POETAS DE TODOS LOS TIEMPOS12Valerio Tovar MartínezFrancisco Serrano VillamizarIrma Droz America MadreAlejandra EtcheverryElba Rosa CamargoJavier Hernández SalazarGerrmán Alberto García SantanaIrma Janet Bedoya OrtizLuz Mery Herrera MuñozJorge Dávila VasquezVarda BregerElza MocciaCarmen del Rosario Gómez CascoRobin Germán Prieto OrtizLucio Moreno MorenoClara Inés González BeltránRomina Florencia CabreraClara Salas Pardo Figueroa*Cecilia de la Cruz Gómez CascoCarmen Amelia Cerón GómezCecilia Jiménez de SuárezWinston OrilloIsabella PiedrahitaNelly Velasco DuarteIanni Carina CeciliaNelly V. B. Forni de MarinaOscar Galvis BeltránLuis Manuel Fontalvo SánchezMartha Hilda Velandia GonzálezAdrian Escudero IIRodolfo Attilio GriffaLuis Fernando García NúñezGerman Alberto Garcia Santana*Isabela Piedrahita*Myriam Alberganti*Carlos Alberto de la Cruz SuárezRecuerdos del OLVIDOBrayner Abrahan Gómez BaezValentina ManzanoStacattoMiguel MontenegroEunate GoikoetxeaArmenuhi SisyanNélida Miriam RobledoMoni MunillaMartha Golubenko FerreyraAmanda PatarcaGladys Graciela CarrizoMaria MistriotiRubén Darío Segura PáezQueen SarkarMariluz Diez q-e-p-d-Manuel Antonio González HenriquezRosario Isabel Díaz RamírezMireya Avellaneda GutierrezLuz Mery Guzmán Lamprea1810-1819-2019 Independencia de ColombiaDesiree Katerin Correa de Guzzardi.Carlos Wilson Rodríguez FerreiraLuz Virginia LaverdeMyriam AlbergantiAlicia Bernal de MondragónLuis Alfonso Espinosa MorenoJuan Sebastian SendoyaClara Inés Mateus HoyosEmundo Torrejón JuradoLa Poesía en la vida de los militares- IIMujer Palabra y PoesíaBelisario Luis Romano GüemesMauro Sebastián Rastelli PolancoMaria Eugenia Morchio RigaldAriel Lombana Kerzhakov,Beatriz Carretero de CanceladoBeatriz PinzónYolanda María Jorge BesteiroAdriana Graciela BalocchiCorina LópezSoniaCenén Porras VillateDia Internacional de la Poesía*Una historia de amorEL POEMA DE EMMA LAZARUS EN LA AMERICA DE DONALD TRUMPMALVINASABRIL 2019 "MES DE INFARTO"Ofelia Pérez DiazDIA DEL ESCRITOR ARGENTINO

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Jorge Davila Vásquez

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Bienvenido a la Paz para nuestro tiempo y el tiempo de nuestros hijos y los hijos de sus hijos  a través del cultivo
de las Bellas Artes en los jardines de su mente y sus corazones
 
 

 AUDIOS,  APOTEOSIS DE LA PALABRA /  POEMA.  LA VOZ DEL AUTOR OPRIMA TEXTO INDICADO EN LOS RECUADROS SIGUIENTES,  DIA DEL IDIOMA

APOTEOSIS DE LA PALABRA 1

APOTEOSIS DE LA PALAbRA 2

SI PRONUNCIO LA PALABRA AMOR

Jorge Davila Vázquez jedavilav@yahoo.com

TEMBLOR DE LA PALABRA

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Jorge Dávila Vázquezpdf
 
 Poeta, novelista,cuentista, dramaturgo, ensayista,
este cuencano ha escrito una obra tan variada y extensa que intentar abarcarla en su totalidad constituiría un
esfuerzo medio estéril si uno se lanza a tamaña aventura sin algún instrumento crítico concreto. 
 

Entre las disyuntivas más complejas en el arte de tener una buena amistad con otros escritores (una vez que se aprende a sobrevivir
a la egolatría propia y a la ajena) se cuenta el ejercicio de probidad intelectual de saber discernir cuándo una idea, por inteligente y
novedosa que nos parezca, pertenece a nuestra cosecha o, mal que nos pese, es el resultado de construcciones conjuntas a
lo largo de años plagados de conversaciones e intercambios de textos, y se debe, definitivamente, a la agudeza crítica de un colega.
Ese es el caso de la teoría del cuadrado mágico,debida a la sutil observación del poeta cubano Roberto Manzano, sobre la que aspiro a edificar el análisis de la obra
narrativa de otro amigo entrañable: el ecuatoriano Jorge Dávila.
 
