes para manifestarles la felicidad de encontrarme en el seno familiar donde se me brindó amor, para más adelante irradiarlo a los demás con afecto, bondad y dulzura, siendo esta la esperanza de mis progenitores llevando una vida digna y ejemplar, para engrandecer el prestigio de la familia.


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Escribana de cartas

Aunque parezca extraño el título, se trata de un personaje que existía en aquellos tiempos, especialmente en los egipcios, era un copista, escribano o secretario, poseedor de algunos conocimientos para registrar ciertos acontecimientos, con marcado acento y protagonismo en sus escritos.

Basándome en el anterior párrafo, deseo reproducir un hecho del pasado vivido en mi patria chica, el que con mucho amor perdura en mi mente desde mi infancia, inmueble del cual grafico parte de lo que hoy existe de esa casa, debido a la prolongación de la carrera doce, está ubicado diagonalmente a donde nací y por varios años compartí con una vecindad alegre, que posiblemente influyó en mis deseos de ser un aficionado a la escritura, porque nuestros pueblos son minas de recuerdos históricos en las diferentes etapas de la vida, de cada uno de sus habitantes en particular.

Está ubicada en la carrera doce  con calle sexta, esquina del perímetro urbano de Garzón - Huila, lugar donde todos mis amigos llegaban en las noches para jugar hasta que el cansancio nos venciera, luego a dormir y soñar todas esas aventuras de tantas pilatunas realizadas durante el día, conociendo el mundo de los niños, las labores de los adultos, que sin pensarlo estábamos preparándonos para ser personas mayores y luego tomar el destino que la vida nos debía deparar a cada uno, ya convertidos en adultos.

Recuerdo como ayer a una señora que residía en la casa de mi historia, era una persona muy sencilla, comunicativa y bien hablada, cuando su tiempo se lo permitía nos narraba historias y cuentos clásicos de todos los tiempos; pero su modus vivendi era otro, se dedicaba a servir a los iletrados de la época, en su mayoría eran campesinos que por su analfabetismo, deseaban comunicarse con sus seres queridos ausentes, acudían a sus servicios para que como “escribana o escribidora de cartas”, sus seres queridos tuviesen noticias de sus éxitos o fracasos comunes en los seres humanos.

Existían dos situaciones para que esos ciudadanos visitaran a doña “Amelia”, la primera era que el solicitante tuviese la dirección y ciudad donde residía su familiar queriendo actualizarlo de los últimos acontecimientos de su círculo familiar, la otra era cuando había recibido una misiva y deseaba darle contestación informándole  lo que ocurría en su hogar, misión bastante noble para unir seres queridos, que como consecuencia de la distancia y la carencia de otros medios como los que hoy existen, debían acudir a la Administración Postal Nacional para su envío.

Cuando se presentaba la primera situación, el interesado tenía una larga conversación con la escribana, para después de escuchar todas las historias, ella a su vez podía inspirarse a nombre del solicitante y darle una versión novelesca, tratando de llegar a conmover los sentimientos del destinatario.

El segundo caso era cuando había recibido la comunicación del ausente, en esta ocasión primero le decía al solicitante que si deseaba que le leyera la carta que había recibido, luego de leérsela y enterarla sobre su contenido, le requería sobre cuáles temas deseaba que versara su misiva, una vez tomaba nota sobre lo trascendente del contenido, le comunicaba que debía espera mientras ella la escribía.

Estando totalmente enterada de lo que debía escribir, al cliente se le ofrecían las diferentes clases de papel que tenía en el momento, tal como una cuartilla tamaño carta de color blanco a rayas azules o esquela en varios materiales y colores, cada quien elegía el de su predilección.

Los pasos siguientes eran dirigirse a una mesa rustica en forma de comedor, sacaba de un cajón ubicado en el centro del mueble del que extraía, un tintero, una pluma, el papel seleccionado por el cliente, un papel secante y procedía a plasmar en letra palmer el contenido, aportando su estilo  y sentimientos como bien solía hacerlo para complacencia de sus clientes, cada vez que terminaba una cuartilla pasaba sobre el escrito el papel secante con ello se evitaba que el escrito se manchara.

