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Elsa Moccia

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elsamoccia716@hotmail.com

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Elsa Moccia Bienvenida la Paz para nuestro tiempo y el tiempo de nuestros hijos y los hijos de sus hijos  a través del cultivo de las Bellas Artes en los jardines de su mente y sus corazones


Elsa Moccia, docente en capacitación.Reside en la provincia de Buenos Aires, Argentina. Entusiasta lectora de autores americanos y europeo, tiene 
 conocimientos de italiano y francés,. Escritora de poesía infantil  y de temática  variadas sociológican  libre volar de su imaginación. Ha escrito  cuentos de amor, dramas y misterio.
Pertenece al Círculo de Poetas de la ciudad de Boulgne Sur Mer. 
Las actividades que  realiza con el círculo  incluye   visitas a escuelas para recreación, motivación y divulgación de la poesía.Aparece en 5 antologías de variada temática .Realiza diversas tareas  en la Casa de Cultura de Villa Adelina ---    Concurso PRIMEROS VERSOS PRIMERAS LETRAS PRESENTACIÓN DE AUTORES LOCALES , encuentros del arte pictórico con la poesía y actividades literarias  al aire libre como  "RIMEMOS EN EL BOSQUE, o RIMEMOS EN EL JARDÍN". que tienen como objetivo motivar a escribir y componer las primeras rimas, el mejor estímulo para crear poetas.


Se escapó el color
 
¡Se escapó el color! Corrió el cerrojo, 
abrió el portón y se escapó girando.
Mientras rodaba por el sendero
azul pintaba el descolorido suelo.


Sentado en una rama de la higuera
tiñó de miel y abeja a la dulce abuela.
En la hiedra clara se hamacó ligero,
de bermellón y rojo coloreó el naranjo.


En el huerto vecino jugó a la rayuela
con el amarillo de redondas ciruelas.
Estampó pintitas color picaflor
en el gris verdín del negro zanjón.


Pintó las veredas de blanco encalado
y mientras pintaba de luz el nogal,
la rosa azorada de níveo estallido:
¡Brillaba...brillaba...brillaba!

Duró un instante la magia del hada,
regresó a su caja donde dormida se hallaba.
¡Pinceles y tintas vibrantes esperan,
correr el cerrojo, abrir las ventanas
y pintar un mundo nuevo color ilusión!

 

 


Malvinas
Pájaro herido,
abre tus alas,
vuela muy alto,
en la inmensidad.
Ondas marinas,
guarden tus costas,
llevando aires
de libertad.
Deja un momento
entrar al dueño
de tus confines
viviendo en Paz.

 

 

 

 

 


Ruego


Cuando el falso impostor se rectifique
de su tácito dolo a los que sufren
al infligir, al pobre, al desvalido,
el gravamen de su estafa consentida
por ladrones, tramposos y corruptos,
al no aplicar la justicia requerida.


Falsificando con cizaña la confianza,
saca provecho del magro desprevenido.
El poder les da prestigio en la mentira,
más algún día estallará la evidencia
y afortunados juzgaremos la verdad,
cuando su disfraz estalle en mil pedazos.

Ruego a los hombres con doliente pena,
sancionar al astuto del poder viciado
que engaña y prostituye al pueblo,
en la deshonra espantosa de su dominio,
por omitir la lícita causa de aquellos
que honrados busca abrirse caminos.

 

 

 

 



Alas mágicas
Ímpetu eterno, brisa serena,
llenan el tiempo de la pasión.
Amantes, de prisa en la espera
juegan ansiosos con el amor.
 
Búsqueda intensa, cántaro lleno,
en la tibia fragancia de la ilusión.
Alas de magia, llenan la triste tarde
de la partida, en el silencio de la oración.

Ensueño tenue, sentir doliente
del alma herida, sin protección.
Casi gastadas, lágrimas surgen,
dolientes penan, en la confesión.
 
Los tiempos huyen, la paz se implora,
cenizas arden, en el fuego de la comunión.
Mar agitado, la hora final ha llegado.
¡Suelten amarras, mágicas alas del corazón!

Volar
 
¡Cuántas veces quise volar! Volar en la magia de la placidez del infinito. Más no tenía alas.
Busqué en mi interior la fuerza y descubrí la maravilla.
Me coloqué  las alas de la eternidad y prendí a volar en el misterio de los días por venir.
¡Dios sabe cuántas aves  vi mientras volaba! Trascurrido el tiempo y la distancia, en horas de melancólica desarmonía, 
cerré los ojos, mientras la bandada errante no encontraba la quietud de un nido. Volaban sin rumbo fijo,
ennegreciendo el firmamento con sus alas. Confundidas no hallaban la salida en la búsqueda inconsciente del espacio abierto de mi fiel memoria.
Con mis alas nuevas aleteé al encuentro incesante de la aurora y me encontré en la frágil mañana de los tiempos.
Acompasando el aire en virtuosos giros, me mezclé con las aves recorriendo espacios en majestuoso vuelo.

Contemplé la Tierra herida, moribunda, reclamando al hombre el orden perdido.
Alcancé la luz eterna que proclama
infalible el prodigio divino de los cielos, en feliz coincidencia con el encuentro de las aves
que despiertan burbujeantes el arrebol de las estrellas.
Mis alas desplegadas al mundo me dieron el sustento que acompañan el sentido de cuánto le falta
al hombre en comprender el porqué de la existencia universal de la vida.
 

 

Elsa Moccia