La teoría, en su esencia, parece sencilla. Manzano, que suele extrapolar conocimientos del álgebra o la aritmética a sus especulaciones
acerca de la poesía (y de la literatura en general), llama cuadrado mágico a la hipotética figura geométrica atravesada por dos ejes
(uno horizontal que transita de lo antiguo a lo moderno, y otro vertical que va de lo culto a lo popular), cuyas directrices delimitan
los cuatro cuadrantes en los cuales, según sus características descollantes, podría situarse la producción de un autor.
Uno con tendencia a lo culto y a lo antiguo, por ejemplo, estaría muy cerca del conservadurismo estético, mientras
que otro más próximo a lo popular y lo moderno tal vez sería considerado protagonista de un vanguardismo demasiado
gestual y de escasa perdurabilidad. De acuerdo con estas consideraciones, un escritor resultaría más completo cuando
cubriera áreas en cada cuadrante, lo cual indicaría que su obra posee una mezcla de lo antiguo y lo moderno, y de lo
culto y lo popular; es decir, que está bien asentado en la tradición y que a la vez se erige sobre ella y hurga en el pensamiento
y en el lenguaje para provocar rupturas que engendren nuevas tradiciones y así sucesivamente.
 
Esa me parece la actitud de Jorge Dávila Vázquez ante la literatura. Poeta, novelista,cuentista, dramaturgo, ensayista,
este cuencano ha escrito una obra tan variada y extensa que intentar abarcarla en su totalidad constituiría un
esfuerzo medio estéril si uno se lanza a tamaña aventura sin algún instrumento crítico concreto. Y yo he elegido
este de Roberto Manzano, cuya flexibilidad y bondades para la exploración he ensayado durante mucho tiempo
en mis clases de literatura, lo mismo para leer a Dante que a Eliot o a Cervantes que a Apollinaire.
Esa experiencia me ha permitido mirar a lo largo de sus libros e ir descubriendo (o inventándome) posicionamientos suyos
ante la historia, la política, la producción literaria de su época y aquella que los antecedió,
y, desde luego, ante susrespectivos idiomas, revisados desde la cátedra al mercado, desde el púlpito al burdel, en pos de esos giros
rejuvenecedores que siempre aporta el habla a la lengua. Similar empresa intentaré con la abrumadora cifra de
textos escritos por Dávila Vázquez, aunque he de confesar que no abundaré en todos, sino que iré trayendo
a colación solo aquellos que estimo cardinales para demostrar la versatilidad conceptual y formal de este autor
y sus movimientos fundamentales en la espiral tradición-ruptura explicada párrafos atrás.
 

PDF Contenido completo Jesus David Curbelo La Habana, julio 2017

DEFINIR EL AMOR

Para E., siempre.
Para quien haya amado alguna vez o ame y siga amando.
 
1
Esa emoción que te inunda y te quita la palabra, pero te llena de música por dentro.
 
2
Ese temblor que sacude tu alma en mitad de la noche, y ante el que no sabes si reír o llorar, porque toda la alegría del mundo viene a ti y al mismo tiempo te anegan la melancolía, el afán de imposible.
 
3
Ese deseo de tu mano en la mía, de mi corazón en el tuyo, del cuerpo que te busca y te encuentra en el reino del sueño.
 
4
Esa voz desconocida que te anuncia que hoy el mundo pierde su forma, que las estrellas caen en tu pecho y lo iluminan, que el cosmos entero es ya nada, porque hay alguien en tu vida iluminando tu noche para siempre.
 
5
Esa inquietud que te asalta de repente:"¿y si estuvieras pensando en otra cosa que no sea lo que siento?
Y si el delgado hilo de tu alma no se uniera al hilo delgado de la mía?" Incertidumbre del amor, que asalta a los que aman.Luego, amanece...


Esa palabra tuya serena y honda, cargada de ternura, que llega un día.¿Cuándo? ¿Cómo? Lo ignoro, Es un misterio.
El misterio del amor.Pero la seguridad de su llegada ilumina los días y las noches.

 

 


 
7

Amor es la palabra que contiene en sí todas las cosas:esa tela que tu mano toca, la madera que pules con desvelo,
el hilo que se teje en pájaros y flores.

8
 
Amor es el sonido de la puerta al abrirse y al cerrarse y de la taza que pones en la mesa.
Es el ruido del viento entre los sauces.
El trino de algún pájaro ignoto, y también su graznido en la tiniebla.La voz de un niño en la desierta plaza.
La palpitación frente al paisaje.La calidez de la frase aún no dicha.El copo de nieve que cae sobre tu hombro,
mientras tú miras otros copos...otros días.
Un violín que suena mientras hablas.
 
