Vida y Pasión de la Poesía
Discurso pronunciado por Joseph Berolo Ramos
en la Academia Colombiana de la Lengua,
Bogotá, Colombia, durante la ceremonia del XVI aniversario del
Record
Nacional e Internacional de Poesía celebrada
El 27 de octubre del 2009
Poema, poetria, en latín, o poiesis, en griego, son nombres dados y atestiguados por primera vez en Herodotus, a esa forma de
expresión concedida al ser humano para ilustrar, como argumenta Sócrates, en La República, de Platón,
"su relación con el universo, como en un espejo al que se le da vueltas y vueltas para que produzca una apariencia
de todas las cosas sensibles".
Para lograrlo, el primer hombre y la primera mujer, tuvieron que desarrollar
su primitiva existencia cumpliendo los designios del Creador de crecer y multiplicarse, y paradójicamente, sufrir la
pena del destierro de la presencia del Supremo Hacedor, precisamente por cumplir con su mandato divino. Es imposible determinar
la duración del exilio original del hombre. Sabemos solamente que una vez concluido el Tiempo de la Lluvia, fue rescatado
por el primer pastor de la humanidad, Noé, y que bajo su tutela, emprendió la jornada milenaria que daría
sentido y concientización a su destino y grandeza intelectual a su existencia material.Fue entonces cuando nació
La Poesía como medio redentor de la materia castigada por la inutilidad de sus componentes perecederos y vulgares.
Es precisamente del convencimiento de sus flaquezas materiales,
que el ser humano ha venido recorriendo desde su creación todos los ambientes creativos, desde los espirituales hasta
los puramente sensoriales de su personalidad intelectual. Al hacerlo, ha cultivado con creces la capacidad independiente de
práctica de todas las disciplinas, desde las de matar por "gusto", hasta las de dar vida y forma a un poema
que trascienda intensamente y excite sobremanera.
La
necesidad que tiene el ser humano de expresar sus sentimientos, bien sea en prosa, poesía,
pintura o escultura, o por medios tan intangibles como pueden ser los cibernéticos, lo conduce y conducirá eternamente
a la exploración de sus profundidades anímicas en las que germina su esencia natural de imitador de si mismo
y de todo lo que le rodea. Sin embargo, no existen formas específicamente válidas de clasificar las teorías
que abundan sobre el origen de la poesía. Aristóteles atribuye su origen "al instinto natural del hombre
de imitar o derivar placer en las imitaciones de tal manera que no es derogatorio indicar que la poesía imita modelos
en el mundo de los sentidos".
Dentro
de ese esquema ocurre entonces la transformación de la sensibilidad artística del poeta en diversas manifestaciones
de su habilidad para causar impacto duradero en la vida de sus contemporáneos. Es así como el poeta logra transportar
la intensidad de sus sentimientos a un prisma de variaciones semánticas, bien sea en estilo clásico o en el
modo más elemental de expresión poética. De una u otra forma, el poeta debe entender la fuente generadora
de su inspiración y hallar la palabra precisa que le ayude a transformar la condición espiritual y material
del ser humano.
Hoy, se hace presente y
excitante como nunca, una nueva generación de poetas que marcha impulsada por nuevos movimientos repentistas de formas
de expresión de la sensibilidad comprometida con la verdad, con la justicia y con la paz, no tanto con los formalismos
y la estructuración de lo clásico, sino con la libre expresión de sus sentimientos. Afortunadamente,
un poeta es un ser dotado de una pasmosa capacidad de sentir y dar permanencia a la forma de los pensamientos; es que el poeta
funciona dentro de un proceso de inconsciencia física que lo transmuta a un terreno único de concientización
inmanente, en el que se mueve y actúa como si fuese la conciencia de otro, inseminando el vientre de las cosas, y procreando
para todos los tiempos la forma de esa criatura excitante llamada, ¡Poesía!
Hoy, en este recinto sagrado de la Academia Colombiana de la Lengua,
estamos abriendo los ojos a la inimaginable belleza del mundo que nos rodea. Podrá estar oculta bajo el oscuro manto
de la maldad de unos pocos que buscan enterrar con su. fiereza la voluntad de ser feliz de la mayoría, pero jamás
podrán esos pocos acabar con el verbo redentor hecho poesía para defender, promover y hacer algo por la paz,
el amor y la libertad propia y de la humanidad entera, no solamente con palabras sino con hechos bondadosos y perdurables.