Una vez terminada la escritura, pedía al cliente que se acercara, para leerle el contenido de su misiva, la que con su característico acento, casi que convirtiendo en un poema esas ingenuas historias que ellos deseaban manifestar, impregnándolas con sabor a verdaderos dramas y declaraciones de amor para sus seres queridos; una vez se enteraban del contenido, enternecía a esos corazones con tal regocijo que se convertía en llanto, porque se les estaba diciendo cosas bellas que ellos mismos no las habían imaginado.

Con mi malicia de niño inquieto, cuando no me encontraba jugando con mis amigos, me entraba silenciosamente a la sala donde despachaba la señora, escuchaba todo el rollo desde que llegaban, las historias que contaban, la lectura del contenido de la carta y las reacciones emocionales de los clientes, ignoro por qué me gustaba hacerlo, cuando a principios del siglo XX, en esa época era un acto reprochado por los mayores, el culpable era el señor Carreño y su urbanidad.

Esa intromisión y falta de urbanidad es algo que me marcó para toda la vida, a medida que adelantaba mis estudios, siempre que salíamos a paseos en los establecimientos donde me encontraba estudiando y a varios sitios del municipio siempre hacía de cronista sobre cada uno de los viajes, cuyo resultado me daba puntos para que mis profesores reconocieran mis trabajos, luego creo que mi profesora de kínder Garden fue la “Escribana de Cartas”, pasión que llevo muy dentro de mi alma y lo hago con mayor intensidad cuando se trata de mi patria chica.

Esta historia me emociona sobre manera, porque hace parte del pasado y los que las vivimos no debemos llevarlas a la tumba, hoy cuando los medios de comunicación han llegado a tanta sofisticación que mediante un celular se pueden comunicar sin importar la distancia y la respuesta se recibe en el mismo instante, lamentablemente la profesión de “Escribana de Cartas”, ha muerto y la tecnología se encargó de ello, como también el analfabetismo ha desaparecido de nuestro medio.

Quiero rendir un sentido homenaje de gratitud a la señora Amelia (q.e.p.d.),  quien allá en la vida eterna, seguramente se haya encontrado con sus clientes para celebrar su llegada y en igualdad de condiciones recordar esos viejos tiempos que con su habilidad idiomática les despertó tantos sentimientos de amor y el grato recuerdo de haber vivido en el municipio de Garzón, tierra grata por tradición.

Mis sentimientos se enervan cuando recuerdo que la “Escribana de Cartas”, fue tan permisiva, cuando nunca me prohibió estar presente en su casa en el momento que ejercía su humilde profesión, además sin ella quererlo me enseñó a escribir temas de la vida real, a transmitir sentimientos y crear historias bien contadas, siendo temas tan difíciles de tratar, donde se requiere emplear argumentos especiales para llevar al lector a escenarios desconocidos, crearles el deseo de conocer el final de una historia y antes de terminarla, ellos se pueden imaginar el desenlace  sin conocerlo.

Esta es una pequeña historia de la esquina donde nos convocábamos los niños todas las tardes y parte de la noche cuando aún era un infante, para departir tantos juegos inocentes y socializarnos, actividad necesaria que despierta los sentimientos nobles que nos convierten en seres útiles para poder afrontar los permanentes cambios que en toda sociedad se generan afrontando los retos de la modernidad

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Visitas de la Imagen de San Roque

En mi apacible vida de campesino, cada segundo que transcurría era colmado de sorpresas, en esos ambientes suceden hechos que en lo urbano no ocurren, porque el ritmo acelerado de la movilidad y demás actividades comerciales e industriales, propias del mundo moderno, se convierte en rutina y los cambios intempestivos son difíciles de captar.

El Campo es una sinfonía de sonidos, producidos por los animales tanto domésticos como en vida salvaje, el aire en sus diferentes manifestaciones produce movimientos en la flora, el calor motiva a que los animales en su idioma manifiesten su agrado por el momento que están viviendo, los días soleados o frescos, de acuerdo al estado del tiempo, en el momento menos esperado aparecen nubarrones, lluvias inesperadas y hasta tormentas acompañadas de estridentes trueno, rayos y centellas; esas maravillas convierten al campo en una caja de sorpresas.