Amor es una remota abuela que canta en la cocina.Una flor que se abre en un estanque
esperando la llegada de Monet.La sed que se sacia alegremente, en medio de naranjas y de vino.
 
10 
Amor es el sueño que se va y pronto regresa.El roce mínimo de las alas del ángel al pasar por tu pelo.
Amor es la palabra que contiene al mundo y nos lleva hacia el tiempo de ayer y hacia el mañana en su misterio.

Cuatro microcuentos

 

 

GATOS
R In memoriam R.P.
oger Planchon, el director de Luis, el rey niño, la película que representó a Francia en Cannes 93, tenía una curiosa teoría: los gatos son agentes, espías, seres de otro planeta, cómoda- mente infiltrados entre nosotros.Cuando ronronean -hilan, como dicen, tan expresivamente, por acá-, están enviando información, y cada vez que mueven una de sus orejas, como solo ellos saben hacerlo, están recibiendo mensajes.Graciosa hipótesis ¿No? ¡Qué risa!... Hablar así de unas inofensivas bestezuelas de casa adentro...
¿Que no es graciosa? ¿Que no es cosa de reírse?ueno, no hay que tomarla tan seriamente. No tanto. No, no... En fin, no sé.
Sí, en realidad, vale la pena observar a los gatos con cuidado. Sí, lo he hecho, por supuesto. Sí, tan desdeñosos y lejanos, ellos, como perdidos en una especie de ensueño superior y distante... O como si estuviesen reportándose a remotos y desconocidos, pero poderosísimos amos. Claro. Y ¿qué decir de cuando combaten entre terribles maullidos, que parecen los infrahumanos gritos de guerra de bestias inconcebibles? ¿Quién no los ha sentido, batiéndose con una pasión insana, en medio de la
oscuridad, revolcándose furiosos, abriéndose las carnes palpitantes con sus garras? Entonces, ya nada tienen de inofensivos los animalitos que beben leche en un platillo o ronronean mansamente a nuestro lado. ¿No? Sí, cierto que hay momentos en que parece que monsieur Planchon no estuviera muy equivocado. Y en ese caso, claro, su sospecha no tiene ninguna gracia.

 


MONEDA
Tuvo un día muy duro, lleno de idas y venidas, de altibajos, de lágrimas, lamentaciones, y hacia la tarde, ya, también de risas.
Llegó al gran templo de piedra pulida, con la idea de ponerse a los pies de su Señor, en act tud de adoración, unos minutos. Halló todo cerrado. Cierto que, dada su naturaleza angélica, podía traspasar puertas y aun muros, pero prefirió quedarse en las escaleras de mármol de la entrada. Y aunque estaba sumido en su orar profundo, hablando directamente con su Dios, le asaltó el sueño. Cuando se despertó era la medianoche. Dos sombras dormían allí cerca, respirando sua-

vemente. Sintió un cuerpo extraño en su mano: estaba apretando una moneda. Pensó que al verlo dormido, alguien creyó que era uno de esos pobres seres que duermen en la calle, y le dejó la moneda para que comprara un panecillo. Y lo imagunó con tanta intensidad, que vio con claridad cómo una pobre mendiga, de las que extendían su mano en pos de algún mínimo gesto solidario, en los alrededores de la catedral, buscó entre sus harapos y encontró esa moneda que puso en su mano, y que ahora, en medio de las sombras nocturnas, destellaba en su mano.
-¡Que el buen Dios te lo pague! -dijo desde el fondo de su transparente corazón de ángel y sintió cómo se estremecía el universo.


IMPOSSIBLE DREAM
 
Al despertar, siempre tienes la misma sensación: estabas en un sitio agradable, en buena compañía, sentado a la mesa; veías la comida, era toda del tipo que puedes comer, sin traicionar la dieta impuesta por colesterol, ácido úrico, estómago, venas, triglicéridos, todo ese mundo desconocido que gira en el orbe reducido de tu viejo cuerpo... Una voz femenina dice, cordialmente: «Sírvanse», y justo cuando vas a probar el primer bocado, cae algo, quizás un tenedor, un cuchillo, una copa que se triza, y abres los ojos a la gris realidad mañanera. Evocas el bello sueño, que con ligeras variantes se repite, día a día, intentas volver a dormirte, para recuperarlo, para probar alguna delicia, pero es inútil...
-Hora de levantarse -suena cantarina la voz de la enfermera que te cuida.