No existe ninguna posibilidad de lograrlo diferente a la integración de los valores morales de cada uno de nosotros
y el compromiso de cumplimiento de nuestros deberes para con la patria, la sociedad y el mundo antes que la exigencia de derechos
que por existir no quiere decir que sean nuestros para disfrutarlos sin compromiso alguno de nuestra parte.
Uno de los fenómenos más intrigantes
en este amanecer del siglo XXI, ya entrado en su primera década, es la angustiosa necesidad que tenemos de reconectarnos
con el alma de las cosas que creemos poseer. Hoy, hablamos de la necesidad de buscar abrigo en lo espiritual de nuestras vidas
para poder escapar del horror de la deshumanización del hombre y tratar de cambiar nuestra manera de ser. El hecho
es que estamos cambiando y queremos definir nuestro destino, más por creencia en nuestra propia voluntad para transformarlo,
que en la capacidad de un sistema político o económico para resolverlo. Dicha voluntad es precisamente la razón
que nos convoca a la siembra de lo Bueno, lo Bello y lo Útil para así poder hacer algo Bueno, Bello y Útil
por Colombia y tratar de hacerlo por el mundo. En tan noble causa, estamos comprometidos los aquí presentes, poetas
y escritores de la gran tertulia poética local y nacional, y entre nosotros, jóvenes estudiantes inclinados
al cultivo de las letras merecedores de atención y apoyo educativo posterior a su actual educación literaria.
Y de otros lugares del mundo, organizaciones afines a la nuestra, representadas por sus delegados, todas empeñadas
en la creación de lazos que ayuden a estrechar el círculo de amor y de amistad entre los pueblos del mundo y
lo convierta en elemento creador de valores humanos sostenibles.
Imagínenos por un instante lo dicho por Rusty Schuweicker, astronauta
del Apolo en viaje hacia la luna: ¨Nosotros, no somos pasajeros de la nave espacial Tierra. Nosotros somos su tripulación.
Nosotros no somos residentes de este planeta. Somos sus ciudadanos. La diferencia en ambos casos es responsabilidad. De acuerdo,
y en posesión obligante del cargo de ciudadanos tripulantes de nuestra nave terrenal, nuestra es la responsabilidad
de salvarla de su desintegración moral y espiritual. De su destrucción material se están encargando los
hombres de la guerra y los depredadores de su ambiente.
La realización de este encuentro me hace
pensar en esas rocas milenarias que aún existen, simplemente porque, según explica Margareth J. Whearley en
su libro El Futuro, las playas de mares antiguos fueron comprimidas en roca sedimentaria que se formó en miles de capas
que fueron movidas y removidas por los movimientos telúricos masivos que formaron las montañas que luego fueron
talladas por cañones profundos y ríos caudalosos hace solamente 10 millones de años. La poesía,
como esas rocas milenarias, no tiene otro destino que el de convertirse en faro luminoso, guía de nuestro rumbo por
la tortuosa senda de la vida.
Poetas:
¡La audiencia espera!
¡En el enorme palco de las calles
donde habitan
los tristes peregrinos
de la suerte impía de no tener abrigo!
¡En las plazas de la ciudad moderna!
Único refugio de los huérfanos de todo!
¡En los congresos de todas las naciones
donde
peroran sus falacias los genios de la arenga!
¡En
despoblado, el campo y la vereda
donde solo quedan los recuerdos de lo viejo
enterrados en la fosa que hicieran
los cilindros!
¡En las aulas repletas
de promesas
donde esperan los pupilos la razón de su mañana!
¡En la selva de sombras que se extienden,
donde la Paz de la Palabra justa nunca llega!
Que cesen los lamentos solitarios
¡Que se escuche
unísono el Poema Libertario!
Que parta ya la cabalgata de Poetas
trazada por los Dioses y las Musas
desde
su anclaje en la cima de los siglos.
Pequeños
somos... ¡Solo humanos!
Mas de aquellos su clamor gigante
nuestro es para lanzarlo en vivo
al tempestuoso
Tiempo nuestro...
¡Oh! El Poema
aquel del bardo
con lustre de academia
y sencillez de campesino
sin escuela...
Aquel que sufre
en el dolor del Yo,
el dolor de todo ser humano...
¡Eso es ser Poeta!
(Versos
Finales.Extracto del Poema: LA AUDIENCIA ESPERA
III parte del Poema ! NO MAS PALABRAS!.
Joseph Berolo
Octubre 27, 2009