Quienes hemos tenido la felicidad vivir en una parcela especialmente en los principios del Siglo XX, debemos dar gracias a Dios por haber experimentado esa obra de la creación sin alteraciones como las que se viven en la actualidad, cuando existían animales de todas las especies, que actualmente se encuentran extinguidos  o en vía de desaparición de la fax de la tierra, como consecuencia de la caza y la tala de los bosques.               

Quiero referirme a un hecho en particular que en el instante menos esperado ocurría como era la visita de la imagen de San Roque, que nos conmovía espiritualmente por tratarse de un momento propio para orar con devoción al Santo, hacerle nuestras peticiones y con la fe que lo hacíamos podíamos experimentar los cambios de nuestro comportamiento y la fe que nuestra parcela se convertía en abundancia y productividad, mayor a la acostumbrada.

Cuando el silencio se imponía en la parcela, llegaba a nuestros oídos un sutil tic. ttc, tic, no era extraña esta visita que a menudo recibíamos con sentimiento de cristiandad, nos preparábamos para la recepción disponiendo un espacio especial de nuestra sala, para improvisar un altar con las más bellas y perfumadas flores que hubiesen en el jardín.

La historia de las visitas a las fincas y a las diferentes veredas de la imagen de San Roque, era que un Señor de baja estatura, siempre vestía pantalón y saco del mismo color, camisa abotonada hasta el cuello, alpargatas de cuero, con suela de llanta y un sombrero de ala ancha, siempre portaba una camándula en el cuello, su cara era redonda muy parecida a la de un pequinés, sus extremidades cortas, la indumentaria en el momento de su llegada, daba la idea que hubiese pasado por debajo de un ducha, empapado de sudor debido al esfuerzo y el peso del nicho, donde portaba el santo patrono, labor que desempeñaba con mucha humildad debido a que había ofrecido una manda a su Santo Patrono de por vida que consistía en llevarlo a las residencias rurales por campos y veredas de la jurisdicción del municipio, para que los ciudadanos le rindieran culto al santo e hicieran sus peticiones por sus necesidades más apremiantes.

Cuando el penitente hacía su arribo a la residencia, ya estaba dispuesto el altar, quienes estuviesen en ese momento iniciaban las oraciones y las primeras peticiones, luego una persona se encargaba de llamar a los demás que estaban laborando en la parcela, para que viniesen a rezar al Santo y pedir con devoción la bendición para la parcela, era tal la devoción que las cosechas eran más abundantes y quienes estuvieran padeciendo alguna enfermedad experimentaban el milagro de su curación, todos los presentes ofrecían una limosna en efectivo, la que era consignada en el alcancía del nicho.

La visita podía permanecer mínimo medio día, pero si la distancia a la siguiente finca era considerable, permanecía hasta el día siguiente, al penitente se le suministraba la alimentación y alojamiento, en el momento de despedir el Santo estaban presentes todas las personas que laboraban incluyendo los trabajadores, para orar y agradecer la visita, que con seguridad se convertiría en una bendición tanto para la parcela como para sus habitantes.

Tanta devoción al Santo, pero si a cualquier devoto se le pregunta quien fue “San Roque”, ninguno sabía su historia y como fui el primero en rajarme sobre el tema, me propuse a investigarlo.

San Roque es un Santo popular que ha suscitado devoción en todo el mundo, ha concedido favores a través de los siglos, especialmente en épocas de enfermedades y pestes.

Su nacimiento fue un hecho milagroso y fruto de un voto hecho por sus padres, que sufrían en vista que no habían podido tener hijos, huérfano a temprana edad, vendió la herencia familiar para entregarse a los pobres, siguiendo la cita de San Mateo que dice: “Vende lo que tienes, da el dinero a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo y vete conmigo”.

En la ciudad de Acquapente, en el hospital de la localidad, se puso al servicio de las personas infectadas con peste y logró alcanzar con su servicio, curaciones admirables, milagrosas e inexplicables.

En la ciudad italiana de Titania Cesania, antes de llegar a Roma, curó a un Cardenal, lo que motivó para que fuese presentado al Papa; después de tantas curaciones y contacto continuo con los infectados, en la ciudad de Piacenza quedó contagiado y se vio obligado a retirarse a un bosque en las afueras de la ciudad.