Jorge Dávila Vázquez
Cuenca, 1947
Doctor en Filología por la Universidad de Cuenca, donde
fue docente por 29 años. Crítico de literatura y arte.
Primer recopilador y estudioso de la obra de César Dávila Andrade,
1984. Columnista en diario El Mercurio de Cuenca. Premio Nacional Eugenio Espejo
al conjunto de su obra y a labor difusora cultural, 2016.
Entre sus obras destacan: María Joaquina en la vida y en la muerte,
Este mundo es el camino, Los tiempos del olvido, De rumores y sombras (narrativa);
César Dávila Andrade, combate poético y suicidio (ensayo); Historias para volar,
Libro de los sueños, Entre dos mundos (cuentos breves) Memoria de la poesía, Temblor de la palabra,
Río de la memoria, Personal e intransferible (poesía);
Espejo roto, El barco ebrio, Sombras en el amanecer (teatro).


 



FRANCISCO, EL BIENAVENTURADO


El hermano Anselmo trabaja en el jardín, sin muchas esperanzas. Es el principio de octubre y el otoño comienza a dorar las hojas, pero sus flores no se comportan como en primavera. Ha sembrado un cantero de tonos rojo y oro, y ahí sigue. De tiempo en tiempo, se detiene y ora. Sabe que Francisco agoniza en su celda. No es tan viejo como él, pien- sa, tendrá cuarenta años, frente a sus setenta. Lo mira alimentando a las aves que se comen todo lo que él siembra, vorazmente. Sonriéndole con bondad. «Son hijas de Dios, y hermanas nuestras. Tienen que vivir». Sí, pero por qué a costa de sus pequeñas cosechas de labriego convertido en hombre de religión, enclaustrado por decisión propia. ¿Por qué? Y Francisco, con las manos extendidas hacia el hermano viento, los hermanos árboles, las lejanas hermanas olas, le mira sonriente y se va.

De pronto, el cantero de flores rojas y amarillas se torna esplendoroso y empieza a extenderse hacia el horizonte, sin límite. Anselmo mira unos pequeños pies descalzos que van sobre la tierra florecida, vuelta ya interminable, y luego se fija en el raído hábito de Francisco. «Te has levantado a pisotear mis flores», piensa, pero se fija en que esas plantas no rozan sus coloridos sembríos, pasan a una leve altura de ellos, como el viento o los ángeles que le siguen. Baja la cabeza, conmovido. «Te vas Francisco, te has ido», dice para sí mismo, mientras escucha los cánticos en la celda, que seextienden hacia la capilla. «Te has ido, y viniste a despedirte, Francisco, hermano angélico. ¡Adiós!». Baja la cabeza, reza suavemente, y llora.


ELLA
NUEVA CANCIÓN DE EURÍDICE Y OFEO- 

 

Átame del cabello
y de las manos,
átame,
retenme,
que en la furia
del desboque
temo perderme de ti
y perderte a nunca.
Orfeo,
amor y luz,
átame del cabello
y de las manos.
EL

 

 


2

 

 

Eurídice,
perdida para el día,
vagas entre las sombras
de la sombra.
Ay, cómo rescatarte,
si vuelvo la cabeza
ante el menor sonido.
Ay, cómo rescatarte,
si entre tantos espectros
no sé cuál es el tuyo
y mientras más desciendo
más te pierdo.

 

 

3
ELLA
Orfeo, amor,
mi voz descolorida
viaja como gaviota
hacia el olvido.
Orfeo, amor,
mi voz sin pertenencia
se duerme entre los granos
de la espiga.
Orfeo, amor,
mi voz inconsistente
cae al paso del lobo,
furtiva y húmeda,
la devora la tierra,
es nube luego
y ya no resuena
a mi orden o deseo...
ni te llama.

 

 

4
 
EL
Detengo mi caída
asiéndome al recuerdo
• de tus ojos.
¿En dónde estás amada?
¿En qué honda esfera
de tinieblas moras
o habitas en la nada?
Eurídice,
mis manos sangran,
-son la garganta abierta
del grito de mi cuerpo-,
presas en el rosal
de tu perfume.

 

 

5
 
ELLA
-Viajero,
detén tu paso un instante,
¿has visto a Orfeo?
-Viajero,
no respondes mi pregunta
porque no viste a Orfeo,
¿o acaso ni a las sombras
llega mi voz
de manso hilo de sombra?
-Espera,
no te vayas,
déjame que te diga
cómo es él
y así, si lo encontraras,
podrías decirle
que un día te encontré.

 

 


 

6

EL
Buscar a Eurídice
en el infierno de todos
los días,
buscar al barquichuelo de papel,
espuma y sueño,
perdido en la corriente
de cosas ordinarias.
Buscarla entre los ruidos,
ella, dulce
nota única
embriagada de música.
Buscarla en los pantanos del deseo,
ella, flor transparente
hecha de sentimientos.
Buscarla entre las horas, ella,
el barquichuelo de instantes,
acaso náufrago
del segundo en que la carne sola
fue rosa de gritos y de arena.
Buscar a Eurídice
rastrearla en el silencio,
sabiendo que su voz
yace dormida o trémula
• en un vaso vacío.

ELLA

7

 

Orfeo,
puse un anuncio
en los ecos,
buscándote.
Orfeo,
descubrí mensajeros
en los pájaros,
en las caídas de agua,
en los hilos de luz
que se ciernen
para dorar el musgo,
tibiamente.
A todos les he dado
mis señas
y tus señas:
el color de tus ojos,
el sabor de mi llanto,
el placer de tu cuerpo,
su belleza,
la soledad de mi cuerpo,
sus esperas,
tu boca
con la palabra amor
hecha a medida,
la mía
con la palabra olvido
abierta en rictus.
Sabes,
a todos he dejado
un pétalo de ayer
y si te encuentran, tómalo,
percibirás la sonriente languidez,
el juego trémulo
en mundos interiores,
despertará
la llama que encendías
en mis ojos
al susurrar: Eurídice.

 

 

 


 

 

8

 

EL
Buscar a Eurídice
en todas las esquinas,
en cada uno de los escaparates,
en los espejos,
en el flagelo que gritan
las sirenas
trizando la noctámbula
concha de las grandes ciudades.
Buscar a Eurídice,
escondida quizás
tras la cortina
de cualquier prostíbulo,
entre las máscaras de humo,
• entre las huellas de sudor,
buscarla
camino de los labios ajados,
en los muelles,
en las frases oscuras,
buscarla entre la música barata
de un cafetín cualquiera,
a ella, la dulce nota única.
Buscarla por la senda
temblorosa de luciérnagas,
risa y pirotecnia
que trazan los beleños.
Buscar a Eurídice
en todas las iglesias,
en las doradas cúpulas,
en las desiertas naves
donde dormitan
autillos y beatas,
buscarla en los reflejos
del pan de oro, y
en las fugas barrocas
que espejean los ojos del mendigo
que se sienta a la puerta,
buscarla entre las notas
de moho, polvo de hueso
y pátina
de viejos clavicordios,
a ella, única, dulce nota
embriagada de música.

 

9
 
ELLA
¿Y si un día te encuentro
y no eres tú?
¿Y si un día nos vemos,
digo tímidamente,
mordiendo
sus letras
tu nombre,
musito,
sollozo,
tartamudeo,
me ahogo en lágrimas
y sin oírme, ni notarlo, tú
pasas,
te vas,
te pierdes
y me quedo,
gritando sin gritar,
venas adentro: Orfeo?
¿Y si un día
te encuentro
y tu sonrisa
ya no ilumina mis ojos,
encendiendo la estrella
que antes me regalabas?
 
 
 
• EL

 

Ay, dulce Eurídice,
breve instante
en lo maravilloso,
¿dónde y cómo encontrarte,
si me he mirado ya
en todos los cristales
de las corrientes todas?
¿Dónde encontrarte,
si a mi paso la sed ha ido secando
todos los pozos
del sueño, la esperanza
y la quimera?
¿Dónde encontrarte, ay,
si mi voz por llamarte
ha ido empañando todos los espejos
y trizando el canto luminoso
de los prismas?
¿Dónde encontrarte,
si perdí ya
el sentido de mis pasos,
perdí
la idea del tiempo,
o la seguridad de las jornadas,
y perdí
la noción de las distancias,
y aun el recuerdo del calor, de tu sombra,
de tus formas?
Ay, se extinguió la estrella
que encendí en tus ojos.
Ay, la alegre risa de tu risa
ha muerto en mí.
Ay, dulce Eurídice,
breve instante
en lo maravilloso,
cómo podré alimentar
todavía
el fuego de querer encontrarte,
si ya perdí
hasta la voluntad
de continuar creyendo
que un día fui de ti,
que tuve entre mis labios
un gusto que era tuyo
y posé con mi cuerpo
la huella de mi amor
en tu piel,
en tu sangre,
en tu recuerdo!