Cuando se trasladó al bosque para no infectar a nadie, cada día lo visitaba un perro para llevarle un panecillo, el perro lo tomaba de la mesa de su amo, de nombre Gottardo Pallastrelli, al ver la escena diaria de su mascota, tomó la decisión de seguir su movimiento y tuvo la sorpresa de encontrar al pobre moribundo, lo llevó a casa, lo alimento y lo curó.

La curación definitivamente fue gracias a un Ángel que se le apareció, igualmente existen versiones populares donde se afirma que fue el mismo perro quien le curó la herida de su pierna cuando se encontraba en el bosque, al lamérsela hasta que logró su recuperación.

Cuando volvía a Montpellier su ciudad natal al norte de Italia, en el pueblo Angera, unos soldados lo acusaron de espía, por ser desconocido en el lugar lo arrestaron, fue encarcelado y murió en prisión entre 1376 y 1379, a los 32 años de edad.

San Roque perteneció a la Tercera Orden de los Franciscanos, Rama de la Congregación para Personas Laicas, actividad para quienes quieran vivir bajo la espiritualidad de San Francisco de Asís.

Al conocer la historia de San Roque, reafirmo mi fe al Santo Patrono, que tantas veces nos visitó la finca El Puente, hogar de mis ensueños que cada vez que llegaba, sentíamos esa espiritualidad a flor de piel, esa cercanía del Creador; también recuerdo con especial afecto al penitente que con tanta fe cumplía su manda, llevando las bendiciones del Todopoderoso en manos de San Roque, quien tantas veces curó a quienes padecían las pestes de la época y su santidad que pudimos sentir en cada visita.

Para ese pequeño hombre de singular figura que nos acercó a quienes laborábamos en la parcela, que Dios le haya reservado un lugar especial dentro de su Reino y que haya pregonado con los demás miembros de la Corte Celestial, que en la tierra hay un sitio excelente en el departamento del Huila, llamado Garzón, en la República de Colombia y que en ese territorio cumplió su manda para glorificar al creador.

 La tecnología le embiste a las canas

Acabo de recibir una estocada mortal, como consecuencia de no haberme actualizado en todo lo relacionado al manejo del computador, lo que me condujo a un fracaso sin precedente en mi existencia, después de trabajar más o menos unos seis meses para producir un libro dedicado a mi patria chica, con apasionantes  temas, cuando llevaba más de 100 hojas, con un solo mal procedimiento en el teclado, se me desapareció como por encanto al haber accionado una tecla pensando que con ella se recuperaba el archivo. 

Aprendí que debo compartir estas experiencias, en el mismo momento en que se realizan, había prometido enviarle unas cuantas páginas, para que me emitiera un concepto, a mi amigo el Capitán Eulises Sierra  q.e.p.d. natural de Algeciras Huila, amigo incondicional, porque siempre me decía que mi estilo para narrar historias era muy especial e interesante, que palabra por palabra conducía al lector para vivir hechos como si estuvieran sucediendo, manteniendo el interés hasta llegar al desenlace de la historia.

Mi preocupación ha sido escribir, leer, releer y corregir, pero lo cruel, nunca envíe el prometido material, lo que me hubiese salvado de tan singular fracaso, en el momento de perder el archivo, lo más simple habría sido pedir que me devolviera una copia del material enviado; otra medida puede ser que cada página cuando tentativamente esté aceptable, se imprima y en caso de desaparición del archivo, máximo se necesita volver a digitar, nunca recibí un consejo de alguien que me hubiese sugerido para prevenir un fracaso como el que me ocurrió.

Estuve meditando lo ocurrido, me causó una pena moral muy grande, me deprimí y la nostalgia todavía está invadiendo mi alma, porque se había consultado a varias personas y no me daban esperanza de la recuperación, quedándome una última oportunidad que son aquellos magos que salvan archivos después  de un incendio y los equipos quedan afectados, ellos son capaces de recuperar los archivos que estaban grabados, todavía abrigaba una vaga esperanza.