 

 

10

 

ELLA
A veces
hablo del amor,
Orfeo,
y pienso en ti,
vuelvo a sentirlo,
es un milagro
poder re-encontrar
en otros cuerpos tu cuerpo,
en otros deseos
tu deseo
único,
en otras bocas que besan
los besos tuyos...
como en la playa encuentran
los muchachos
que el azul de una ola,
su fuerza
y la sal que penetra
por la piel hasta el alma
son los mismos
de todas las olas: son el mar.
No crees,
amante inexistente ahora,
o casi,
que es un milagro,
por lo que en mí aún resta
de tu huella,
que pueda yo recrear el amor
y destruirlo
y volverlo a crear
y devastarlo,
como una cosa bella
y pasajera?
Como
la pompa de jabón
fugitiva y lilial,
el verso
o un juego de palabras,
o la transida risa,
todo aquello
que semejante al amor
es brizna apenas,
deseo luego
y cuando llega a flor
se nos escapa,
lo perdemos, se va, nos ensombrece,
porque lo marchitamos
el instante en que pulsamos
la misteriosa cuerda
donde dormita o duerme
la verdad.

 

 



 

11

Orfeo,
si aún vives,
cree en las pasajeras visiones,
cree
en los vuelos fugaces
de los insectos mágicos,
cree
en las horas alucinadas,
cree
en los espejismos
que pueblan nuestra desierta vida.
• Mas no quieras tocarlos,
sentir la llaga doliente
que dejan los astros fugitivos,
oír el murmullo de los ignotos ríos
que transitan la mente,
escarmenar el lino del crepúsculo,
buscando inútilmente la fúlgida raíz
del sol poniente.
Vive,
ama,
sé simple.
Sin quererlo,
entre los dos
quizá estamos tejiendo
un tapiz cuyas sedas purpúreas
son: el trino
de algún desconocido
ruiseñor,
los sueños del vecino
dichoso mientras duerme,
la fuga de la presa asediada
por el cazador
que tiñe el aire de algo
como la sangre presentida,
la muerte de los siglos
y el silencio.

 

 

 

12

EL
Adiós, Eurídice.
¿Quién tendrá tu mano
mientras la mía escribe
esta palabra: adiós?
¿Qué sentirá tu cuerpo
junto al cuerpo
que ahora se enrosca
en tu carne y en tu sexo?
Se encenderán antorchas
en tus ojos
cuando él diga tu nombre,
haciéndote creer que
son estrellas
o luciérnagas?
Sabes,
el pentagrama de la tarde
recibe la golondrina
de tu recuerdo
y de nuevo
la risa de tu risa
bulle dentro de mí por un instante.
Adiós,
tu voz de nota única,
tu imagen
lúbrica,
virgen
y todo me repite
• entre los ecos
y las calles desiertas
y las nítidas cúpulas
casi fosforescentes
y el juego de los niños en los patios,
adiós.
Adiós,
sólo una sinfonía de tristeza,
como el morirse de los fuegos fatuos
o la callada muerte de los manantiales.
Adiós,
si un día encuentras el rastro
de mis pasos,
no lo sigas,
vive más bien,
enamorada del amor y el aire,
vive,
olvida,
déjate amar,
sé dulce,
con la tremenda dulzura
de tus ojos cuyo color he olvidado,
sé generosa
como la tierra,
entrégate, da,
que tu cuerpo
sepa de otras aguas
y semillas nuevas.
Adiós,
y si escuchases un día
el sonido de mi voz,
no te vuelvas,
sería inútil ya,
tal vez no encontrarías nada bueno,
aunque
en ese instante
se abrieran
recónditas ventanas
hacia inmensas llanuras
de esperanza,
el orín de sus goznes
dejaría
casi sangre en la seda
del rostro de algún ángel vecino.
Entonces,
amada inexistente ahora,
o casi,
piensa un instante
en lo que aún quede de mí
en ti
tras tanto tiempo
(será como el antiguo esbozo
de un retrato
que el tiempo no barnizó
y logró desvanecerlo,
en el lienzo
• de algún remoto amor
hecho poema),
y sigue,
no te detengas,
apretando la mano
que tengas más cercana,
sigue,
vida adelante, sigue,
olvidada,
sobre todo, no te vuelvas, sigue
y
vive,
vive,
VIVE. ELLA

 

 

Amigos:Me he quedado sin palabras, de la emoción, ante las expresiones cálidas y fraternas de Teresita Morán Valcheff y Mae de la Torre.Realmente muy feliz de estar en este maravilloso círculode creatividad, respeto y estímulo cultural Naciones Unidas de las Letras, cuyo lema proclamado es "la Paz para nuestro tiempo".Afectuosamente,pongo mi humilde obra a la orden de todos ustedes, con mucho respeto y fraternos sentimientos. De corazón  Jorge Dávila Vázquez
 