Perder el contenido de una obra literaria casi terminada, es como un castigo de Dios, a quien le pido perdón por mis errores u ofensas para merecerme esta condena, porque así se tenga la voluntad de reconstruirlo, esos sentimiento que afloraron con abundante  intelectualidad para plasmarlos de nuevo, no son los mismo en vista que la inspiración no es igual así se quiera, porque las circunstancias de tiempo, modo y lugar, siempre son diferentes y los recuerdos que poco a poco llegan a la evocación para la recreación del tema, nunca son similares, la inspiración se produce cuando llega a la memoria, el recuerdo de algo que en un momento ocurrió e impactó el sentimiento y si lo trato de recordar de nuevo siempre saldrá con diferencias abismales.

Con sobrada razón nuestros hijos nos miran con sorpresa, cuando nos califican como unos ignorantes en estos quehaceres, endilgándonos, ¡que la tecnología nos atropella!, pero… no observan que en nuestra época, cuando iniciamos estudios, estas tecnologías no existían, iniciamos nuestra capacitación con una pizarra, un lápiz pizarrín, un borrador de trapo y como complemento un ábaco incorporado a la pizarra, los cuadernos eran artículo de lujo, no existían los bolígrafos y los  profesores -unos cuantos- con escasos conocimientos intelectuales y baja experiencia pedagógica.

Quienes hemos logrado conocer los computadores nos enfrentamos ante una bifurcación en el camino, con una alternativa de la que tomamos la más fácil, como es utilizar el computador casi como una máquina de escribir, -claro está- con muchas más aplicaciones, razón que justifica porque continuamos sedientos de escribir nuestras memorias y dejar un legado cultural, para que nuestros esfuerzos no se pierdan, aplicando el sabio adagio que dice: “más sabe el diablo por viejo que por diablo”.

Cómo quisiésemos los viejos que nuestros hijos sean más colaboradores cuando nos enfrentamos a un computador, para que tengan la paciencia de enseñarnos lo que para ellos fue un paseo, porque nacieron en medio de la tecnología, para nosotros es un poco difícil, quisiéramos que cuando tengamos alguna duda y los llamemos, operen el equipo tratando de hacernos conocer los pasos y en caso que se nos olvide, que no respondan: ¿luego no recuerda cómo le enseñé?, eso no lo merecemos cuando hemos dado la vida por ellos.

Después de mi fatal pérdida de algo que había sido escrito con el alma, con un sentimiento indescriptible y devolviendo la película de mi vida, para recordar lo que vi, sentí y experimenté desde el mismo momento en que tuve uso de razón, cuando cada palabra representaba para mí un capítulo de mi vida, los paisajes que hicieron parte de mi cosmovisión garzoneña, que endulzaron mi niñez, para engrandecer mi amor hacia mi terruño el que llevaré hasta la tumba.

Confieso que perdí una joya valiosa que nunca podré recuperar ni reconstruir con la autenticidad que lo hice, llegando a compenetrarme en tales circunstancia que pude estar de nuevo cerca de mis difuntos padres, recordando ese tiempo pasado que nunca volverá y tal vez en cuanto a críticas un poco descarnadas pero reales que con el transcurrir del tiempo, hemos aprendido que esa pasividad nos ha perjudicado para alcanzar un mejor desarrollo de la población y sus habitantes.

Prometo que desde ya emprendo la reconstrucción, no criticaré lo sucedido en el pasado y si lo hago, buscaré la forma más adecuada para que lo que diga, no ofenda a quienes por circunstancias del pasado, fueron miopes ante ciertos momentos que hubiesen sido claves para obrar cambios, demostrando así que con algunas estrategias se remediarán los altibajos que se han vivido por falta de iniciativa y buen sentido para solucionar los inconvenientes que en un momento dado se presentaron.

Espero, si las circunstancias me  lo permiten, volver a empezar con el mismo entusiasmo que lo hice en el primer intento y que el idioma me favorezca iluminándome mayores recursos para superar con creces, esta gran dificultad que me puso en prueba para medir mi grado de paciencia al que he llegado debido a mi madurez espiritual, para tener la dicha de ver colmadas mis ilusiones de presentar ante mis ‘contertulios’ una publicación que tenga algún mérito literario y para mi pueblo un legado de recuerdos del pasado.

Ante una amenaza como la que padecí al perdérseme algo que me hizo derramar lágrimas cada vez que lo releía, no me queda una alternativa más, que emprender de nuevo tratando de recapitular, dedicando toda mi voluntad y entereza de carácter para lograr vencer el miedo de no ser inferior a lo que con tanto cariño y desprendimiento pensé presentar ante algunos de mis amigos más cercanos, que posiblemente vean en mí como una persona que siempre miró hacia adelante para alcanzar metas.


La suerte está echada, no debo llorar sobre la leche derramada, ser aprendiz de escritor tiene un valor que siempre se debe manejar con decisión, una reclutada le sucede a cualquier ser humano, este escrito lo tomo como un documento para comprometerme conmigo mismo, pensando que nunca es tarde para cristalizar un deseo, ya no me alcanzará el tiempo para cumplir mi intención de presentar mi primera producción literaria con motivo de la celebración de un año más de existencia de la Tertulia Taller Acorpolista, que tengo el honor de ser fundador y director, pero no importa,  los frutos madurarán en el momento menos esperado con la rapidez que es propia en una fructífera primavera.

Pido a Dios, para que mis sueños se conviertan en realidad, cuando mi única pretensión es contribuir a perpetuar el pasado, para que las nuevas generaciones comprendan que cada una, hace parte de un todo y cuando se desconoce la historia es posible que la tengan que repetir, disminuyendo en esta forma posibilidades de avanzar con mayor rapidez por no saber lo ocurrido en el pasado, cuando quienes nos suceden deben aportar  nuevas ideas para la modernidad,  teniendo en cuenta el aporte de las generaciones pasadas.

Después de una seria investigación respondió que nada se podía hacer para recuperar mi escrito inicial y es el instante definitivo de mi vida, cuando tengo que revestirme de paciencia y decir: ¡Cierro los ojos, me encomiendo al Creador y manos a la obra!

Los tiempos cambian paralelamente con la modernidad y es asombroso comparar el pasado con el presente, cuando visito mi pueblo del alma en donde por primera vez en mi vida respiré mi primer aliento, paseo las calles y regresan a mi memoria esa imágenes de antaño que tanto golpean el alma, porque esos lugares sólo para uno, son ricos con sabor a reminiscencias.


Garzón

La primer avenida construida como aporte al embellecimiento del pueblo fue la Avenida Pacífico, iniciaba en la carrera 11 y llegaba hasta cerca de la Quebrada Garzón, justamente por la entrada de la vía que viene del Cauca y el occidente colombiano; cuenta desde aquel tiempo con doble calzada y el separador de la vía con palmas africanas, luciendo un ambiente tropical bastante agradable, lastimosamente carecen de mantenimiento, actividad que mejoraría el paisaje.

Para efecto de comunicaciones al mundo exterior del poblado se contaba con el telégrafo, era un romántico sistema que debía hacerse por el sistema de Morse, los mensajes se llamaban telegramas y los escribían en unas cintas que luego eran pegadas a un formato para ser entregadas al destinatario, su transmisión era lenta porque entre los pueblos se cedían los espacios hasta que llegara al lugar de destino y cuando una de las dos cuerdas conductoras de la señal sufriera algún daño, quedaba suspendido el servicio hasta que el guarda línea lo reparara.

La evolución de las comunicaciones se fue transformando por sistemas modernos y se puso al servicio la comunicación telefónica, lo que vino a unir las ciudades, se redujeron distancias, hubo un servicio de teléfonos intermunicipal, nacional e internacional, primero se daba el número y cuando la operadora conseguía la comunicación hacían pasar al usuario a la cabina y por último ya sabiendo el número, se pasa a la cabina y el usuario hace la marcación.

Simultáneamente el servicio de telégrafo o telegramas pasó a la historia y llegó el marconigrama que era un aparato similar a una máquina de escribir, tenía un rollo alimentador de papel y cuando llegaba la comunicación automáticamente la escribía, el operador las separaba y el mensajero los distribuía a los sitios de destino, cuando se debía transmitir, el operario obtenía la comunicación con la ciudad deseada y sencillamente escribía el mensaje y llegaba al lugar de destino.        