MENSAJES DE OPINION

Felicitaciones a nuestro presidente Joseph Berolo por esta gran sorpresa    del ingreso a UNILETRAS al ilustre escritor ecuatoriano tenerlo como compañeroJorge Dávila Vásquez,a quien le doy de corazón la bienvenida,
Estoy segura que su aporte será muy enriquecedor. ,como lo es para todo el Ecuador. que tiene un corazón muy grande,m Alabo el hecho de que aparte de ser un incomparable escritor, es un serm que proclama como un principio de vida, el amor, la unidad y la paz. El es de una ciudad hermosa,m Cuenca, maravillosa en todo sentido, su geografía, el arte y cultura. Cuna de la Bienal de Cuenca, a cuyo seno llegué como artista plástica y por ende, muy familiarizada con su entorno y su linda gente.Un abrazo fraterno,Mae de la Torre
 
Solo con escuchar este sublime poema Apoteosis de la palabra de Jorge Dávila Vazquez, de tu amada tierra ecuatoriana, comprendo que estoy ante un poeta superior y al leer acerca de su obra veo que ha incursionado en todos los géneros literarios. Qué bueno sería conocer más de su obra poética. Ha sido un gran acierto de nuestro querido Joseph Berolo haberlo presentado en UNILETRAS. Felicitaciones para él y los amigos escritores y plásticos que he tenido el placer de conocer.Teresita Valcheff


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JORGE DÁVILA VÁZQUEZ

CURRICULUM

Fecha de nacimiento: 1947, Cuenca.

Estudios

Lengua y Literatura en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Cuenca. Licenciado en Humanidades, Profesor de Segunda Enseñanza, Doctor en Filología. Diploma Superior en Estudios Latinoamericanos en la misma Facultad.
Teatro, en la Escuela Superior de Arte Dramático de Marseille; en Villeurbanne, con Roger Planchon, y en la Escuela Superior de Strasbourg. (Año lectivo 1970-71. Beca del Gobierno Francés).
Crítico de literatura y arte.
Columnista de Diario El Mercurio de Cuenca-Ecuador.