El servicio de teléfono a residencias consistió en un conmutador al que los ciudadanos iban comprado su línea e inmediatamente se les instalaba, no gozaba de la tecnología actual en forma automática con un disco de marcación; consistía en levantar el auricular y una telefonista le respondía y se le pedía que lo comunicara con el número tal y si no lo sabía,  se le solicitaba que lo comunicara con fulano de tal, eran tan pocos los abonados que en la central entendían por dígitos, nombres o familias; a medida que fue transcurriendo el tiempo y con el crecimiento de suscriptores, el sistema cambió ya llegaron los aparatos con su disco para la marcación y quedaron automáticos.

Y por decir alguna, cuando niño el transporte de los productos agrícolas se transportaban desde la veredas en recuas de mulas, caballos y jumentos, al llegar a la plaza de mercado una vez se descargaban, debían ser llevados a un lugar seguro, mientras se hacían las transacciones comerciales, la situación era similar como cuando ahora llega el campesino en su capero y lo lleva a un parqueadero, asimismo en aquella época los equinos eran conducidos a unos lotes cercanos a la plaza, donde se desensillaban y se les suministraba agua mientras su regreso; qué coincidencia donde ayer se parqueaban los caballos hoy son parqueaderos para vehículos.

Recordar el pasado cuando fue placentero, es invaluable al sentir el calor de aquellas gentes que vivían en paz con Dios y con los hombres para quienes en un ensueño sin par al poder prolongar la vida con fortaleza y sin afán, lo que hoy califican los facultativos como estrés.

Bogotá DC., febrero de 2020

 



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Historias y paisajes de mi patria

He sabido envejecer con altura, disfrutando del medio que me ha correspondido vivir, entre la alegría y la paz que han sido mis fieles compañeras, adaptándome al mundo y sus cambios; vivo agradecido con el Creador por los dones que me ha concedido para ser un viejo feliz. Hernando Castro Conta

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Hernando Castro Conta nos acerca con esta obra, a una de las más crudas realidades de nuestra actual existencia terrenal. Su percepción sobre la degradación del medio ambiente, y sus consecuencias sobre la naturaleza misma, es la de un periodista profesional, viajero de la geografía colombiana, su otra gran pasión, que lo capacita para retratar fielmente los paisajes naturales y humanos de la patria, proclamando así su profundo sentir sobre el temaViajero incansable de la escena campesina colombiana, Hernando ha aprendido a escuchar los truenos de Dios y del hombre, que le hablan con su eco de los peligros que amenazan el medio ambiente, precursores de muerte de lo puro y bello de la naturaleza, desde las enmarañadas selvas verdes de sequedades siniestras, hasta las más inhóspitas regiones de la patria donde se refugian los victimarios de la paz y se acomodan al azar, la verdad y justicia:"Grito a los cuatro vientos y denuncio para que todo el mundo se compadezca de mi...Si continua esta hecatombe, se avizora el final de la vida en el planeta"; (Lamentos de un Moribundo). Joseph Berolo

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Cierto día, una perra vagabunda que hacía parte de una familia de habitantes de la calle, harta de vivir en medio del vicio de la droga, consumiendo bazuco, marihuana y bóxer, padeciendo embarazos no deseados causados por perros de su misma clase, resolvió cambiar el rumbo de su vida liberándose de ese medio lleno de violencia, enfermedades y escándalos.

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Desde una lejana comarca, uno de tantos búhos que la habitan, se dedicó durante su acostumbrada meditación nocturna, a pensar en cuál sería su futuro de continuar viviendo en esa región donde su integridad estaba seriamente amenazada por el ser humano que lo consideraba ave agorera y perseguida; la conclusión a la que llegó fue que debía emigrar a otra región donde pudiera estar más seguro.

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Cierto día, en la comarca del Páramo Guayeneche se escucharon truenos y se vieron relámpagos sin motivo climático alguno que justificara el fenómeno. Una nube se acercó al lugar para investigar qué sucedía en tan tranquilo lugar y encontró al Río Bogotá entre gritos, lamentos y sollozos.

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La vida nos brinda muchas oportunidades para demostrar nuestros valores personales y comprobar que cuando hay voluntad y decisión, se pueden realizar acciones como estas, de ayuda y salvamento de vidas fortificando y multiplicando nuestras fuerzas para dar bienestar y felicidad al prójimo, sobre todo cuando no hay interés económico de por medio. Así se va conformando la historia de nuestro agónico planeta tierra.

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Se levantó la sesión y el pavo real, en señal de protesta, dejó escuchar su estridente voz, aturdiendo a la concurrencia, acto que causó indignación por su falta de humildad. Todos esperaban que saliera arrepentido y cabizbajo, pero ocurrió todo lo contrario: se abrió paso entre los asistentes, pavoneándose y exhibiendo su belleza, confirmando una vez más que: "Seguirá siendo el Rey".

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El perro casero, la mascota de la familia, es la pieza que solidifica el hogar porque integra y complementa un indestructible vínculo amoroso entre él, los niños y los adultos, tanto que cuando se programan vacaciones, es el primero en disfrutarlas. Su compañía es indeclinable. Cuando se selecciona el lugar para vacacionar lo primero que preguntan sus dueño es: ¿Cuenta con un hotel para perros?

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El ser humano ante los fenómenos naturales es totalmente indefenso. Solamente la fe en Dios nos consolaba en ese desagradable momento cuando sin poder hacer nada para defendernos, podía caer un árbol sobre la casa, o un rayo sobre el techo de zinc que podría electrocutarnos, o arrastrarnos el río salido de madre, y desaparecernos en medio de la selva, con sepultura incluida;

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Se lo tragó la selva y aprendió a vivir como uno más de los habitantes de ‘Puerto Escondido'; olvidando el mundo civilizado, su familia y ciudad natal, hasta que le canten el réquiem en medio de alabaos y lamentos africanos, sin flores en su tumba, porque cuando la persona fallece, su negra e hijos achocolatados, lo llevan a cumplir su sentencia divina entregándolo al suelo para que cumpla la ley: ‘polvo eres y en polvo te convertirás' Su descendencia se encargará de continuar la rutina y las tradiciones propias de aquel pueblo fantasma. 

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Lo humano, y especial, es lo relacionado con el género humano. Es difícil catalogar el fenómeno social de Tutunendo; lo único que se aprecia a simple vista, y siguiendo las leyes físicas, los polos opuestos se atraen, el dilema es: ¿cómo los llamaríamos, aplicando la cultura tutunense?

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El humedal se estremecía como si estuviera siendo sacudiendo por una borrasca y el cuerpo de agua reverberaba como si estuviera en ebullición. Protestaba contra los ‘urbanizadores piratas’ en complicidad con las autoridades, que se enriquecían desecándolo para convertirlo en barrios insalubres e inundables.

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Un día cualquiera del almanaque, una de las vías capitalinas se infarta por causa de un carromato de tracción animal, sobrecargado, que desborda la capacidad del cuadrúpedo que lo tira. Su conductor, obtuso y despiadado, en vez de aligerar la carga, la emprende contra el caballo castigándolo cruelmente porque no puede responder a tan excesivo peso.

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En uno de tantos días que tiene el calendario, escuché un diálogo entre el Macizo Colombiano, el Páramo de las Papas y la Laguna de la Magdalena. Estaban reflexionando sobre su hijo más querido y bien conocido en nuestro sistema de comunicación fluvial: El Río Magdalena, pensando que había cumplido la función para la cual lo creó Dios: ¡Ser fuente de vida!


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Zarpamos cuando teñía la noche, más o menos a las seis y media de la tarde, con un mar en calma; mi estado anímico era normal, observaba a los pasajeros de la región encomendándose a Dios, se hacían la señal de la cruz, rezaban; ellos conocían la clase de aventura que estábamos iniciando y que solamente finalizaría al amanecer del nuevo día con la llegada a la isla prisión Gorgona.


En toda profesión se presentan momentos difíciles frente a los cuales al final es frecuente exclamar: ¡Una cosa es contar y otra vivir en carne propia ser responsables directos de algún hecho que se tenga que lamentar!

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El reino animal cansado de los males causados por los humanos y al verse en peligro de extinción, convocó una convención de congéneres residentes en las selvas colombianas, para estudiar "El derecho a la vida y a su hábitat" y descubrir a ciencia cierta las causas de su deterioro y determinar sus fortalezas y debilidades para enfrentar la crisis que los aquejaba.

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