• OBRAS

Nueva canción de Eurídice y Orfeo, poesía (Ediciones del Municipio de Cuenca, 1975) María Joaquina en la vida y en la muerte, novela, Premio nacional de Literatura "Aurelio
Espinosa Pólit" 1976. Cinco ediciones y varias reediciones: EDUC, Quito, 1976 y 1982, Ed.
El Conejo-Oveja Negra, Bogota, 1986, Monsalve Moreno, Cuenca, 1993, Libresa, Colección Antares (107), 1994.
El Círculo Vicioso, cuentos, Depto. de Difusión Cultural de la Universidad de Cuenca, 1977.
Los tiempos del olvido, premio Nacional de la Casa de la Cultura de Quito "Al mejor libro en prosa literaria". Tres ediciones: CCE, Núcleo del Azuay, Cuenca 1977; Imp Monsalve, Cuenca, 1979, y CCE, Quito, Colección Básica de Escritores Ecuatorianos (100), 1989. Pequeñas desolaciones, in. en Narraciones, volumen Colección Letras del Ecuador, CCE, Núcleo del Guayas, Guayaquil, (88), 1979. Título compartido con Eliécer Cárdenas.
Relatos Imperfectos, CCE, Quito, 1980. Colección Básica de Escritores Ecuatorianos (33). Este mundo es el camino, cuentos, Premio Nacional de Literatura "Aurelio Espinosa Pólit" 1980. Dos ediciones: EDUC, Quito, 1980, y CCE, Núcleo del Azuay, Cuenca, 1985.
Con gusto a muerte, teatro, PUCE S. C.- Imp. Monsalve, Cuenca, 1981.
Cuentos de cualquier día, CCE Núcleo del Azuay, Cuenca, 1983.
Las criaturas de la noche, cuentos, Colección Letraviva, Planeta del Ecuador, Quito, 1985. Segunda Edición: Ratmandí Proyectos Editoriales, Quito, 2005. Tercera edición: Col.
Crónica de Sueños, Libresa, 2016.
Espejo Roto, teatro, Premio Nacional Casa de la Cultura, Quito, 1990. En Teatro
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Quito, 1991. Reediciones: en MORA TORAL, GENOVEVA. Antología del teatro ecuatoriano contemporáneo/ Casa de la Cultura Ecuatoriana. Cuenca. 2002; y Teatro, Col. Imaginario, Casa de la Cultura Núcleo del Azuay, Cuenca, 2010.
De rumores y sombras, tres novelas cortas, Colección Letraviva, Planeta del Ecuador, Quito, 1991.
El dominio escondido , cuentos, Colección Antares (74), Libresa, Quito, 1992. Estudio introductorio: Felipe Aguilar.
El dominio escondido, dos cuentos, Universidad de Salta, Argentina, 1996.
Cuentos breves y fantásticos, Ed. El Conejo, Quito, 1994.
Acerca de los ángeles, cuentos, edición trilingüe, español, inglés, francés, Imp. Monsalve Moreno, Cuenca, 1995.
César Dávila Andrade, Combate poético y suicidio, ensayo, Universidad de Cuenca, 1998.
La vida secreta, novela corta, Universidad de Cuenca, 1999.
Memoria de la poesía y otros textos, CCE, Núcleo del Azuay, Cuenca, 1999.
Piripipao, novela corta, Universidad de Cuenca, 2000. Municipalidad d eGuayaquil, 2018.
Libro de los sueños, cuentos fantásticos, Monsalve Moreno, Cuenca, 2001. (Premio
"Joaquín Gallegos Lara" de la Municipalidad de Quito, 2001)
Arte de la brevedad, cuentos, Libresa, Quito, 2001. Segunda edición, ídem, 2013.
Historias para volar, cuentos, Alfaguara-Santillana, Quito, 2001, 2006 y 2012.
Entrañables, cuentos, Alfaguara-Santillana, Quito, 2001.
El Parque mágico (cuento infantil didáctico, ilustrado por Esteban Torres) Cuenca, 2004 y primera reimpresión, 2006.
Río de la memoria, poesía, Universidad de los Andes, Mérida-Venezuela, 2004. Segunda edición: Sínsula Editores, Cuenca, 2005.
La luz en el abismo y otros cuentos, Campaña del Libro y la Lectura "Eugenio Espejo", Quito, 2004
Minimalia, cien historias cortas, Editorial El Conejo, Quito, 2005.
La noche maravillosa, antología personal, Antares, Libresa, Quito, 2006.
Árbol aéreo (lírica, reed. 2013); Temblor de la palabra (antología de lírica), CCE., Quito, 2009. Diccionario Inocente (poesía infantil), Tucán Editores, Guayaquil, 2009. Edinun,
2015. (Edición ampliada)
Sinfonía de la ciudad amada, libro-poema, Conesup, Quito 2010; segunda edición ETAPA, Cuenca, 2012; tercera edición El Mercurio, Cuenca, 2014. Cuarta ed. , GAD Municipal , Cuenca, 2016.
La oveja distinta y otros cuentos, Premio "Cesar Dávila Andrade", Ministerio de Cultura, Quito, 2010.
Danza de fantasmas (narraciones), Grupo Editorial Norma, Quito, 2011. Segunda edición, ídem, 2013. Tercera, ídem, 2015. Cuarta, ídem, 2016.
El sueño y la lluvia (novela), Edinun, Quito, 2011. Segunda edición, ídem, 2013.
Jardín Prohibido (poesía), Ourense, España, 2012
Damas con unicornio (poesía), La One Hit Wonder Cartonera, edición artesanal, Guayaquil, 2012.
La diminuta voz (poesía para niños), Edinun, Quito, 2012.
Personal e intransferible (poesía, Casa de la Cultura Núcleo del Azuay, Cuenca), 2014.
Segunda edición, Libresa, 2016.
Ángel sin misión (Cuentos escogidos), Casa de la Cultura, Quito, 2014. Elena, soñadora, Elena (novela) , Edinun, Quito, 2014, Árboles para soñar (novela), Edinun, Quito, 2016.
¡A escena!, cinco piezas teatrales, Libresa, Quito, 2015.
Diccionario Inocente, Edinun, Quito, 2015.
El Barco Ebrio (Obra de teatro sobre Rimbaud y Verlaine), Casa de la Cultura Ecuatoriana Núcleo del Azuay, Cuenca, 2015. CCE., Quito, 2016.
Penélope/Árbol aéreo (teatro y poesía), Alianza Francesa, Cuenca, 2016.
Sombras en el amanecer, (Pieza en torno a César Dávila Andrade y una misteriosa y desconocida mujer), CCE, Cuenca, 2019.
Libros de cuentos: Entrañables, Minimalia, La oveja distinta, ediciones para el Plan Lector de Editorial Don Bosco, 2017.
Juegos de Fantasía & La vida secreta (Cuentos y novela breve), SK Editores, Loja, 2019.
Entre dos mundos (Cuentos), Salazar Editores, Quito, 2019.
Poemas Cotidianos (Lírica infantil), Salazar Editores, Quito, 2019.

Trabajos en Antologías en varios idiomas.
Columnista de Diario El Mercurio, Cuenca.

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